Superar obstáculos y saltar barreras es una constante en la vida de esta hábil gallega que, sin esperarlo, y tras mucho lucharlo, ha terminado cumpliendo sueños que ella misma reconoce que eran inimaginables en su infancia. Pocos meses de haberse coronado campeona con el Frankfurt, siendo así la primera española en conseguirlo, admás de haber disputado el primer Mundial de su carrera, Verónica Boquete Giadáns (Santiago de Compostela, 1987) disfruta en Munich de un deporte por el que ha tenido que pelear desde su infancia. El mismo que le hizo driblar a la discriminación entre sexos para terminar convirtiéndose en una de las mejores futbolistas del continente. Tras diversos y variados periplos por Suecia, Estados Unidos y Rusia, ahora ha encontrado en Alemania el sitio ideal en el que competir y disfrutar de su pasión.

¿Cómo está siendo tu adaptación a la cultura y sociedad alemana?

Es complicado el idioma. La verdad es que el que realmente he aprendido ha sido el inglés. El sueco… en Suecia es donde más aprendí inglés. De ruso muy poquito, y ahora dándole al alemán. Este es mi segundo año en Alemania. El año pasado en Frankfurt fue el inicio, y los inicios siempre son complicados. Yo venía de Estados Unidos, donde todo el mundo es muy abierto y te acepta muy rápido y tienes mucha vida social, y llegas a Alemania donde quizás todo cambia un poco, son más fríos, muy suyos. Pero ya estoy un poco acostumbrada, estoy muy a gusto aquí en Alemania.

¿De pequeña, imaginabas poder viajar tanto, con la excusa del fútbol?

No, para nada. De hecho, cuando era pequeña no lo soñaba, no sabía que era posible ser futbolista y que mi vida sería la que tengo ahora. Crecí sin referentes, jugaba porque me gustaba y hasta los 14 o 15 años no empecé a descubrir un poco más allá, que había una liga en España, que había ligas profesionales, que se jugaban Mundiales y Eurocopas. Al principio jugaba por la pasión a este deporte.

No esconde su sonrisa: Vero es feliz en Alemania, donde compite por revalidar el trono europeo

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¿Qué tal funciona el fútbol femenino en Alemania? ¿Están apostando fuerte por las chicas?

Sí. Tengo la sensación que cada vez más. Es cierto que la liga alemana siempre ha sido un referente, ha sido una de las competiciones más fuertes con los equipos más fuertes, pero en los últimos años han entrado también más clubs masculinos, el apoyo de la Federación Alemana es total, Allianz como patrocinador también. Eso te da mucho margen para seguir trabajando, y si el fútbol alemán ya era un fútbol de éxito, pues tienen todas las condiciones para seguir en ese nivel.

¿También es tan diferente el trato a nivel de público y medios de comunicación?

Sí. Está claro que es diferente. La organización de la liga, el apoyo de los patrocinadores y clubs, luego la afluencia de gente, aunque es cierto que no son grandes números. Así como en mi etapa en los Estados Unidos sí que venía mucha gente a los estadios, aquí viene mucha más gente que en España, pero tampoco es nada tan destacable.

“Crecí sin referentes, jugaba porque me gustaba y hasta los 14 o 15 años no empecé a descubri que había una liga en España”

¿Por qué al fútbol femenino le cuesta tanto de cuajar en España en comparación con los Estados Unidos o países del norte de Europa?

España tiene una sociedad machista. Nacemos, crecemos y nos educan de esa manera. El cambio de mentalidad, el cambio social, requiere tiempo. Estamos avanzando, pero todavía nos queda mucho. El cambio es lento porque hay que cambiar la mentalidad de distintas generaciones y todo pasa por la base, la educación, por cambiar a los más pequeños, y eso lleva tiempo.

¿Qué tal es la relación con los chicos del Bayern? ¿Os dejan acudir a los entrenamientos?

El Bayern, con toda la grandeza que tiene, siendo uno de los clubs más grandes e importantes del mundo, sigue manteniendo una simpleza y sencillez del trato más humano y cercano, y eso lo vivimos diariamente. Nosotras comemos todos los días en la ciudad deportiva, muchas veces viendo los entrenamientos de los chicos, que están a dos pasos, y la verdad es que eso es poco imaginable en otros clubs y aquí en el Bayern lo sigues teniendo. También en el trato con los directivos, que comen con nosotras y con el resto de trabajadores del club, y eso te hace sentir a gusto, es algo familiar.

