Cómo cambian las cosas en cuestión de meses. Doce para ser más concretos. En el verano de 1996, Inglaterra acogía una Eurocopa que se auguraba histórica: el fútbol volvía a casa. Se cumplían treinta años desde que Bobby Moore levantara al cielo londinense la Copa del Mundo. Era el primer y único título de la federación que firmó las primeras reglas del balompié. Resultaba imposible que el tema de cualquier conversación no desembocase en un prado verde con 22 tipos persiguiendo un balón.

En Sunderland tuvieron que conformarse con que la vecina -y odiada- Newcastle acogiera tres partidos. Roker Park podría haber acogido esta cita en el que iba a ser su último verano. Aún así, en la ribera del río Wear, tenían sus propios motivos para estar entusiasmados con el fútbol. El estadio de los Black Cats viviría una temporada en la élite antes de pasar a mejor vida. No existía forma mejor para despedirse del estadio donde el Sunderland disputaba sus partidos desde 1897.

La ilusión y alegría del verano del 96. Doce meses más tarde, el panorama era drásticamente opuesto. Un descenso no era lo que los mackems esperaban conservar como último recuerdo del que fuera su hogar durante cien años. En el fútbol, como en la vida, las cosas no siempre salen como uno quiere.

Así fue como en medio de una gran melancolía, el Sunderland firmó a un jugador que no llamó especialmente la atención en aquel estío de 1997. “Se sabía poco de él. Llegaba de un club pequeño como el Watford y costó poco dinero”, relata a Highbury el periodista Dermot Ledwith. Kevin Phillips fue recientemente elegido por los aficionados de los Black Cats como el mejor fichaje del club desde la Segunda Guerra Mundial.

Tras jugar dos años en la segunda categoría inglesa y uno más en la tercera, Kevin Phillips llegó al nuevo Stadium of Light y su impacto fue inminente: marcó en su debut frente al Manchester City, y aunque en sus primeros quince partidos solo había anotado cuatro tantos, Phillips sumó un total de 35 goles al final de su primera temporada de rojiblanco. Máximo goleador del Sunderland en una única historia dilapidando el registro de Brian Clough de treinta goles en la 1961/62. Llegó a anotar cuatro goles frente al Rotherham United en la FA Cup. Su aportación fue decisiva para que los mackems se colaran en la final del play-off por el ascenso. En Wembley esperaba el Charlton Athletic, que terminó imponiéndose por penaltis después de que el tiempo regular terminara con empate a cuatro. Phillips marcó uno de los goles.

 

UN CURRANTE CON BOTA DE ORO

Para el aficionado a los Black Cats Dermot Ledwith, Kevin Phillips era un currante: “Siendo joven, el Southampton lo rechazó por ser pequeño físicamente y tuvo que trabajar en un supermercado apilando estantes. Esa ética de trabajo también la mostraba en el césped”. Siempre atento dentro del área, siempre al pie del cañón.

En su segundo año en el noreste, SuperKev vio reducida su cifra de goles, aunque sus 25 tantos fueron capitales en el ascenso del Sunderland. Lo hacía como campeón además. Kevin haría historia la siguiente temporada.

Kevin Phillips Sunderland

Kevin Phillips posa con la Bota de Oro y el trofeo al máximo goleador de la Premier League.
Foto: David Davies (Action Images).

Con 26 años, Phillips debutó en la Premier League. Stamford Bridge fue el escenario y el Chelsea su primer oponente. 4-0. El cuento de hadas que habían sido las dos temporadas precedentes no parecía que fuesen a encontrar continuidad en la máxima categoría del fútbol inglés. Tres días más tarde, el 10 de agosto de 1999, Kevin se puso manos a la obra.

Enfrente estaba el Watford, la única camiseta que había vestido en el fútbol profesional hasta que se enfundó la zamarra roja y blanca. Aquella tarde, su presente venció a su pasado, y él anotó sus dos primeros goles en la Premier. Terminarían siendo treinta aquel año. Treinta goles que le valieron la Bota de Oro al máximo goleador del fútbol europeo, algo que ningún otro compatriotra suyo ha logrado jamás. Superaba a Raúl González, a Patrick Kluivert o a Andrey Shevchenko. Kevin Phillips es el último futbolista inglés en coronarse pichichi de la Premier League.

Formó una extraordinable sociedad con Niall Quinn. Entre ambos, auparon al Sunderland a la séptima plaza. Eran buenos tiempos. “Se juntó un grupo de futbolistas muy talentosos”, recuerda Dermoth. “Allan Johnston y Nicky Sumerbee, dos veloces extremos, jugaron su mejor fútbol”. En el ocaso del siglo XX y el amanecer del XXI, los Black Cats, llegaron a pelear por el liderato. Ledwith lo recuerda con nostalgia. “En ambas navidades el Sunderland iba segundo. Recuerdo un partido frente a los líderes, Manchester United, que tuvieron suerte y empataron, íbamos ganando 2-0”. En ambas campañas, los rojiblancos se desinflaron y no lograron acceder a Europa, algo que Dermoth lamenta profundamente: “Podrían haberlo hecho mejor”, señala. “No hemos estado en Europa desde 1974, y los aficionados del Newcastle aún cantan ‘¿alguna vez has visto un mackem en Milán?’”.

