Este defensa valenciano acumula más de 23.000 kilómetros en las últimas temporadas. Afronta el reto de ser el primer futbolista español en jugar en las Islas Feroe.

Lo más probable es que comiences este artículo sin saber quién es Pedro Tarancón (09/01/1985, Burjassot). Pero él, al igual que muchos otros, se atrevió a traspasar la fina línea de la emigración. No dio un salto que se puede resetear con facilidad. Quiso dar un giro de 360 grados con un tirabuzón en el aire. Y es que Ito, como le llaman los suyos y sus compañeros de vestuario, acumula en menos de dos años más de 23.000 kilómetros a sus espaldas que le han llevado a jugar en Malta, Singapur, Maldivas y, desde hace unas semanas, en las Islas Feroe. Con su barba arreglada, hambre de aprender y los sentidos alerta para mejorar en el campo y fuera de él, Tarancón se ha convertido en un rebelde con causa, un trotamundos sin miedo al abismo.

“Inquietud, ilusión y entusiasmo”. Esta es la mágica tríada que le ha llevado a explorar competiciones desconocidas, donde el miedo es una barrera, a veces infraqueable, para los extranjeros. Esta temporada, Pedro Tarancón y el segoviano Carlos Quintana se han convertido en los primeros españoles en jugar en las Islas Feroe. Ambos militan en la disciplina del B68 Toftir, equipo de la Effodeildin, la primera liga de un país donde el fútbol está ganando enteros, en parte, gracias al papel de su selección, relegada a vivir en una derrota continua, pero que viene de lograr una doble victoria histórica frente a Grecia en la última fase de clasificación.

“El B68 Toftir es un equipo joven, recién ascendido pero con ganas de ir partido a partido”, relata a Highbury Pedro Tarancón, feliz tras sus primeros días en unas islas que son un país autónomo del Reino de Dinamarca, pero que no pertenecen a la Unión Europea. Con el pasaporte tatuado en su piel tras tantos devaneos y transbordos, su organismo ha sabido soportar el cambio del paradisiaco calor de las Maldivas a las nevadas de las archipiélago feroés. “Hemos entrenado hasta con diez centímetros de nieve… Pero sabía del frío antes de llegar. Nos espera un fútbol muy parecido al británico”, confiesa.

Pedro Tarancón, jugador del B68 Toftir

Ito, en el estadio nevado de su nuevo equipo, e| B68 Toftir | Foto: Pedro Tarancón.

O TODO O NADA

Ito es, a simple vista, un defensa central de 30 años que sigue recordando al chaval que soñaba con jugar en Mestalla, feudo cuasi religioso para él, al que acudía para animar al Valencia de sus amores. Un ché de corazón, pero cuyo ídolo futbolístico es Carles Puyol, aunque su verdadera referencia en la vida sea su padre, su más duro entrenador y su mayor admirador. “Le debo todo lo que soy ahora. No podría calcular el tiempo que le he robado”, proclama. Pedro Tarancón es hoy un jugador con la frente alta que ha tenido que aprender a levantarla. Un hombre con capaz de reacción.

Un accidente de tráfico en 2012 estuvo a punto de dejarle en el dique seco de por vida

En 2012, cuando militaba en las filas del L’Eliana, equipo modesto valenciano, sufrió un accidente de tráfico que le resquebrajó su rodilla derecha. Más de tres años después, las fisuras abiertas por aquel lance del destino reverberan en el cráneo de Ito, quien recuerda así su “renacer”: “Fue un mazazo muy grande. El hecho de estar cinco meses en el dique seco, de los que tres no pude andar con normalidad, me obligaron a reflexionar sobre lo que realmente quería. Fue un punto de inflexión. No podía tocar la pelota y volver a sentirme futbolista quedaba lejos”.

Y fue contra las cuerdas, con el juez alzando la mano para cantar el K.O, cuando Tarancón decidió convertirse en profesional del fútbol. Se rasgó las vestiduras, se secó las lágrimas y comenzó una recuperación, no para estar como antes, sino para superar mil veces a su versión anterior a la lesión. “Hice dieta, natación, waterpolo, miles de entrenamientos, muchos por mi cuenta, y me encerré en el gimnasio”, recuerda. La sangre derramada, en lugar de caer en el pozo del olvido, sirvió de ungüento para emprender una aventura que todavía no ha abandonado.

Pedro Tarancón

Pedro Tarancón, con la elástica del SK Victoria Wanderers maltés | Foto: SK Victoria Wanderers.