¿Has podido hablar de fútbol con Guardiola?

Pues muy poco. La primera semana, Pep me dio la bienvenida, también hablamos de fútbol, las diferencias de las ligas, de las selecciones y demás. Pero a partir de ahí, tampoco mucho más.

“El Bayern, con toda la grandeza que tiene, sigue manteniendo la simpleza y sencillez del trato más humano y cercano”

¿Te ves jugando unos años más en Alemania o tu cuerpo viajero te pide nuevos retos?

Mi cuerpo me pide lo que me pide la cabeza. Hasta ahora, lo que me ha movido y me ha hecho viajar ha sido siempre mi ambición, he buscado el mejor sitio, el mejor equipo, la mejor competición para poder llegar a mi máximo nivel, y ahora mismo es aquí en Alemania. Ojalá pueda estar al máximo nivel mucho tiempo, y si eso implica Alemania será aquí, sino será otro.

¿Qué liga consideras como la mejor del mundo a nivel femenino, a día de hoy?

Ahora mismo, yo creo que la alemana. Se junta todas las características a un alto nivel: a nivel físico, técnico y táctico, la alemana es la más fuerte. Cuenta con tres o cuatro equipos en lo más alto, pero con el resto de equipos tampoco hay una gran diferencia, y eso la hace una liga muy competitiva. Después de esta, está la americana, y luego la francesa, que con PSG, Montpellier y Lyon está creciendo, e Inglaterra que en los últimos años también ha crecido mucho.

¿Hay grandes diferencias, a nivel futbolístico, entre Alemania y los Estados Unidos?

Hay una gran diferencia que es la duración de la competición. En Estados Unidos, la competición dura tan solo seis meses, y aquí en Alemania lo que dura una temporada normal, cerca de los diez u once meses. Eso ya es un cambio importante. Luego, en lo deportivo, la alemana es igual de física que la americana. Quizás en algunos equipos un poco menos, pero a nivel táctico y técnico, la liga alemana está un poco por encima. Es un aspecto que en Europa siempre hemos tenido mejor, que técnicamente y tácticamente hemos entendido mejor el juego, y creo que, aunque se está reduciendo, esa diferencia aún se mantiene. A nivel de organización, en Estados Unidos es todo a lo grande. Si hay algo en común es el apoyo incondicional de la liga y los patrocinadores. Además, que poco a poco, tanto en Estados Unidos como aquí en Alemania, que ya llevan más años, los equipos masculinos están apoyando mucho al fútbol femenino.

Portland fue una de las ciudades de los Estados Unidos que la acogió. Ahí jugó en los Thorns. / Foto: Meg Williams (Portland Thorns)

Portland fue una de las ciudades de los Estados Unidos que la acogió. Ahí jugó en los Thorns. / Foto: Meg Williams (Portland Thorns)

¿Qué supuso para ti vivir en Chicago y Nueva York?

Un poco un sueño. Pasa que no disfruté tanto de vivir en esas ciudades, o no pensé tanto en que estaba viviendo en Chicago, Portland, Filadelfia, porque en lo que estaba centrada y en lo que realmente disfrutaba era en ser profesional y disfrutar de una de las mejores ligas del mundo. Ahora lo pienso y mi paso por Estados Unidos fue fantástico. Me encanta jugar y vivir allí, guardo un gran recuerdo de esa etapa.   

También jugaste en Suecia y Rusia. ¿Parece que te van los países fríos, no? ¿Es fácil adaptarse a su sociedad, o te quedaste con la gente del mundo del fútbol?

[Ríe] No es fácil, ni adaptarte a la sociedad ni al frío. Estos días que empieza a hacer frío aquí en Alemania decía que no entiendo por qué siempre escojo un país frío. No lo entiendo porque no me gusta, pero al final te vas adaptando. Es cierto que la gente de estos países fríos, los nórdicos, Rusia y Alemania son más cerrados, es más difícil llegar a ellos, pero es la suerte que tengo del trabajo que tengo, el fútbol. Aquí todo es más fácil, al final trabajas con un grupo de amigas con quien te relacionas bastante, también tengo la suerte de ir conociendo a españoles en las diferentes ciudades y eso lo hace todo bastante más llevadero.

