Gaizka y Asier han catapultado a dos ciudades humildes, Eibar y Leganés, al cielo de la Primera División

Todo empezó en L’Hospitalet. En la Feixa Llarga, dos clubes tan humildes como históricos, el Eibar y el Leganés, dieron el pistoletazo de salida que les permitió cambiar el fútbol de barro por el profesional. De la Segunda B a Primera en un tiempo récord. Tres años tardaron los armeros en recorrer el camino. Cuatro los pepineros. Ambos conjuntos lo hicieron bajo la dirección de dos técnicos vascos, Gaizka y Asier, que pese a no guardar ninguna vinculación familiar, comparten gestas y apellido, Garitano. El apellido de los milagros.

Domingo, 30 de junio de 2013. El Eibar visita al Hospitalet en la vuelta de la última fase de los playoffs de ascenso a Segunda División. Con el tiempo casi cumplido, una galopada de Ander Capa por la banda derecha mete la puntilla a un Hospi hundido, certificando así su regreso a la categoría de plata del fútbol español. En la ida, los eibarreses habían goleado por 3-0 en Ipurua. Al año siguiente, en Los Pajaritos, el Eibar daba el mayor salto de gigante de su historia al ascender, por primera vez, a Primera.

Domingo, 22 de junio de 2014. Justo un año después de la celebración del Eibar en L’Hospitalet, el Leganés, con una expedición de más de veinte autobuses y otros tantos coches particulares, visita La Feixa Llarga con el objetivo de volver a la categoría que había abandonado en 2004. En Butarque, Carlos Álvarez había firmado el solitario gol que daba ventaja a los madrileños. En el partido de vuelta, el mismo delantero firmó una chilena para el recuerdo que volvía a derrumbar los sueños del Hospi. Por segundo año consecutivo, el conjunto catalán se volvía a quedar a las puertas del anhelado ascenso. De nada sirvió el empate de Aridai en el segundo tiempo. El Lega, que pocos años atrás había evitado el descenso a Tercera, regresó a Segunda. Dos años más tarde, culminó la escalada con una temporada de sufrimiento con premio final, un billete para Primera.

A Gaizka Garitano no le gusta quedarse quieto en el banquillo: lo suyo es gesticular y ordenar a sus pupilos / Foto: SD Eibar

A Gaizka Garitano no le gusta quedarse quieto en el banquillo: lo suyo es gesticular y ordenar a sus pupilos / Foto: SD Eibar

73 años después de convertirse en el primer municipio español en proclamar la República Española, el 14 de abril de 1931, los habitantes de Eibar se volvían a reunir de nuevo junto a su Ayuntamiento. Esta vez, para celebrar un ascenso histórico que convertía a Eibar en la población más pequeña con un equipo en Primera. Con apenas 27.414 habitantes, esta pequeña localidad guipuzcoana lloró por un hito que premiaba el trabajo de un club sin deudas que nunca prometió más de lo que podía dar. Desde el balcón del Ayuntamiento, y en plena celebración, Gaizka Garitano no dudó en coger el micrófono y cantar un ‘bertso’ (cantar de manera improvisada para pronunciar un discurso) ante toda la afición.

El recorrido del Leganés para llegar a la élite no fue nada sencillo. Fundado en 1928, hasta 1992 no llegó a Segunda División, categoría que abandonó once temporadas después. El trayecto fue lleno de altibajos, que en muchas ocasiones acercaron más a los pepineros a Tercera que al fútbol profesional. “Abandonar el fútbol amateur era más una necesidad que un sueño”, reconocen desde el club madrileño, pues suponía poner fin a muchos de sus problemas económicos y de instalaciones. Club modesto de un municipio trabajador del sur del área metropolitana de Madrid, recibió con ciertas dudas a Asier Garitano en 2013. No tardaría a ganarse su respeto este amante de la pelota vasca. “Dicen que era bueno”, recuerda Asier, quien sigue sin tener un despacho propio en el club.   

Dos leones de Lezama

Sobrino del ex jugador de Athletic y Zaragoza, Ander Garitano, seguidor de Bruce Springsteen y declarado independentista vasco, Gaizka, nacido en Derio, un pequeño pueblo de Vizcaya, cuenta con ocho apellidos vascos: Garitano, Aguirre, Urkizu, Asla, Zubikarai, Madariaga, Garraminia y Arteche. A él se le atribuye, en buena parte, el éxito de esta entidad a la que en 2005, bajo las órdenes de Mendilibar (que volvió el pasado año a dirigir la entidad), capitaneó un equipo en el que paraba Gorka Iraizoz, dibujaba David Silva y anotaba Joseba Llorente. A esa generación de oro le quedó la espina clavada del ascenso soñado, pues se quedaron a las puertas en un par de ocasiones.

