Mike es del Kidderminster Harriers. Sí. Podría ser del Aston Villa, del Liverpool o del Manchester United, pero no. Nada de eso. Mike es del Kidderminster Harriers, un clásico ya de la quinta división inglesa. No hay otro equipo en el condado de Worcestershire que haya participado en la Football League. Solo ellos. Un orgullo. Aunque hace once temporadas ya que los Harriers no compiten en la liga. “Crecí cerca de Birmingham, animando al Kidderminster en mi infancia. Nunca me interesé mucho por los grandes equipos, la verdad”. Algo que le costó las burlas de sus compañeros en la escuela, según recuerda para Highbury.

Mike Bayly era un fijo del Aggborough Stadium. Caras del día a día, tanto dentro del césped como fuera. Sus vecinos, reunidos cada dos sábados, animában al equipo local. Aquel que más les representaba, el más cercano. El fútbol atrapó a Mike, que solo pudo separarse de su querido Kidderminster Harriers cuando tuvo que trasladarse al Norte de Londres.

Echaba de menos aquel ritual. El de las cervezas previas, los saludos constantes, los cánticos y las alegrías y decepciones con las que su equipo le correspondía cada fin de semana. Bayly quiso volver a formar parte de todo aquello. El reluciente estadio del Arsenal le quedaba a tiro de piedra, así es que decidió hacerse voluntario del Wingate and Finchley FC, un equipo que actualmente milita en el séptimo nivel. Era la opción lógica para Mike. Mataba dos pájaros de un tiro al quitarse el mono de fútbol, y al tomar una decisión que le ayudaría a integrarse en su nuevo barrio: “Es fantástico ver jugar a equipos grandes como el Manchester United, Arsenal o Real Madrid, pero no sé si estos equipos siguen representando a sus respectivas comunidades“, duda Mike. “Cuando eres un aficionado de un equipo mucho más pequeño, marcas la diferencia. Eres la voz y la cara de ese equipo, de esa comunidad. Esto te hace apreciar mucho más el fútbol como una herramienta”. El balón como elemento socializador.

 

¿PERO QUÉ ES ESTO DEL NON-LEAGUE FOOTBALL?

La Premier League corona la cima del fútbol inglés. Los cuatro peldaños inmediatamente siguientes en línea descendente -Championship, League One y League Two- conforman las tres últimas categorías del balompié profesional. A estas divisiones se las conoce como Football League. Lo que queda aún más abajo, al infrafútbol, se lo conoce como Non-League.

Es un fútbol primitivo. Aunque hay equipos que tratan de mover el balón consecuentemente, la tónica general es la de ir con todo a por todas. Lo que rodea al césped también evoca épocas pasadas. Las entradas siguen siendo asumibles y por ello el fútbol amateur proporciona la experiencia ideal, resumida en las tres P: pint, pie y programme -pinta, empanada y programa-. Que el resultado acompañe es otra historia. Beber en la grada, estar de pie, cantar. Es un buen lugar para los románticos.

“Uno se siente bienvenido. Puede intercambiar cánticos con los aficionados del otro equipo durante el partido y luego tomarse unas pintas todos juntos”, Mike Bayly

Non-League Football es sentirse en casa. Es la sensación de que estos equipos y estos estadios existen porque hay gente a la que realmente le gusta el fútbol. Muchos campos con tiendas que no solo venden material del equipo local, sino todo tipo de memorabilia de otros conjuntos y de otras temporadas. Una especie de outlet para obsesionados del fútbol, algo que tiene mucho que ver con la niñez. Con coleccionar cromos, posters, chapas o cualquier cosa que tuviera que ver con aquel mundo nuevo que uno empezaba a descubrir. Es emocionante.

Es el lugar ideal para recobrar la ilusión. Por eso son muchos los grupos de aficionados que, hastiados de los caprichos del magnate de turno, deciden dar marcha atrás y volver a creer. Bien fundando un nuevo club, bien haciéndose parroquianos del estadio con los focos más próximos a su casa. Es el fútbol para todos, el balompié de la comunidad.

