Un lustro puede dar para mucho. En el peor de los casos, pueden resultar cinco años de continuidad de la habitual rutina laboral. En el mejor, es tiempo suficiente como para que la vida de cualquiera cambie de forma significativa. Es el caso de Xavi Pérez Pérez (Santa Margarida de Montbui, 1984), un jugador que en 2009 decidió ampliar su mirada a nuevos horizontes, nada más y nada menos que una aventura que le ha llevado a probar suerte en países de tres continentes distintos, con recorridos y fortunas muy dispares. No ha jugado en Inglaterra, Italia, Francia ni Alemania, pero ello no quiere decir que no haya más fútbol lejos de las fronteras nacionales. El pasado mes de enero volvió a casa, para jugar en el Gavà CF, con su fiel amigo, el balón, aún en el equipaje.

 

UN SALTO A OTRO MUNDO

Como un margaritense cualquiera, Xavi Pérez empezó de muy joven a relacionarse con el fútbol. Sus inicios no se distanciaron de los del resto de chicos del pueblo, si bien él tenía algunos sueños particulares, como descubrir otras partes del mundo, algo que procuraba hacer con algo tan sencillo como el PC Fútbol. “Acabas imaginando tus propios sueños, pero no te imaginas hasta este punto vivir esta experiencia”, arranca Pérez, que por aquel entonces difícilmente podría llegar a pensar los destinos que le esperaban.

Sant Mauro, Manresa y Santboià fueron los tres clubs en los que militó Pérez en España. Su techo, hasta 2009, estaba siendo la Tercera División. Su máximo hito, disputar dos playoffs de ascenso a Segunda B, aunque ninguno de ellos, terminó con la promoción final. Su suerte, sin embargo, no tardó en cambiar. Lo hizo cuando recibió la llamada de un antiguo  entrenador suyo, Josep Gombau, que le ofreció acompañarle en su andadura por el Kitchee de Hong Kong, una propuesta que Pérez no rehuyó: “¡Nuestra charla no duró más de cinco minutos!”. “Ya llevaba años buscando algo parecido, y a la que me surgió la posibilidad, no lo dudé dos veces”, recuerda, una decisión valiente y arriesgada que significó “lanzarnos a la piscina”. Habla en plural, porque junto a él, siempre ha viajado su mujer. Junto a la pelota, ella es la otra compañera infatigable de viaje.

Pese a las dudas de la familia y los amigos, ellos no dudaron en dar el salto y cambiar sus vidas. “Ellos deben entender que haces lo que te pide el cuerpo. Al principio fue duro, pero ahora ya entienden que es parte de nuestra vida”, expone. Así, su primer destino exótico le esperaba a más de 10.000 kilómetros de Santa Margarita de Montbui. Lo hizo, además, en un momento en el que la situación económica española empezaba a flaquear. “Empezamos a viajar con los primeros síntomas de la crisis. Todo el mundo tenía trabajo y buenos salarios”, rememora. Él era maestro, y su pareja también tenía un trabajo fijo, por lo que lo dejaron todo por el fútbol. “Salir de España estaba en contra de lo que toda la gente quería: estabilidad. Decidimos romper con todo esto y marchar al extranjero, era algo que realmente queríamos”, se sincera.

Xavi Pérez, con la camiseta del Pro Duta.

Con el Pro Duta, en el momento de los himnos.
Foto: Facebook Xavi Pérez.

 

 

PRIMERA PARADA: ‘SPANISH KITCHEE’

En el Kitchee no sólo le esperaba Gombau, pues el técnico catalán, que actualmente entrena en el Adelaide United australiano, había iniciado allí ese mismo verano de 2009 un proyecto con varios futbolistas españoles en el que se quería implantar un sistema de juego y una metodología parecida a la que utilizaba el FC Barcelona, por aquel entonces, el equipo de moda en gran parte del mundo por sus éxitos colectivos. “Nos encontramos con todo por hacer: nuevo sistema de juego, nuevas técnicas de entrenamiento, adaptación mutua de las culturas… aun así conseguimos buenos resultados y creamos la base de las ligas y copas posteriores que consolidaron al Kitchee como el equipo más potente del país”. El Kitchee ha ganado desde entonces tres ligas y dos copas.

