Combatir la guerra con deporte

La guerra en Siria y en otros países del mundo obligó, en 2016, a que hasta 63 millones de personas tuvieran que buscar refugio lejos de su hogar. Mientras buscan rehacer sus vidas, algunos encuentran consuelo en un deporte, el fútbol, que les permite encontrar esperanza entre las runas que dejaron atrás. Acostumbrado a mostrarse ajeno a buena parte de los problemas de la sociedad, esta vez el fútbol se convierte en uno de los mejores compañeros de viaje para unas personas cuya realidad les obliga a vivir en el exilio. A continuación, les contamos cinco historias reales en las que este deporte se cruzó en las vidas de refugiados.

1. La Copa de la Libertad

"El fútbol no tiene fronteras" es el lema que describe a la Liberté Cup. / Foto: Collectif Oeil

“El fútbol no tiene fronteras” es el lema que describe a la Liberté Cup. / Foto: Collectif Oeil

El norte de Francia, un humilde torneo pretende cambiar la imagen que algunos refugiados tienen en los medios a través del fútbol, una plataforma con la que mandar un mensaje de positivismo y humanidad.

 

2. El entrenador zancadilleado

Momento en que la periodista Petra Laszlo hizo zancadilla a Osama Abdul Mohsen y su hijo cerca de la frontera húngara. / Foto: Reuters / Marko Djurica

La vida de Osama Abdul Moshen sigue dando giros. Huyendo de la guerra en Siria, una periodista le zancadilleó con su hijo en brazos. La imagen dio la vuelta al mundo, y poco después, le sirvió para trabajar en España, donde sueña con entrenar a algún equipo de fútbol.

 

3. Lampedusa St.Pauli, un hogar alemán para refugiados africanos

Una delegación del FC Lampedusa St. Pauli viajó a Barcelona para disputar un amistoso / Foto: FC Barcelona

Una delegación del FC Lampedusa St. Pauli viajó a Barcelona para disputar un amistoso / Foto: FC Barcelona

El fútbol permitió que, en Hamburgo, unos cuantos refugiados afiliados al Lampadusa Sankt Pauli, quienes apenas pueden moverse por la ciudad, pudieran viajar a Barcelona. Un detalle simbólico para unas personas que encuentran felicidad al unirse al equipo, pero aún más al poder salir de él una vez les destinan a un hogar definitivo.

 

4. Samu Pérez, persona antes que futbolista

Samu Pérez dejó unos días al Terrassa para ir a salvar vidas a Lesbos / Foto: Proactiva Open Arms

Samu Pérez dejó unos días al Terrassa para ir a salvar vidas a Lesbos / Foto: Proactiva Open Arms

“Mañana podemos ser nosotros. Es más, hace un tiempo fuimos nosotros, que pasamos una guerra”. Así contó Samu Pérez, ex futbolista del Terrassa, su paso por Lesbos. Dejó su club dos semanas y se marchó a Grecia con la ONG Proactiva Open Arms para ir a salvar vidas en sus costas, una experiencia que nunca olvidará.

 

5. Nikopolidis, el portero de la esperanza

Antonis Nikopolidis imparte lecciones a un grupo de jóvenes refugiados del Hope Refugees. / Foto: Agencias

Antonis Nikopolidis imparte lecciones a un grupo de jóvenes refugiados del Hope Refugees. / Foto: Agencias

El guardián de la Grecia campeona de Europa en 2004, Antonis Nikopolidis, ayuda ahora a dirigir un conjunto de jóvenes refugiados que, como sus antepasados, busca cobijo en un país que les da asilo y la posibilidad de jugar al fútbol en el Hope Refugees, el equipo de la esperanza.