PRIMERA PARADA: MALTA

Un buen día de julio de 2014 echó sus pertenencias en una maleta y puso rumbo a Malta, dejando atrás el Catarroja, su último equipo hasta la fecha en territorio español donde pasó por los vestuarios del Parreta, Sporting Almassèra, CD Massamagrell, Alboraya UD, Torrent CF, Torre Levante, AC Benaguasil, Paterna CF, CDB Massanassa… Lo que parecía una carrera futbolística con epicentro en Valencia se ha convertido en un trayecto planetario, digno del mejor conquistador. “Un buen amigo, Quique Jurado, me presentó al que a día de hoy es mi agente: Juan Luis García, miembro de la agencia Sarbon”, explica a Highbury. Los futbolistas españoles son un producto codiciado en el exterior y cada vez más empresas se dedican a exportar el talento de jugadores que tendrían un difícil progresar en el fútbol estatal, donde ascender requiere contactos de calado y golpes de suerte.

“Los jugadores forasteros soportamos una gran presión. No es fácil progresar”

El primer destino de Pedro Tarancón fue el SK Victoria Wanderers FC maltés. “No me lo pensé dos veces, acepté un mes de prueba y tuve que pelear por una posición con un central serbio y otro italiano. Salió bien y conseguí el contrato”, declara el futbolista, quien advierte que las cualidades técnicas no lo son todo. La mentalidad y la personalidad se muestran como atributos indispensables para hacerse un hueco en parajes en los que los jugadores foráneos son una novedad sobre la que se depositan esperanzas y presión a partes iguales.

Pedro Tarancón

Pedro Tarancón afronta una temporada en Islas Feroe con el reto de seguir creciendo junto a su equipo | Foto: Pedro T.

Pero antes de la vida dedicada al cuero y al verde hubo un tiempo en el que Ito fue encofrador, pintor de coches, chico de mudanzas y hasta reportero gráfico para una web de fútbol valenciano. “No se me caen los anillos”, replica con razón alguien que afirma no haberse “movido por dinero”, un proletario del balón que ha aprendido a no arrepentirse y a disfrutar del momento. Una de las claves de su éxito ha sido entender a la perfección el lenguaje universal que constituye el fútbol, donde la pasión es el código sintagmático, la derrota el error a evitar y la victoria el modo de conjugar los diferentes partidos. Aplicando estos simples consejos prosperó en el Club Eagles de las Maldivas, con el que quedó tercero en liga y llegó a las semifinales del torneo copero, donde su equipo perdió 2-1 en el minuto 89.

“En cualquier parte del mundo te van a exigir que seas el mejor en tu posición”

“El fútbol de selecciones se vive bastante en todos los países en los que he estado. Son todos muy patriotas. Pude ver un Maldivas-Hong Kong en el que jugaron dos compañeros de equipo y fue realmente emocionante. En todas las partes del mundo el aficionado es exigente y te va a pedir que seas el mejor en tu profesión y posesión. La presión es añadida cuando eres un forastero”, argumenta un Pedro Tarancón que ha tenido compañeros de viaje como Adolfo Sanz o Pablo Navas (Malta); Francisco Salvador (Singapur); y Gerardo Reyes (Maldivas), que le han permitido tapar la morriña. A esta nómina hay que unirle nombres como los de Ferrán Giner -actual jugador del Nàstic-, Miguel Tornell o Pepe Sanchís, que también forman parte de su expediente vital.

EL REGRESO, SIEMPRE PRESENTE

La distancia no ha hecho más que regar las raíces de este jugador. Todos los caminos debieran conducir a su Valencia natal, porque Ito es, ante todo, un ser que “siempre piensa en regresar”. “Mi tierra me tira, pero todo a su debido tiempo”, razona embargado por la realidad. Hasta el momento, su familia no ha podido ir a verle por motivos económicos, pero las Islas Feroe -a cinco horas de casa- se plantean como un destino más asequible que sus paradas anteriores. “Hace más de quince días que no veo a mi sobrina. Cuando vuelva a España ya me llamará tío y eso me llena de ilusión”, cuenta con orgullo.

Mientras tanto seguirá alentando al Valencia en la distancia: “Se sufre mucho siendo de este grandísimo club. Padecemos una crisis de identidad y debemos recuperar los valores que siempre se han dejado ver”. Y saltará a cada campo con la pierna derecha, tras santiguarse, cambiarse siempre en el mismo sitio del vestuario y recordar a su madre. Un ritual humano que le dota de fuerza. Así que, ¿dónde está Pedro Tarancón? Donde haya un balón, fuerza de superación, un rival al que tapar y un gol por marcar. Sencillo y directo, como él y su obra, alejada de las portadas, pero que sirve de ejemplo para propios y extraños con ganas de crecer donde nunca pensaron hacerlo.