Igual que Gaizka, Asier también se educó como futbolista en Lezama. A diferencia de Gaizka, este técnico guipuzcoano nacido en Vergara se curtió como futbolista por diferentes partes de España, y se pulió como técnico en el fútbol valenciano. Una etapa por Segunda B que le marcó. “En el fútbol nunca hay que olvidar de dónde vienes”, cuenta. Su camino tampoco fue nada fácil. Una vez retirado, se unió al cuerpo técnico del Alicante, su penúltimo club como jugador. Tras seis años siendo el segundo de diferentes entrenadores, tuvo la oportunidad de ser el primer técnico, pero se le relegó un mes después por Nino Lema. En 2010 asumió el cargo en el Castellón, pero prescindieron de él al final de temporada. Los siguientes pasos, la selección de jugadores sin equipo de la AFE, el Orihuela y el Alcoyano, desde donde saltó al Leganés.  

“Soy un tipo vasco, vasco de los de siempre, con esta manera de ser, un tipo serio”, Gaizka Garitano

De vuelta al club en 2010, como técnico del Eibar B, Gaizka Garitano apostó por romper con el fútbol directo que siempre caracterizó al conjunto eibarrés, e implantó un estilo más combinativo con el que, en su primer curso en Primera, logró una meritoria octava posición en la primera vuelta. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Lejona, a este vizcaíno siempre le pesó más el fútbol que las letras. En su despacho abundan los ordenadores y los libros, algunos de fútbol y otros en euskera. Exceptuando dos breves etapas en el Ourense y el Lleida, su trayectoria deportiva siempre le mantuvo ligado al País Vasco: se crió en Lezama, la ciudad deportiva del Athletic, se consolidó en el Eibar, maduró en la Real Sociedad y se retiró en el Alavés. “Soy un tipo vasco, vasco de los de siempre, con esta manera de ser: un tipo serio”, se autodefinió en una entrevista a Público en la que reconoció que, de no haber sido futbolista, le habría gustado ser ‘bertsolari’, improvisador popular de versos en vasco. Así lo demostró desde el Ayuntamiento de Eibar.

Su primer año en Butarque fue un tanto irregular, pero el equipo llegó en forma a los playoffs y logró el ascenso. En el club le definen como un técnico con las ideas claras, capaz de inculcar su idea de juego sea cual sea la categoría. “El fútbol no deja de ser un sueño, hay una parte de suerte que nunca puedes controlar, aunque yo no suelo creer en la suerte y sí en el trabajo y en el cómo haces las cosas. Creed en vosotros, sois muy buenos”, les repitió con insistencia a sus jugadores para que creyeran en sí mismos. Ya en Segunda, en un partido en Butarque, la afición empezó a corear su nombre. Humilde y siguiendo centrado en el juego, no quiso acaparar ningún protagonismo y, en lugar de saludar, siguió sentado apuntando notas en una libreta.

Dos recetas con mismos ingredientes, humildad y trabajo

Para Gaizka no vale todo. Apuesta por la humildad y el trabajo colectivo como fórmula de éxito. Le gusta ganar, pero no de cualquier manera: considera que tiene un compromiso con su afición. Un objetivo que no le impidió derribar las puertas de Primera con un presupuesto de solamente cuatro millones de euros, uno de los más modestos de Segunda. Su filosofía es clara: no perder la cabeza en los despachos, fichar bien y darlo todo en cada encuentro. “Vivo mucho la vida. Por eso le pongo tanta pasión a lo que hago, sea lo que sea”, afirmó cuando era técnico del Eibar. Un entrenador curtido por las enseñanzas más dolorosas: “Mi familia ha sufrido los impagos en el fútbol. Yo he vivido un ERE en el Alavés, una Ley concursal en la Real Sociedad… Si lo sufres, no lo olvidas nunca, y no quieres que se repita”.

“Yo aprendo de los jugadores, me adapto a ellos. Mi trabajo es sacarles rendimiento”, reconoce cuando se le pregunta sobre su fórmula del éxito. Quienes le conocen aseguran que es un hombre muy cercano a sus jugadores, pero que cuando se pone las botas es duro. “A primera impresión, puede parecer distante, pero luego tiene un humor muy inteligente. Es entrenador y psicólogo”, aseguran algunos jugadores. Los directivos también le elogian: “Es la locomotora que ha hecho crecer al club”. No en vano, evitó que el Lega vagara sin rumbo claro por la Segunda B: “Teníamos la necesidad de salir de esa categoría, era un pozo para cualquiera. Lograr ir al fútbol profesional es lo más importante que ha hecho este club”.

