‘¡Miren, miren qué locura! ¡Miren, miren que emoción! ¡Ese es el Gomito Gómez que volvió a Chicago para ser campeón!’ La canción retumba en el barrio de Mataderos, ubicado en Buenos Aires. Miles de aficionados de Nueva Chicago festejan por todo lo alto el regreso a Primera División del Torito, como es popularmente conocido el club, tras prácticamente una década de ausencia. El principal protagonista de la fiesta es Christian Gómez, uno de los héroes del ascenso y leyenda viva del club. Sonríe y saluda emocionado desde lo alto del autobús a una masa verdinegra que eleva los decibelios del cántico a medida que pasan los segundos. Por fin lo ha conseguido. Para eso volvió. Mataderos volverá a acoger fútbol de Primera.

Mucho tiempo ha transcurrido desde que Gomito debutara con la camiseta de Nueva Chicago. Corría 1992 y un joven imberbe que aún rondaba la mayoría de edad se presentaba como una de las apuestas más fuertes de las categorías inferiores del club verdinegro. No se equivocaban. Gambetas imposibles, pases filtrados entre las defensas más aguerridas y un sinfín de recursos con la pelota en los pies despertaron el interés de los clubes más grandes de Argentina por un mediapunta que cada día se consagraba más en la élite. Así fue como Independiente, en 1997, ganó la carrera por el diez del momento: “Para los hinchas del Rojo, Gomito pasará a la historia como ese brillante jugador que nos dejó con ganas de más. Era un gran jugador, lleno de técnica y de clase pero que por un motivo u otro no pudo terminar de meterse en el corazón de nuestros hinchas. Sin embargo, tiene algo a su favor. Cuando Independiente salió campeón en 2002, Gomito fue muy importante en lo anímico-grupal a pesar de jugar muy poco. Logró igualar el récord de Bochini, nuestro ídolo máximo, al haberle marcado un gol a los restantes cuatro grandes en un mismo torneo”, nos cuenta Alejandro Fonseca, fotógrafo y socio de Independiente de Avellaneda.

 

UN FUTBOLISTA DIFERENTE

El fútbol argentino ha ido evolucionando en detrimento de jugadores con las características de Gomito Gómez. El resultadismo le ha ido comiendo la tostada a la elaboración de juego y el principal sacrificado ha sido el enganche, más si cabe en los clubes pequeños. Poco a poco la figura del diez se ha ido difuminando de los terrenos de juego en beneficio del centrocampista defensivo, por lo que es mucho más habitual ver un esquema táctico con ‘doble cinco’ que con la presencia de un mediapunta. Quizás por eso jugadores como Riquelme o Gomito Gómez, dos de los viejos rockeros que se han negado a aceptar las nuevas reglas no escritas del fútbol argentino, se han ganado el respeto de multitud de hinchadas rivales. Así nos lo confirma Alejandro Fonseca: “Para nuestro fútbol, Gomito representa una anomalía, una rareza en estos tiempos modernos. No tiene el físico de un futbolista actual, no es rápido, no es explosivo y no es polifuncional. Él es enganche y si le mueves un metro de su posición, lo pierdes. Es un jugador con ojos en la espalda capaz de poner un pase de gol a 40 metros de la portería como si estuviera tirando un papel a la basura. Es uno de los últimos jugadores capaces de cargarse un equipo al hombro porque siempre es capaz de cambiar la ecuación. Es puro potrero. Por eso es muy respetado en Argentina”.

Sus buenas actuaciones en el fútbol local con la camiseta de Arsenal de Sarandí, donde apenas jugó una temporada, le valieron la llamada de la emergente MLS americana, cuyo principal objetivo era firmar jugadores de buen trato a la pelota para potencial el fútbol en la sociedad. Gomito no dudó en hacer la maleta rumbo a Washington, donde le esperaba el D.C. United. En la capital estadounidense logró sumar dos ediciones de la Copa MLS a su palmarés. La primera, en el mismo año de su llegada. La segunda, dos más tarde, coincidiendo con el premio al MVP de la temporada gracias a los 14 goles que anotó en los 30 partidos oficiales disputados, un registro más cercano a un ariete que a un futbolista de sus características. En su periplo por el país de las oportunidades vestiría dos camisetas más: la de los Colorado Rapids y la del Miami FC con una temporada de regreso a Washington.  Sin embargo, su cabeza estaba fuera de los Estados Unidos. Nueva Chicago agonizaba en la Primera B Metropolitana, tercera categoría del fútbol argentino, y Gomito decidió poner punto y final a su etapa en la MLS para regresar a su Mataderos natal: “Vivimos su regreso con mucha alegría y expectativas. En Estados Unidos jugó con figuras mundiales como David Beckham y volvió en un buen nivel durante un momento malo de Nueva Chicago. A pesar de tener casi 37 años, nos encontramos con un jugador que corría como a los 20 pero que tenía mucha más experiencia a sus espaldas. Diría que fue el mejor Gomito. No nos defraudó en absoluto”, afirma Laura D’Aloia, fiel aficionada al Torito, para Highbury.