En las gradas hongkonesas se toparon con una realidad muy distinta, pues pasó de jugar en campos con 400 aficionados a estadios con capacidad para 40.000. “Hubo un cambio significativo al llegar a Hong Kong, y aún más en Indonesia” -su siguiente destino-, “donde la religión es lo que mueve a más gente en el país. Lo siguiente, el fútbol”. Su facilidad de relación con otros lugares le permitió una mejor adaptación al nuevo medio. “Con una actitud muy positiva, todas las dificultades se pasan mejor. El idioma más hablado en Hong Kong es el chino, aunque hablaban un poco de inglés. Nos interesamos por la cultura, las tradiciones e intentamos participar en la vida local”, A nivel deportivo, además, la experiencia fue un auténtico reto: “Fue muy positivo, me sentí realmente profesional, jugando en la élite de un país y disfrutando de lo que durante tanto tiempo había sido un sueño”.

Los aficionados les mostraban admiración y respeto, pues aquellos españoles eran los abanderados de un estilo que triunfaba por todo el mundo. Y eso que la selección española aún no había conseguido el Mundial de 2010. “El fútbol de ahí no tiene nada que ver con el que estamos acostumbrados aquí. En Hong Kong gusta mucho, sobre todo la Premier League inglesa, pero no hay ni una décima parte de los futbolistas que puede haber en Cataluña, quizás porque está en el país más poblado del mundo y prácticamente no hay espacio para practicar fútbol”. De su paso por esa zona de Asia también destaca las diferencias culturales entre su primer año y los dos siguientes, ya en Indonesia. “Hong Kong es una ciudad muy cosmopolita, moderna, con culturas y religiones muy diversas. En Indonesia era lo contrario: ibas a zonas rurales donde la tecnología no está avanzada, la cultura está muy anticuada y la vida es muy natural”.

Cambiar Hong Kong por Indonesia fue como cambiar un hotel de cinco estrellas por un hostal. Allí te das cuenta de todas las cosas que tenemos y que quizás no necesitamos

 

Campos de fútbol indonesia

Campos poblados sin mucho orden en las gradas: esto es Indonesia.
Foto: Facebook Xavi Pérez.

 

 

EL PRIMER ESPAÑOL EN LA LIGA INDONESIA

“Allí te das cuenta de todas las cosas que tenemos y que quizás no necesitamos”. Así describe Xavi Pérez  la sensación que le transmitió su paso por Indonesia, un país mucho más pobre que en los que había vivido, y donde viajó tras una temporada en el Kitchee, donde ganó una copa, la Community Shield, un éxito que le hizo sentir “como una pequeña estrella”. “Cambiar Hong Kong por Indonesia fue como pasar de un hotel de cinco estrellas a un hostal”. Se dio la circunstancia que su llegada a Indonesia le convirtió en el primer futbolista español en jugar en alguna de sus ligas. “En el Arena Cronous, uno de los mejores campos del país, se me ponía los pelos de punta mientras jugaba. La sensación de ver a toda aquella gente bailando y cantando era por lo que había estado luchando en todo momento”, sonríe, orgulloso de haber dado ese paso que le llevó a un país donde se sentía “querido y valorado”.