¿Qué tal es la convivencia con el resto del equipo? ¿Hay una gran competitividad entre chicas?

Es competitivo, porque al final somos una plantilla de 25 jugadoras y todo el mundo quiere jugar. Los entrenamientos son competitivos, muy profesionales, con mucha concentración. Quizás es el equipo donde más lo veo, más intensidad para ganarse el puesto, pero cuando llegas al vestuario, todo eso se acaba. Tenemos un grupo muy unido, y eso está marcando las diferencias.

“Perder la final de la Champions con el Tyresö fue un palo muy duro, había sacrificado muchas cosas a nivel personal”

¿Cómo viviste el subcampeonato europeo con el Tyresö sueco en 2014 y el posterior título conseguido con el Frankfurt en 2015? ¿Esperabas todo eso?

Cuando fiché por el Tyresö -en 2012-, ese era el objetivo. Sabía que tenía que renunciar a la competición europea el primer año, porque el Tyresö no estaba clasificado para la Champions, pero el proyecto me encantaba y estaba convencida de que iba al sitio correcto para conseguir lo que quería, la liga sueca y esa Champions. Fueron tres años que disfruté muchísimo, los mejores de mi carrera. Al final, el objetivo de la Champions estuvo ahí, lo hicimos todo para ganarla. Cumplimos los plazos y todos los pasos y llegamos a la final. Perderla fue un palo muy duro, un momento duro porque eran tres años de trabajo y toda la ilusión de todo un grupo de trabajo y el mío personal, había sacrificado muchas cosas a nivel personal, y tenerla tan cerca y perder fue complicado. Pero en ese mismo momento en que pierdo, esa misma noche, tomo la decisión de que el próximo año voy a hacer todo lo posible para llevármela, y eso me indica el camino a Frankfurt. Desde el primer momento, ese era el objetivo con el Frankfurt, llegar a la final de Berlín y levantar esa Champions. Por suerte, eso fue lo que hicimos.

¿Qué significó para ti, ese título? ¿Es lo máximo a lo que puede aspirar una jugadora europea?

A nivel de clubs si. Está claro que luego está una Eurocopa, un Mundial o las Olimpíadas, pero a nivel de club, conseguir la Champions eso es lo máximo. Espero seguir luchando por más Champions, pero igual que conseguí una liga muy potente como la sueca, también espero conseguir la alemana. Ojalá que en el futuro lleguen más Champions. En España, yo y todos hemos crecido con eso, con la masculina por desgracia. Todos los niños crecemos viendo la Champions los martes y los miércoles, y sabes que es la Liga de los Campeones, que los mejores de Europa están ahí, y cuando te ves levantándola es muy especial.

La felicidad se puede explicar con rostros como el que lució en 2015 tras ganar la Copa de Europa / Foto: Twitter Vero Boquete

La felicidad se puede explicar con rostros como el que lució en 2015 tras ganar la Copa de Europa / Foto: Twitter Vero Boquete

¿Qué piensas cuando ves el enorme éxodo de jugadoras españolas que, como tú, buscan fortuna en el extranjero?

Por un lado me alegro, y por el otro me da mucha pena. Me alegro porque quiere decir que tenemos a jugadoras de mucho nivel que se atreven y tienen esa ilusión y ambición de seguir sus sueños, llegar al máximo nivel y vivir de lo que hacen, que es jugar al fútbol, y por otro, me da mucha pena y rabia que eso tenga que pasar. En España el fútbol es el deporte rey, y por desgracia es sólo el masculino. Ver que te tienes que ir de tu casa, dejar tu vida y tu familia me da pena, pero para eso trabajamos las que estamos ahora, para mejorar las opciones de futuro. Ojalá en los próximos años las jugadoras españolas no tengan que irse a fuera.

¿Aún es grande la diferencia técnica o física entre las españolas y el resto?

