Toda sociedad es un cúmulo de factores que interactúan entre sí. A saber, elementos como la cultura, la religión, la economía, la política y, cómo no, el deporte. Concretando esta percepción de mezcla social en el fútbol, éste suele ser un escaparate en el que se ven reflejadas buena parte de las características de todos los países. Se puede apreciar en los jugadores, pero también en los entrenadores, directivos e incluso en las gradas. Su comportamiento es una muestra no siempre representativa, pero sí significativa, de algunas culturas.

No están exentas de estas particularidades las sociedades musulmanas, unos territorios cuya percepción occidental a veces puede resultar muy chocante por lo distintivo, pero que nada más lejos de la realidad, no dejan de seguir unos cánones prácticamente idénticos a los de la mayor parte de países del mundo. Gracias a algo tan simple y complejo como el fútbol, es posible conocer y entender su manera de ser, de pensar y de actuar. Porque aunque sólo pueda ser considerado un deporte, el fútbol es un deporte de masas que actúa de vehículo para exportar y explicar la cultura de un territorio. No en vano, en la mayoría de países islámicos, es el fenómeno que agrupa más personas tras la religión.

 

DE JORDANIA A AFGANISTÁN, PASANDO POR EGIPTO

Cerca de 2.500 kilómetros separan dos países del Oriente Medio como Jordania y Afganistán. Si se calculase en años futbolísticos, sin embargo, la diferencia sería de 68 años. Ambos países representan la primera y la última ligas reguladas, creadas en dos estados musulmanes. La Jordan League fue la pionera, pues nació en 1944, cuatro años antes que la de Egipto, y diez antes de la creación de la Confederación Asiática de Fútbol. Son setenta años los que se cumplen del nacimiento de la primera liga en ese rincón del mundo, lo que implica un notable retraso respecto al resto de ligas del mundo, especialmente con las europeas y algunas americanas, nacidas casi todas ellas entre finales del siglo XIX e inicios del XX.

En los países musulmanes, el fútbol no alcanzó su fase de máxima expansión hasta las décadas de los 60 y 70. Sin embargo, años antes ya se practicaba en algunos lugares como Egipto, donde no hubo una competición regulada hasta mediados de siglo, si bien desde las primeras décadas del siglo XX se tiene constancia de la existencia de clubs como el Al Ahly (1907), el Zamalek SC (1911) o el Ittihad Alexandria (1914). No es de extrañar, pues, que fuera precisamente el país de las pirámides el primer representante africano en una Copa del Mundo, en Italia 1934. Paradójicamente, hasta el Mundial de 1990, también en el mismo país, Egipto no volvió a participar en la gran competición mundial a nivel de selecciones.

La selección de Egipto en 1934. Foto: Getty Images.

La selección de Egipto en 1934. Foto: Getty Images.</