En Hong Kong se encontró con un país que prestaba más atención a algunas ligas europeas, pero la afición indonesia estaba más volcada con el fútbol nacional. “Llegué a entrenar con más de 2.000 personas en el estadio”, exclama, recordando la sorpresa con la que vivió el fanatismo de los hinchas de esa zona. Su peso en esos equipos –Persijap Jepara primero, Pro Duta después- fue notablemente mayor al que tenía en España. “Pasé de ser un jugador que hacía un trabajo muy invisible en los clubs catalanes, y me sentía cómodo en ese rol, a pesar de no tener mucho protagonismo, a otro con gran responsabilidad y presión”. Ese estrés, añade, es de los factores que más le han ayudado a crecer como futbolista, pues “me hizo querer mejorar cada día”. Incluso con la lengua indonesia se atrevió: “Es muy simple, y su sonoridad es igual que la nuestra, así que rápidamente la puedes hablar con fluidez”.

Pese a ser un jugador eminentemente defensivo, a lo largo de su carrera ha compaginado los roles de central y centrocampista. En España era uno más, pero en Hong Kong e Indonesia se convirtió en uno de los líderes sobre el césped, el encargado de iniciar el juego de los suyos. “En el extranjero tienes que demostrar que albergas más calidad, y también te piden que hagas las tareas defensivas y ofensivas. En algún caso me vi obligado a hacer algún papel más ofensivo y decidir partidos”, explica Pérez, que aprendió a adaptarse rápidamente a lo que le pedían sus diferentes técnicos.

Acostumbramos a ver y a entender el fútbol como lo viven el 5% de los jugadores, pero el otro 95% es muy diferente. Es ese fútbol amateur que tiene muchos problemas por cobrar.

fútbol indonesia

El trayecto al estadio en bus, una tradición en todas partes.
Foto: Facebook Xavi Pérez.

 

MUCHAS LUCES, ALGUNAS SOMBRAS

Las exigencias eran diferentes en los dos países, porque su fútbol también lo era y lo sigue siendo. “La principal carencia que vi es que los entrenadores tienen un nivel de formación bajo, y esto hace que el aprendizaje de los jóvenes no sea el adecuado”, destaca, poniendo en relieve una de las flaquezas más importantes que vivió en Asia. El sistema de competición, otra de ellas. “No tienen una liga regulada como la tenemos nosotros”. En Indonesia, además, había un problema aún mayor: la pobreza. “El dinero lo controla muy poca gente, y la mayoría no tenían medios para desplazarse. Los jugadores tenían una formación en tu club, pero no podían competir adecuadamente. Por todo ello, el fútbol ahí no puede desarrollarse como debería hacerlo”.

En el Pro Duta, su segundo equipo en Indonesia, coincidió con otro catalán, el ex jugador del Espanyol Toni Soldevilla, todo un veterano que le ayudó a integrarse al nuevo grupo, donde ya era un líder pese a llevar ahí unos meses. “Cuando abría la boca, todo el mundo callaba y escuchaba”. Juntos ganaron una liga, pero al término de esa campaña, el curso 2011-12, el presidente del club traicionó su propia palabra al incumplir la promesa de renovarle. Además, la federación de fútbol del país le puso otras trabas para darle el transfer. “No es lo mismo que te dejen de pagar cerca de casa a que lo hagan a 10.000 kilómetros de distancia. Tampoco es lo mismo tener que estar a la espera que te renueven y tengas que irte a otro club a 10 ó 20 kilómetros, a que lo que tengas que cambiar sea de continente”, lamenta. Esa incertidumbre, apunta, es “uno de los principales hándicaps que tienen los jugadores actuales, que deben adaptarse muy rápido al cambio”.

No son problemas que sólo él haya vivido, pero sí ejemplos comunes que pueden llegar a vivir muchos otros jugadores que, como él, emigraron para trabajar. “Acostumbramos a ver y a entender el fútbol como lo viven el 5% de los jugadores, pero el otro 95% es muy diferente. Es ese fútbol amateur que tiene muchos problemas por cobrar y esa gente que tiene que irse al extranjero para ganarse la vida”. Bolivia pudo haber sido su siguiente destinación, pero lo rechazó al ver que le querían engañar por dinero. También en Estados Unidos pudieron haberle visto jugar, pero no lo ficharon por “no tener suficiente renombre internacional”. Así pues, “tras pasar un tiempo de duelo” tras esas decepciones y haber aceptado lo ocurrido, siguió trabajando, y en 2013 hizo las maletas para viajar a América, concretamente al York Region Shooters de Toronto, Canadá.