Pancarta dedicada a Gomito Gómez

Pancarta dedicada a Gomito Gómez
Fuente: Olé

 

EL HÉROE DE LOS ASCENSOS

La vuelta de Gomito Gómez a Mataderos fue una inyección de moral para todo el entorno de Nueva Chicago. La gente se ilusionó con el regreso de su ídolo, el equipo se reforzó futbolísticamente y el resultado a final de temporada significó un festejado ascenso al Nacional B tras una agónica promoción con Chacarita Juniors. Sin embargo, la felicidad fue efímera, pues Nueva Chicago acabó perdiendo la categoría a final de temporada fruto de una más que floja campaña.

No obstante, y cuando hasta los más optimistas dudaban, lo mejor estaba por venir. Nueva Chicago, en su vuelta a la siempre competitiva Primera B Metropolitana, fue un azote para sus rivales y logró el billete a la segunda categoría del fútbol argentino tras finalizar la temporada en primera posición. Un golazo de Gomito Gómez de falta ante Colegiales certificó la consecución de un campeonato que volvió a plagar las calles de Mataderos con camisetas verdinegras: “Es uno de los ídolos más grandes que tuvo el club. Es un ídolo vigente, el que más partidos jugó en nuestra historia con 350, el que lideró a nuestro equipo dentro y fuera de la cancha jugando con pibes a los que les doblaba la edad. Llegó a jugar junto a su hijo en el día que batía el récord de partidos, por cierto. Fue uno de los artífices de aquel ascenso marcando el único gol del partido. Todo un golazo de tiro libre que nos metió de cabeza en el Nacional B”, afirma sonriente Laura.

Aquel ascenso fue doblemente celebrado en Mataderos. La hinchada verdinegra era consciente de la importancia del mismo por las altas posibilidades que ofrecería la categoría venidera de ascender a Primera. La restructuración ordenada por la AFA para convertir la máxima división del fútbol argentino en un torneo de 30 equipos multiplicaba el número de plazas que otorgaban una plaza en Primera: “Sabíamos que había cinco plazas en juego por el ascenso. Tuvimos muchísimas chances de ascender antes, pero sufrimos durante más de un mes como si fuera una agonía. Tuvimos que jugar un desempate con Gimnasia y Esgrima de Jujuy y con Aldosivi. En el último partido, contra Gimnasia, ganamos 0-1. ¿Sabes quién marcó? Sí, Gomito”, nos cuenta orgullosa Laura.

Alejandro, a pesar de la distancia sentimental que le separa de ese gol, reconoce la importancia que supone en la aún vigente carrera de Gomito: “Creo que es el momento más importante de su trayectoria. El gol a Gimnasia decretó la vuelta de Nueva Chicago a Primera muchos años después. Fue un momento glorioso para él. La entrevista posterior, con su testimonio y sus lágrimas, conmueven a cualquiera”.

 

 

EL RECONOCIMIENTO DE VOLVER A PRIMERA

La alegría de haber logrado el gol del regreso de Nueva Chicago a Primera División contrasta con el día a día que hoy vive Gomito Gómez. Una inoportuna rotura de ligamentos le mantiene alejado de los terrenos de juego desde el pasado mes de febrero. Eso, unido a sus 40 años, generan incertidumbre en más de uno en lo que a su regreso se refiere:  “Ahora lo que todos esperamos es que vuelva cuanto antes, además de hacernos mucha falta en este momento, porque sabemos que está pronto a retirarse y queremos disfrutarlo dentro de la cancha hasta cuando él decida decir basta. Pero sobre todo esperamos su regreso porque se merece despedirse jugando dentro de la cancha y no por una lesión, haciendo lo que mejor le sale y lo que más le gusta, lo que todos disfrutamos y le agradecemos hace tantos años: tirando magia. El hincha de chicago le debe mucho a Gomito, si yo tuviera que resumirlo en una palabra sería gracias”, nos cuenta Laura.

Por su parte, y casi al término de la entrevista, Alejandro nos desvela el secreto de que Gomito Gómez se haya convertido en un jugador que gran parte de las aficiones rivales desean ver jugando ante su equipo: “Gomito salió de Chicago, un club humilde que destaca por la gran cantidad de hinchas que tiene. Tienen un paladar distinto al común. Prefieren ver a un jugador dejarse la vida que a otro jugando bien a ratos. Quieren que pongas tus funciones en beneficio del equipo, que te dejes la piel en la cancha. Gomito, con 36 años y siendo figura del club, decidió volver pudiendo retirarse con la billetera llena y someterse al juicio de los hinchas de Chicago que únicamente lo querían ver peleando cada pelota como si fuera la última porque así lo manda su historia. Gomito volvió por amor y lealtad pudiendo sacarse una fotito con la bandera de Chicago para ganarse a la gente. Decidió consagrarse como ídolo dentro de la cancha y no fuera. Es amor y lealtad, una anomalía en estos tiempos”, concluye alimentando el gusanillo que a uno le despierta volver a ver gambetear a Gomito. Y cuanto antes, mejor.