El roce hace el cariño. O que salten chispas, una de dos. Entre las dos principales ciudades del noroeste de Inglaterra, prendió la llama. Pero no la del amor. Fueron las chispas las que terminaron ocasionando un incendio que solo logran apaciguar las instituciones -Manchester apoyó a Liverpool en la carrera por ser la capital europea de la cultura en 2008. Fructificó-. Pero siempre quedan las ascuas. Siempre queda el fútbol.

Suele pasar -y éste es otro ejemplo- que el fútbol sea fiel reflejo de su entorno. Por ello, para entenderlo hay que contextualizarlo, ver lo que sucede a su alrededor. Toca echar la vista atrás. Hasta el comienzo del siglo XIX.

La Revolución Industrial está cambiando el mundo. Es el inicio de una nueva era en la historia de la humanidad. Manchester y Liverpool son los primeros focos en los que se desarrolla la acción. La primera urbe se convierte en todo un referente en la industria algodonera, mientras que la segunda era uno de los puertos principales del Reino Unido. Los cincuenta kilómetros que separaban ambas ciudades propicio el inicio de las relaciones comerciales entre las mismas. Los muelles junto al Mersey fueron la puerta de entrada y de salida de todo lo manufacturado por los mancunianos. Para ello, fue necesaria la construcción de una línea ferroviaria que se inauguraría en 1830. La primera en el mundo en unir dos ciudades.

 

SURGEN ASPEREZAS

En el momento histórico en el que más cerca estuvieron fue cuando comenzaron a separarse. Los comerciantes de Manchester entendieron que las tasas que debían abonar a sus vecinos para transportar su mercancia a través de Liverpool eran excesivas. Tanto que decidieron crear un canal que sortease a la capital del Merseyside y tener una salida al mar. El Manchester Ship Canal. La rivalidad que había nacido durante la época victoriana se volvió irreversible. La economía de Liverpool quedó afectada. Era 1894 y los cuatro clubes más representativos de estas dos localiades ya andaban pateando el balón.

Una rivalidad entre dos ciudades que se remonta a la época victoriana y que vivió su auge durante la Revolución Industrial

 

TAN PARECIDAS Y TAN DISTINTAS

Ian Hough es un escritor que creció en Salford, Manchester. Creció entre punks, mods y hooligans, y vivió en primera persona el surgimiento del movimiento casual. En su libro Perry Boys, en el que relata sus años de adolescencia, fútbol y violencia, la rivalidad entre ambas ciudades está muy presente: “las pequeñas diferencias entre grupos similares son más perceptibles y resultan una completa blasfemia ante el resto de similitudes”. Esto es, que cuando dos conjuntos de personas son parecidos entre sí, un pequeño detalle es suficiente para separarlos masivamente y crear disputas entre ambas facciones. Y Manchester y Liverpool se parecen mucho. Ambas cuentan con una población en la que predominan las clases bajas. Ambas, son tradicionalmente votantes del partido Laborista, y las dos tienen a los dos clubes de fútbol más exitosos de Inglaterra.

El partido entre Liverpool FC y Manchester United es el gran clásico de la Premier League. Son los dos clubes con más títulos a nivel nacional y continental del país. Es el gran clásico del fútbol inglés. Un día en el que el fútbol huele a algo más que a césped, sudor y cerveza. Huele a historia.

 

UNA RIVALIDAD DESCAFEINADA

La gran enemistad entre ambos contendientes sigue viva aún cuando el rival a batir son Manchester City y Everton respectivamente. Especialmente fuerte fue la disputa futbolística que mantuvieron toffees y red devils. Desde 1972 hasta la creación de la Premier League -1992-, los choques entre estos equipos aseguraba tensión, problemas en las calles -especialmente durante los años ochenta-, y marcadores apretados. Solo el 6-2 que le endosaron los mancunianos a los scousers en el Boxing Day de 1977 rompió con esta tónica. Aún así, nadie esperaba una paliza de esas características. El Everton llegaba como segundo clasificado mientras que el United las pasaba canutas en la mitad baja de la tabla. En 1989, con la llegada de Alex Ferguson, el United empezó a despegar mientras los de Goodison Park se preparaban para volver al ostracismo. El derbi que se construyó durante veinte años perdió propiedades y solo la marcha de Ferguson y la llegada de Roberto Martínez al banquillo toffee parece haber igualado las fuerzas.

Algo similar sucede con el Manchester City – Liverpool. Solo las finanzas han erosionado el abismo que separaba a citizens y reds hasta situar a los de Manuel Pellegrini un peldaño por encima de los de Anfield Road. Dos temporadas atrás, sin ir más lejos. Un resbalón de Steve Gerrard y un pésimo partido en Selhurst Park privó al Liverpool de conquistar la liga, y permitió a los mancunianos hacerse con el título. Un final dramático, casi perfecto para una novela de intriga.

Goodison Park, uno de los escenarios de esta rivalidad. | Foto: The Independent.

Cuatro equipos, dos ciudades y una rivalidad.