 

DEL SUEÑO AMERICANO A GAVÀ

Tras tres años en Asia, Xavi Pérez volvió a cambiar de continente. Esta vez, claro está, iba a uno más parecido a su cultura que no los anteriores. “El hecho de ir a un país anglosajón lo hace todo más fácil. Entonces ya tenía un gran dominio del inglés. Las costumbres eran similares, y los estilos de vida, muy parecidos”, resume. El fútbol, sin embargo, no gozaba en Canadá del mismo protagonismo que en España, Hong Kong o Indonesia. “Es curioso porque es el deporte que tiene más licencias en el país, pero es el cuarto en seguimiento tras el hockey hielo, el béisbol o el baloncesto. Está a la altura del fútbol americano”, expone. Pese al seguimiento que encontró que tenía ese deporte en el frío país americano, a Xavi Pérez le sorprendió “la poca repercusión mediática” que gozaba el fútbol respecto al resto de deportes

En el York Region Shooters, de la Primera División de Canadá, jugó hasta finales de 2014. Por el camino, logró alzar una liga, la Canadian Soccer League Championship, uno de los momentos más dulces de su carrera. La gloria deportiva, así pues, le llegó superada la treintena y en Canadá. En enero volvió a casa, para jugar en el Gavà FC, del grupo 5 de la Tercera División. “Me siento realizado. No me preocupa el futuro porque he cumplido un sueño como jugador, pero sobre todo como persona. Haber disfrutado de tantos países y experiencias me hace sentir un privilegiado”. De estos cinco años, se queda con todo lo bueno, pero también con lo no tan positivo. Y no miro esas cosas con rencor, sino con la satisfacción de haberlas superado y que me hayan convertido en quien soy”, se sincera.

Con 31 años a sus espaldas, cinco de ellos en el extranjero, creyó que éste era el momento d regresar a su tierra. “El fútbol ha cambiado mucho en los últimos años. Antes éramos pocos los que nos atrevíamos a marchar, pero con la crisis mucha gente ha salido, y al haber más demanda de trabajo, la oferta se redujo”, desvela, reflejando una tendencia, la de la emigración futbolística de jugadores españoles, que parece ir al alza en los últimos años. Ello, conlleva peores contratos. “Los equipos se aprovechaban ofreciendo peores condiciones. Por eso cada vez tenía más claro que antes de retirarme, me gustaría volver a jugar en Cataluña, disfrutando del fútbol de aquí y del ambiente del vestuario, que es cuando mejor me lo he pasado”.

Aún tiene carrera por delante, pero él ya piensa más en su futuro -y presente, pues ya ha desempeñado funciones en la escuela del FC Barcelona en la ciudad condal y también en otra en Toronto. “Hay un par de propuestas en el aire para marcharme fuera, pero con funciones de entrenador o director de alguna escuela de fútbol. Las últimas ofertas como jugador ya no las he querido escuchar para que no me picara la curiosidad”, zanja. El clima, la dieta, la familia y los amigos hacen que no eche en falta nada de lo vivido, aunque de ello guardará un dulce recuerdo. El futuro, algo incierto. Lo único claro, es que no se va a separar del balón.

El fútbol ha cambiado mucho en los últimos años. Antes éramos pocos los que nos atrevíamos a marchar, pero con la crisis mucha gente ha salido y, al haber más demanda de trabajo, la oferta se redujo y las condiciones empeoraron.

fútbol Toronto

Toronto, su último paso lejos de España previo a su fichaje por el Gavà.
Foto: Facebook Xavi Pérez.