Más de mil días después, 1.008 para ser más exactos, el mundo del fútbol volverá a centrar sus miradas en una de las ciudades con más mística y tradición en este deporte, Glasgow. En la ciudad más poblada de Escocia, la tercera con más habitantes del Reino Unido tras Londres y Birmingham, se han disputado choques de gran calibre, pese al poco peso que ha tenido el país gaélico desde las últimas décadas del siglo pasado. Esa ciudad albergó en 1872 el primer encuentro internacional entre selecciones, Escocia e Inglaterra, la quinta y la novena Copa de Europa del Real Madrid (aquel mítico 7-3 al Eintracht Frankfurt y el 2-1 al Bayer Leverkusen que decidió esa sublime volea de Zidane), la tercera del Bayern Munich de Beckenbauer ante el Saint-Étienne de Santini o la final de la UEFA entre Sevilla y Espanyol, la segunda final europea entre dos equipos españoles. Todos estos encuentros pasarán a la historia, pero en Glasgow, el gran partido no es ninguno de los anteriores, sino una rivalidad que este domingo (14:30 h en España) sumará su encuentro 400. Sí, hablamos del Celtic-Rangers, hablamos del Old Firm.

Dos años y nueve meses han pasado ya desde que se disputó el último derbi de Glasgow. Fue un 29 de abril de 2012 cuando ambos clubs se vieron por última vez las caras en un partido de la Liga Escocesa. Tres meses después, en julio, los clubs miembros de la Scottish Premier League ratificaban la decisión de la liga de descender a los Light Blues a la Third Division (la cuarta categoría). En una decisión sin precedentes en el fútbol, el equipo que más ligas domésticas acumulaba en todo el mundo (57) tuvo que desaparecer y volver a fundarse por una deuda con el fisco británico de 21 millones de libras (26 millones de euros). Aquello obligó al The Rangers a empezar desde la cuarta división escocesa, si bien seguía manteniendo toda su estructura, pero bajo una nueva denominación. La petición de entrar directamente en la Premiership fue denegada tras una votación en la que participaron los clubs, y finalmente el club tuvo que asumir empezar desde abajo. La plantilla se vació, pero Ibrox Park (estadio inaugurado en 1899 y con capacidad para 45.000 espectadores), no dejó de ser fiel a los Gers.

La travesía de los protestantes por el desierto de las categorías inferiores del fútbol escocés aún perdura, pues el Rangers ha ido subiendo una categoría cada año y esta temporada se encuentra en el Championship (la segunda división). Con catorce jornadas aún por disputarse, los Light Blues son segundos, a 12 puntos del Hearts of Midlothian, por lo que salvo sorpresa disputarán el playoff de ascenso contra el tercer y el cuarto clasificado de la categoría, que les permitiría jugar la promoción de ascenso ante un equipo de la primera división. Si todo sigue su curso natural, y los Gers hacen buena su condición de favorito, el Rangers podría volver la próxima temporada (2015-16) a la primera división de la Liga Escocesa. Pero para eso ya habrá tiempo, antes, el próximo domingo 1 de febrero, Glasgow revivirá uno de esos duelos mágicos entre los dos grandes de la ciudad. No será un duelo liguero, sino correspondiente a las semifinales de la Scottish League Cup, la Copa de la Liga de Escocia. 27 veces la han ganado los Gers, 14 los Celts.

Larga, eterna e insoportable se les habrá hecho la espera a los aficionados de ambos conjuntos, ansiosos de volver a verse las caras de nuevo. Nunca antes había sido necesario esperar tanto tiempo para volver a revivir un Old Firm. Será, pues, un derbi muy especial el que se vivirá este fin de semana en Hampden Park. Que sea, además, el número 400, aporta un encanto si puede mayor. La última vez que se vieron las caras, el Celtic endosó un doloroso 3-0 al Rangers en el playoff final. Un mes antes, los Gers habían ganado en Ibrox Park (3-2) el hasta ahora último Old Firm disputado en la liga regular, en un partido muy caliente que se saldó con tres expulsados y con un serio aviso de remontada del Celtic, que en el minuto 85 perdía por 3-0, pero terminó recortando las distancias con dos tantos en las postrimerías del encuentro.