Técnicamente y tácticamente no. Yo he jugado en las mejores ligas, he compartido vestuario con las mejores jugadoras del mundo, y puedo decirlo: estamos al nivel de cualquier selección. Y no estoy hablando de cualquier selección de media tabla, sino de las mejores del mundo. Creo que en España tenemos a jugadoras de muchísimo talento, y eso se ve en categoría sub-17 y sub-19, donde tenemos generaciones top. Algo pasa en los siguientes años, donde el resto de países sigue evolucionando y nosotras no. No evolucionamos a nivel físico. Ahí sigue habiendo una carencia y eso se debe a horas de entrenamiento y a las condiciones. Al final, aquí en Alemania, en Suecia o en Estados Unidos haces ocho o nueve sesiones a la semana, y en España haces cuatro a las 20 o 21 h y el resto del día tienes que trabajar en otra cosa. Eso se nota cuando jugamos partidos internacionales con la selección.

“Estamos al nivel de cualquier selección, incluso de las mejores del mundo”

En lo que respecta a tu crecimiento, ¿aprendes más viendo partidos masculinos o femeninos?

Pues ambos. Está claro que en el fútbol masculino todo es mucho más rápido, la calidad está ahí. Además, se puede ver todo mucho mejor, tienes mucha más televisión, repeticiones, de todo. En el fútbol femenino no tenemos eso, pero ver partidos de chicas es más real, es lo que te vas a encontrar cada domingo. A mí me gusta mucho ver partidos de repetición, o ver otros de tus rivales, analizarlo un poco y ver cómo puedes hacer para hacerles daño.

¿Qué rivales, a nivel de jugadoras concretas, destacarías como las que más te han sorprendido?

He tenido la suerte de compartir vestuario con jugadoras muy buenas. Recuerdo a la brasileña Formiga -Miraildes Maciel Mota-, que todavía sigue jugando y creo que tiene casi 40 años. Es una jugadora fantástica. Evidentemente, Marta ha sido y es mi referente, cinco Balones de Oro, es fantástica también. La sueca Caroline Seger, mucha calidad también, una de las mejores mediocentros que he visto. Christen Press, también jugué con ella, la delantera de la selección norteamericana, una increíble finalizadora. Tengo la suerte de haber jugado con y contra las mejores jugadoras del mundo. La última Balón de Oro, Carli Lloyd, jugué contra ella en Estados Unidos muchas veces, es una jugadora que siempre me ha gustado mucho por su carácter. Dzsenifer Marozsan, con quien jugué el año pasado en Frankfurt, y que tiene un talento que no había visto nunca. Hay muchas y muy buenas.

¿Tuviste alguna o algún referente de joven?

Siempre me fijaba en el fútbol masculino, que era lo que veía, pero realmente, mi primer referente femenino fue Marta, y años después terminé jugando con ella. Yo crecí sin referentes futbolísticos porque en España no había referentes femeninos. Yo desconocía que hubiera una liga, que hubiera otras ligas porque eso no llegaba, no podías ver nada por televisión, no veías Eurocopas o Mundiales. Hasta que crecí un poco y ya empezó a llegarme más información y empecé a descubrir muchas más cosas, pues no tuve a nadie.

“Crecí sin referentes futbolísticos porque en España no había referentes femeninos”

¿Recuerdas cómo fueron tus primeros pasos en el Da Tasca de Aguiño?

[Ríe] Sí, sí lo recuerdo, porque fue una época especial, ahí iba a jugar con mis compañeras de fútbol sala. Jugábamos a fútbol sala en Santiago los sábados, y los domingos íbamos a Aguiño a jugar a fútbol. Ahí fue donde tuve que dejar que jugar con los niños. Lo recuerdo con mucho cariño, porque hice amistades para toda la vida. Me curtí en el fútbol amateur puro, disfruté todos los viajes, los partidos y post partidos. Es algo que también me ha hecho como jugadora y que guardo con mucho cariño.

Ahora cada vez es menos atípico ver a una chica engancharse al fútbol en España, pero ¿cómo era entonces?