Quién sí jugó en suelo continental fue el propio Kevin Phillips. Aún disputando su primera campaña en la Premier League, Phillips fue convocado por Inglaterra. Su aventura fue corta, eso sí. Disputó ocho encuentros y no marcó ningún gol.

 

EL FUTBOLISTA ERRANTE

Errante tiene dos acepciones en el diccionario. La primera hace referencia a alguien que “anda de una parte a otra sin tener asiento fijo”, mientras que la segunda se trata de alguien “que yerra”, que falla. A Phillips le define mejor la primera, ya que aunque en su carrera ha disminuido sus registros goleadores paulatinamente, siempre ha estado ahí.

El Sunderland rechazó importantes ofertas por el de Hertfordshire, algo que privó a Phillips de ir a algún gran club. “Todos los niños sueñan con jugar en equipos como el Manchester United o el Chelsea, ganar ligas, pero yo he disfrutado plenamente de mi carrera y no me arrepiento de nada”, aseguró Phillips a Sky Sports días antes de jugar su último partido.

Tras abandonar Sunderland en 2003, Phillips vistió la camiseta del Southampton y las de tres equipos del área Birmingham. Solo anotó cuatro goles con el Aston Villa, bajó a segunda para ayudar al Westbromwich Albion, donde hizo más grande su figura. Anotó 38 goles en dos campañas, y logró el ascenso en la segunda de ellas. Un año más tarde, Phillips celebraba otro ascenso a la Premier League, esta vez con los máximos rivales del WBA, el Birmingham. Con los blues, Kevin conquistó la Copa de la Liga en 2011 derrotando al Arsenal en la final. No tuvo minutos en aquella tarde de Wembley, y decidió cambiar de aires.

Fue el gol más importante de los últimos cinco años.

Tras una mala época en Blackpool, Phillips llegó al Crystal Palace en calidad de cedido. Volvió a hacer historia. “Tenía una buena reputación como finalizador, así es que todos lo vimos como un buen aporte al equipo”, afirma Richard Foster, habitual de Selhurst Park. Anotó seis goles en catorce partidos, prácticamente todos de vital importancia. El primero volvió a ser frente al Watford. Aquel gol sirvió para recortar distancias y animó a los Eagles hasta que lograron el empate a dos. También sumó un hat-trick frente al Hull City, sin embargosu sexto tanto de la campaña fue el más importante.

Foster, autor de The Agony & The Ecstasy, vivió esta misma agonía y explotó de alegría en la final del play-off de ascenso a la Premier League: “No había nadie en el mundo, a parte de Phillips, que yo quisiera que tirara el penalti”.

Lunes 27 de mayo de 2013. Wembley. Tras algo más de una hora de fútbol sin goles, el entrenador del Palace, Ian Holloway, dio entrada a Kevin Phillips. El partido terminó 0-0, y en la prórroga, en el minuto 105, Wilfried Zaha fue derribado en el área. “Fue un momento horriblemente tenso”, rememora Richard, “pero en el fondo sabíamos que iba a marcar. Fue el gol más importante de los últimos cinco años”. Kevin Phillips volvía a hacer historia con un tanto frente al Watford.

 

kevin-phillips_highbury

Kevin Phillips anota el tanto del ascenso para el Crystal Palace.
Foto: Getty Images.

 

ETERNA AMBICIÓN

Phillips, se unió al selecto club de futbolistas en disputar la Premier League pasados los 40 años. Cuando rozaba los 41, aún tuvo tiempo de volver a sumar un nuevo ascenso. Sería con el Leicester, aunque su rol fue más importante en el vestuario que sobre el césped. La pasada campaña disputó doce encuentros y marcó únicamente dos goles.

La capacidad para transmitir su experiencia a los más jóvenes le ha valido un puesto en la campaña que toca a su fin dentro del cuerpo técnico de Nigel Pearson. Phillips, ya ha empezado a hacer cábalas sobre su futuro. Su eterna ambición lo lleva al punto en el que se hizo un nombre: quiere entrenar al Sunderland. El recuerdo de aquel verano de 1997 sigue vigente en la ciudad del río Wear. Así lo ejemplifica a la perfección Dermot Ledwith: “Es un club y una ciudad en la que aún se habla de la FA Cup de 1973, el único título grande del Sunderland. Phillips es el único héroe que la gente de mi generación ha tenido. Sería genial que volviera para entrenar al Sunderland”.