 

SENTIMIENTO DE PERTENENCIA

Para Caroline Barker el fútbol también es algo más que un espectáculo. El Chelmsford City FC es su familia. Su abuelo empezó a seguir al club, sentimiento que heredó su padre y que entregó a Caroline y a cuatro de sus hermanos antes incluso de que estos tuvieran uso de razón. “Crecimos junto al club y cuando éste estuvo en apuros, mi familia formó parte del grupo que ayudó a salvarlo, reformarlo y devolverlo a los aficionados”. De hecho, la propia Caroline formó parte de la directiva del club: “Trabajamos para que el club le resulte interesante a la comunidad”.

El del Chelmsford City es uno de los ejemplos del “empoderamiento de los aficionados” que representa el Non-League según Barker. El fútbol amateur ofrece la posibilidad de que la gente se resarza. De que se sientan parte de un club de fútbol, y que no se limiten a ser meros clientes para una gran empresa. “Cuando pagas tu entrada sabes que estás ayudando a tu club a tener un impacto en la comunidad“, alaba Caroline Barker. “Tener esa relación con el club, estar involucrado, tener la sensación de poder cambiar las cosas… eso es lo que hace que tu equipo te atrape y no te deje ir jamás”.

A Caroline Barker, desde luego, la atrapó. Trabaja en la BBC y presenta un programa radiofónico dedicado exclusivamente al Non-League Football. A Mike Bayly también, ahora es una de las caras visibles de una campaña que pone el fútbol amateur en el centro del panorama balompédico inglés.

Puesta de sol durante un partido de Non-League. | Foto: Dickie Felton.

EL NON-LEAGUE DAY

“Cuando empezamos hace cinco años esto no era más que un par de comentarios en redes sociales y una página web muy simple. Ahora la cobertura mediática ha aumentado brutalmente. Mientras en la Premier League abundan los comentarios negativos -salarios demasiado altos, entradas demasiado caras, poca fidelidad de los jugadores-, el fútbol amateur es la cara amable del juego“. Así explica Mike la evolución del Non-League Day.

Cada temporada, desde hace cinco, el fútbol amateur inglés aprovecha uno de los parones por selecciones en otoño para llamar la atención. Bayly desgrana la intención con la que arrancaron una campaña para promover el fútbol no profesional: “No se trata de que un aficionado del Arsenal deje de ser del Arsenal, sino que cuando su equipo juegue fuera y no vaya a ir a verlo, que sepa que aún puede disfrutar del fútbol yendo a ver algún equipo cercano”.

Esta iniciativa gana en respaldo año a año. Debido al carácter comunitario del infrafútbol inglés, distintas plataformas y asociaciones se han sumado a la causa y aprovechan el evento para difundir sus luchas contra el racismo o contra el cáncer de próstata.

El próximo sábado, 10 de octubre, se disputará la tercera ronda clasificatoria de la FA Cup. Primera vez que coincide esta campaña con la competición más antigua del mundo, algo que, sin duda, añade aún mayor atractivo a la jornada. Esta situación, sin embargo, no es del todo provechosa pues el tener que repartir los beneficios de la taquilla entre los dos equipos evita que haya equipos que presenten ofertas especialmente llamativas.

Curioso es el caso del Bungay Town, que en su primer año en la campaña pagó cinco peniques a todo aquel que asistiera al partido. El año siguiente, los aficionados del Bungay Town tuvieron que rascarse el bolsillo. Dos libras. A cambio recibieron no solo la entrada al partido, sino también una caja de setas de la cosecha del presidente del club. Otro fútbol.

Alex Akrofi, del Brentwood Town celebra un gol con su afición. | Foto: Stuart Tree.

Foto de portada: Matlock Town FC (Chris Hayes).