Asier Garitano no ha cambiado su forma de vivir ni de entrenar. Sus métodos valen tanto para jugar ante el Barça como ante L'Hospitalet en la Feixa Llarga / Foto: CD Leganés

Asier Garitano no ha cambiado su forma de vivir ni de entrenar. Sus métodos valen tanto para jugar ante el Barça como ante L’Hospitalet en la Feixa Llarga / Foto: CD Leganés

“Al fútbol y a la sociedad le han hecho bien ver que el dinero no lo es todo, que hay otros valores”, indica cuando repasa la hazaña que le tocó dirigir, y que hizo feliz a su club, sus amigos y su pueblo. Todos ellos conforman una gran familia, lo que ha sido siempre el Eibar. “Cuando un jugador nuevo llegaba, miraba a la derecha y a la izquierda y no tenía otro remedio que decir: “Aquí no me queda otra que tener un buen comportamiento””. Esa unión, labrada a lo largo de los años que compartió junto a sus jugadores en Segunda B y Segunda A, tuvo sus momentos más íntimos como las comidas en el ‘txoco’ (sociedad gastronómica) pegado a las instalaciones deportivas en el que comía con todos los jugadores. “Cuando no comíamos con todo el equipo, iba yo con mi tupper”, apostilla.

El discurso de Asier hacia sus jugadores es claro: “Hay que estar siempre más cerca de ganar que de perder”. A su vez, también es ambicioso. “Cuando llegamos a Segunda, no nos conformamos con la salvación. Queríamos ir a más, subir a Primera”. Esas palabras las pronunció en noviembre, durante la primera vuelta del curso pasado, pocos meses antes de certificar un ascenso que no le ha cambiado su forma de vida. “He vivido siempre en el centro, nunca dejaré de salir a hacer cervezas con los amigos ni de hacer vida normal. Me doy cuenta de que la gente me reconoce más. Espero no cambiar”, aclara Asier, que tiene claro que el siguiente paso pasa por “estructurar el club para seguir en Primera por mucho tiempo. Ahora, quiero competir con los mejores”.

“He vivido siempre en el centro, nunca dejaré de salir a hacer cervezas con los amigos ni de hacer vida normal” Asier Garitano

El sueño de Gaizka junto al Eibar, sin embargo, topó con la cruda realidad de Primera. Tras una dura segunda vuelta en la que sólo fueron capaces de sumar ocho puntos, el equipo terminó decimoctavo, consumando así el descenso el año después del ascenso. “Tenía mucha ilusión, pero no he cumplido el objetivo de seguir en Primera, y por eso creo que no debo seguir en el Eibar”, lamentó en su despedida voluntaria del club. En ella, premió la regularidad de su afición. “Este club se ha levantado de situaciones difíciles”, añadió, poco antes de dar por finalizada una emotiva rueda de prensa en la que se llegó a abrazar con algunos periodistas. Lo que no se esperaba era que el club eibarrés iba a recobrar la categoría ese mismo verano de 2015, cuando los tribunales descendieron al Elche. Dos cursos después, el Eibar goza de una gran salud económica y deportiva, en buena parte gracias al legado de un guipuzcoano que siempre sentirá Ipurua como su hogar.

El curso pasado, antes de un partido decisivo contra el Oviedo en el Carlos Tartiere, los jugadores pepineros se pusieron a cantar durante el trayecto que les trasladaba del hotel de concentración al campo de entrenamiento. Atento a todos los detalles, Asier intervino. “Si os ponéis a cantar ahora es que estáis acojonados, por lo que no me hagáis creer esto y ganad el partido”. El día antes, el Nástic había ganado su partido y les había adelantado. cuando apenas faltaban tres jornadas para concluir la temporada, por lo que ganar en Oviedo se convertía en prácticamente una obligación. Serantes detuvo un penalti a los asturianos, y poco después Gabriel Pires firmó la diana de la victoria. En las siguientes dos jornadas, el Lega derrotó al Llagostera y al Mirandés para concluir segundos una Liga para el recuerdo. “Pasaremos a la historia, y estamos muy contentos por ello”, reconoció Asier, que comanda una de las revelaciones de la actual Liga. Palabra de míster. Palabra de Garitano.