Los derbis de Glasgow siempre han tenido un punto de polémica. (Foto: Reuters)

 

DERBI SINGULAR DENTRO Y FUERA DEL CAMPO

Siempre que Celtic y Rangers se ven las caras, la atmósfera que rodea a estos encuentros tiene un halo de magia, un olor a fútbol muy particular que te sitúa sin rodeos en una rivalidad única. Los miles de aficionados Gers y Celts que se acerquen a Hampden Park, feudo neutral que acoge los derbis coperos entre ambos conjuntos, estarán, como es habitual en este tipo de duelos, fuertemente escoltados por un coordinado cordón policial. Demasiados incidentes han protagonizado ya las hinchadas de ambos clubs en el pasado como para pasar desapercibidos. Una plaza en la final de la Copa de la Liga Escocesa está en juego. Pese a ello, viendo la trascendencia que puede adquirir este duelo, esto parece lo de menos. Apear de una final al eterno rival, eso sí, supondrá un aliciente más, por si alguien pensaba que habría pocos, para ir a ganar este partido.

Los de rayas horizontales verdes y blancas, el Celtic, tiene sus raíces en la iglesia católica y en el republicanismo irlandés, mientras que sus rivales, que visten de azul, blanco y rojo, basan su identidad en el protestanismo unionista. El duelo del próximo domingo añadirá otra página de esta amplia y densa novela. Explicar la naturaleza de la rivalidad del Old Firm en pocas líneas es algo muy complejo, pues 399 duelos y toda la cultura e idiosincrasia que se mueve detrás de ambos da para muchos libros. El término ‘Old Firm’, hace referencia a la alianza fuera del terreno de juego que acostumbraban a tener ambos conjuntos desde su primer derbi en 1888, al que la prensa de la época describió como “un partido amistoso”.

Ambos apenas han compartido algún acuerdo comercial con una misma empresa o algún patrocinador común, pero lo cierto es que el significado originario del nombre con el que se denomina a esta rivalidad, ha pasado a otra vida. El encuentro se ha mantenido en el tiempo, junto a unos elementos políticos y sociales determinados, pero el significado inicial del lema no. Desde el descenso del Rangers en 2012, las hinchadas de ambos clubs se han visto obligadas a buscar rivalidades alternativas, aunque esta en concreto se siguió manteniendo incluso en Old Firms de menores de edad de las categorías inferiores.

Desde entonces, la lucha dialéctica entre ambas aficiones se ha visto reducida en la presencia en los medios y en las redes sociales como Twitter, donde sí que es posible palpar el ambiente de tensión previo a un Old Firm viendo los tweets de unos y otros aficionados. Afortunadamente, este fin de semana las palabras dejarán paso a los hechos, y es que lo mejor que le puede ocurrir a una rivalidad como esta es que vuelva a rodar el balón, y ambas aficiones puedan volver a animar a los suyos. Ya pueden hacerse una idea del aspecto que presentará Hampden Park. La desesperación de muchos seguidores por este partido es casi absoluta, pues nunca antes su liga había estado tan moribunda.

Banderas del Reino Unido y de la República de Irlanda son presentes en todos los Old Firm. (Foto: FIFA)

 

DOS CLUBS TOCADOS

Los últimos años, ni Celtic ni Rangers han pasado por su mejor época. Los católicos han tenido que adaptarse a la traumática marcha de Neil Lennon al Bolton con la llegada de la visión, más continental, del noruego Ronny Deila. Tampoco está siendo fácil la vida en el otro lado de la ciudad, donde el escocés Kenny McDowall sustituyó hace unas semanas a Ally McCoist, el encargado de rescatar al equipo del pozo en el que se vio sumido en 2012 y devolverlo a la división que le corresponde. McDowall, que estuvo 10 años entrenando a equipos jóvenes del Celtic, llegó a presentar su dimisión, pero finalmente continuó en el cargo, y será el encargado de sacar al Rangers de la segunda división, un castigo que cada vez parece más cerca de ser cumplido, si bien será recordado para siempre para una hinchada que ha tratado de acompañar a los suyos, llenando Ibrox Park incluso en encuentros ante rivales semiprofesionales. Por ahora, los Gers de McCoist han cumplido con sus objetivos, si bien esta campaña marchan segundos, y para culminar su trabajo aún le quedan unos meses de competición. Derrotar al Celtic en su primer derbi como entrenador, sería el mejor aval posible de cara a su afición.