Era atípico. Tan atípico que yo era la única niña que jugaba en mi ciudad. De hecho, entré en mi primer equipo con cinco o seis años y había una norma que prohibía a las niñas jugar con los niños, con lo cual mi primer año lo pasé entrenando todos los días, porque no me perdía ningún entrenamiento, y yendo a los partidos, haciendo el calentamiento y sin poder saltar al campo. Entonces, durante ese año he visto todos los partidos desde el banquillo y, aunque era muy pequeña, lo recuerdo. Eso me ha marcado, y quizás de ahí también viene esa vena un poco rebelde de luchar por la mejora de fútbol femenino y del resto de chicas. Ahora, por suerte, creo que ya es mucho más fácil no sólo ver a niñas jugando con niños, sino ver equipos totalmente femeninos. Estamos creando referentes femeninos, que eso es buenísimo, y seguro que en el futuro tanto la sociedad como todo lo demás empujará al fútbol femenino a lo más alto.

Su filosofía es clara: perseguir los sueños de la misma forma con la que persigue cada balón

Su filosofía es clara: perseguir los sueños de la misma forma con la que persigue cada balón

Tus inicios no fueron fáciles. ¿Te generó esa diferenciación una sensación de frustración o de discriminación?

Sí, me sentí discriminada porque había una norma que me impedía jugar por el hecho de ser niña. Eso con cinco o seis años… Ahora pienso en mis padres, cómo ellos podían llevar esa situación, cómo podían intentar explicármelo y llevarme a cada partido, y la verdad es que no es una situación fácil. Mi padre fue el primero en luchar por el cambio de esa regla, siempre he tenido el apoyo de mi familia. Me he sentido discriminada porque durante toda mi etapa jugando con niños, para mí el fútbol era un deporte individual. No me cambiaba en el mismo vestuario, no me duchaba en el mismo sitio, no tenía esa convivencia que tienes en un equipo, y aunque es cierto que siempre me he sentido muy arropada por mis equipos y mis compañeros, tener que ir a los partidos cambiada de casa o cambiarme en el coche, volver sin ducharte, escuchar demasiados comentarios es duro, pero me ha empujado hacia el camino que he seguido.

Te he leído en alguna entrevista que incluso hubo gente que te recomendó dejarlo.

Sí, me recomendaban dejarlo padres, madres, profesores… no se veía bien que una niña jugase al fútbol. Sobre todo porque estábamos acostumbrados a eso, a que los niños jugasen al fútbol y las niñas no. Para mí el deporte es eso, deporte para quien quiera practicarlo. Y no puede haber esa distinción por haber nacido niño o niña.

“Me he sentido discriminada porque durante toda mi etapa jugando con niños, para mí el fútbol era un deporte individual”

Visto con cierta perspectiva, no hace tanto de aquello, algo tremendamente injusto.

Es muy injusto. Mi padre fue el primero en hablar con la Federación y luchar por cambiar esa norma. Mi madre, durante todos los años que he jugado con los niños ha sido la que más me ha empujado a seguir cuando escuchaba algo o veía que era un momento difícil, y el tenerlos a ellos, a mi hermano, que me ha protegido siempre mucho, me da fuerzas. El fútbol era lo que me hacía feliz, y todos tenemos derecho a ilusionarnos y a soñar con cosas. Yo he soñado siempre mucho y ahora estoy cumpliendo mis sueños.

¿A través del fútbol, has crecido más a nivel de persona o de futbolista?

Yo creo que a la par, aunque es cierto que lo que me ha dado el fútbol como persona es algo impagable. A nivel deportivo he crecido mucho como jugadora. Todos mis entrenadores, entrenamientos, equipos, los diferentes objetivos, ligas, países, todo me ha empujado mucho y me ha hecho crecer como jugadora, pero a nivel humano, no sería la persona que soy yo hoy si no hubiese tenido todas las experiencias de vida que he tenido.

Por tus cualidades, eres una jugadora más bien hábil. ¿Se nota menos, si eres técnica, la diferencia física en las chicas?

Sí, se nota menos porque al final, por suerte, con lo que se juega es con un balón. Desde que soy profesional me he centrado mucho en mejorar mi faceta física porque la intensidad y el nivel de las competiciones y las ligas me lo exigían. Está claro que teniendo calidad, teniendo un dominio del balón y una visión de juego puedes suplir muchas cosas, pero no puedes dejar de correr. Al final el fútbol tiene un espacio para el apartado físico y es muy importante. He mejorado también en eso, y he crecido a la par con el balón.