Al Celtic, por su parte, no ha necesitado demasiados argumentos futbolísticos para recoger los dos títulos ligueros disputados sin su gran adversario, pues la Premiership ha tenido un solo dominador en las últimas dos campañas. Su rendimiento en Europa -y también en la liga escocesa- sin embargo, ha ido bajando progresivamente, pasando de los octavos de final de la Liga de Campeones conseguidos en la temporada 2012-13 a ser cuartos de grupo. El pasado verano, los Celts ni siquiera lograron clasificarse para la Champions, pues el Legia de Varsovia primero -que luego fue descalificado por alineación indebida- y el Maribor después, se encargaron de echar a los escoceses de la máxima competición europea. Los Celts siguen vivos en la Europa League, pero el Inter de Milán se presenta como un rival muy duro para los de verde y blanco.

Hombres clave para el Celtic el curso anterior como Wanyama, Samaras, Hooper o Forster abandonaron la entidad en verano, conscientes del declive de una liga que estaba de capa caída. La marcha de Lennon al fútbol inglés fue otro revés -se podría hablar de humiliación, pues el Bolton estaba en los puestos bajos del Championship- para los aficionados del Celtic Park, que vieron como Roy Keane hacía caso omiso al interés de la entidad y ésta terminaba firmando al técnico que hizo campeón de liga al Strømsgodset noruego. La exigencia a la que se ha visto Deila ha sido muy alta, y el rendimiento del equipo no ha terminado de acompañar, pese a liderar con cierta ventaja la liga y seguir vivo en Europa y en las dos copas. El panorama que se encontrará el Rangers cuando vuelva es aún incierto, pues podría darse el caso de que hubiera una liga hundida, o bien ilusionada con el regreso de su habitante más ilustre.

 

LOS 399 ANTERIORES OLD FIRM

La cifra no podía ser más célebre: 399 Old Firm se han disputado hasta el momento. El derbi número 400 debía guardarse para una ocasión especial, y esta lo será, y mucho. 304 han sido los enfrentamientos en la liga escocesa, 49 en la Copa de Escocia, y 47 en la Copa de la Liga escocesa. El balance general favorece al Rangers: 119 victorias por 100 del Celtic y 85 empates. Son muchos, por tanto, los precedentes entre ambos conjuntos, que protagonizan una de las rivalidades con más historia del fútbol. El último precedente en esta competición se lo llevó el Rangers el 20 de marzo de 2011 con un resultado de 1-2, gracias a un tanto en la prórroga de Nikica Jelavić, que decantó la balanza del costado de los Gers.

Desde 1888, se han disputado un total de 399 Old Firm. (Foto: cfclatest,com)

UNA LIGA HUÉRFANA

Tres décadas exactas, se dice pronto, se cumplen este año 2015 de un hito que muy pocos recuerdan. Y es que desde 1985, la liga escocesa ha terminado siempre en manos de Celtic o Rangers. Ese fue el último año en el que un ‘intruso’, concretamente el Aberdeen del entonces imberbe Alex Ferguson, se propuso romper con la dualidad de los dos dictadores de Glasgow para hacerse con el título liguero escocés. Las siguientes 29 ligas se las han repartido Rangers (17) y Celtic (12) como ‘buenos vecinos’, aunque no tengan nada de ello. La de este año, si Aberdeen, Inverness o Dundee no dan la sorpresa, será para el Celtic, que suma 45.

La dicotomía de la primera división del fútbol escocés se explica fácilmente con datos: de las 117 que se han disputado, los dos grandes de Glasgow acumulan 99. Así pues, esta temporada el Celtic podría conseguir lo que en nunca antes han logrado dos clubs de una liga o de un mismo país: reunir entre ambos 100 títulos ligueros. En Portugal, Benfica (33) y FC Porto (27), suman 60 ligas. En España, Real Madrid (32) y FC Barcelona (22) acumulan 54 campeonatos domésticos, los mismos que reúnen en Holanda Ajax (33) y PSV Eindhoven (21). En Italia, Juventus (30) y AC Milan (18) suman 48; en Inglaterra, Manchester United (20) y Liverpool (18), 38; en Alemania, Bayern Munich (23) y Borussia Dortmund (5), no pasan de las 28, y en Francia, Saint-Étienne (10) y Olympique de Marsella (9) apenas juntan 19. Queda claro pues, que la liga escocesa es un mundo aparte.

Sin el Rangers, el Celtic ha perdido el gran rival con el que competir en casa, pero nada en esta vida es eterno, y pronto ambos volverán a competir de tú a tú por la segunda liga más antigua del mundo tras la inglesa. Los de verde y blanco parten como favoritos, pero en estos duelos ha quedado demostrado que puede ocurrir cualquier cosa. Afinar las gargantas, que vuelve el Old Firm.