¿Qué pasos urgentes debería dar el fútbol femenino español para enganchar a más chicas?

Las jugadoras que estamos en nuestro momento activo, debemos hacer todo lo que podamos por el fútbol femenino: dar charlas, visitar equipos, clubs… Nosotras podemos hacer algo. Lo que no hagamos nosotras no va a venir nadie a hacerlo. Aunque también creo que los que tienen el poder son los que más pueden hacer: Federación, instituciones, clubs, medios de comunicación… Todo es una pescadilla que se muerde la cola: el fútbol femenino no interesa porque no llega a la gente; no llega a la gente porque los medios de comunicación no nos dan espacio; sin espacio en los medios, los patrocinadores no vienen, y a la inversa. Si los patrocinadores no están, los medios no se interesan, no llegan a la gente, el nivel y las condiciones del fútbol femenino no es tan bueno, y al final lo que ofrecemos no es algo de calidad. Tenemos que unirnos todos, marcar un camino, unas pautas y objetivos, y luchar todos para ello.

Su fortaleza interior no amaga una gran realidad, su gran capacidad técnica y sus virtudes futbolísticas

Su fortaleza interior no esconde una gran realidad, su gran capacidad técnica y sus virtudes futbolísticas

Ahora eres embajadora de la Liga, internacional absoluta, campeona de Europa y una de las jugadoras más reconocidas del continente. ¿Te sorprende ver dónde has llegado?

Sí, me sorprende cada día. Cada día cuando me levanto y me voy a entrenar, pienso: pero será cierto que soy futbolista, que estoy en Alemania, que estoy en la selección, que soy capitana de la selección, que he jugado un Mundial, que he ganado una Champions… me sorprende. Y yo creo que me seguirá sorprendiendo siempre. Seguramente cuando lo deje me seguirá sorprendiendo de ver todo lo que he conseguido. Pero, a la vez, esa es mi motivación, ver todo lo que he conseguido y la ambición que tengo de conseguir más cosas es lo que más me empuja. Ojalá en el futuro a muchas niñas no les sorprenda tanto conseguir cosas porque sea algo habitual. O quizás esto es lo bueno, el que nos sorprenda siempre, algo que deberíamos conservar. Tal vez a Messi le ha sorprendido que le den otro Balón de Oro, no lo sé.

“Cada día cuando me levanto y voy a entrenar pienso: ¿Será cierto que soy futbolista?”

Estas fiestas navideñas has dirigido un campus para niños y niñas. ¿Tienes en mente, de cara al futuro, convertirte en entrenadora?

Sí. Y no es demasiado pronto para decirlo. Sé que voy a ser entrenadora desde hace mucho tiempo. Mi padre fue entrenador, es algo que he vivido desde pequeña, y todo lo que es entrenar como jugadora y luego como entrenadora, me interesa mucho. Ya me estoy formando para ello, también he formado una escuela en mi ciudad, donde tenemos escuela de tecnificación, campus de navidades y verano. Sé que mi futuro irá encaminado a eso, porque me ilusiona, aunque no tengo prisa porque llegue porque quiero jugar muchos años.  

¿La formación va ligada a tus raíces, no?

Sí, va ligada a mis raíces porque me lo han inculcado en casa, mi padre, siendo entrenador. Pero también porque sé que la base del cambio es la educación. Para mí, la mejor forma de educar en valores es hacerlo a través del juego, del deporte. En este caso, el fútbol. Espero poder hacerlo lo mejor posible.

¿Llegado el momento, te plantearías entrenar a hombres?

Para mí no hay distinción. Yo pienso en ser entrenadora, pero no pienso en ser entrenadora masculina o femenina. Creo que es lo mismo, y sólo mi capacidad podrá determinar si estoy al nivel o no. Si estoy capacitada para estar en un equipo femenino, lo seré. Si lo estoy para un equipo masculino, espero tener la oportunidad. Será difícil, muy difícil, pero ¿por qué no?