Edimburgo es una ciudad con corazón, un músculo que en la capital escocesa late al ritmo del fútbol. El Heart of Midlothian ejerce como una de las arterias involuntarias que bombea el órgano rector. El Hibernian es la otra fuente de pulsaciones. Ambos mantienen una rivalidad histórica que se remonta a su propia fundación, datada a finales del siglo XIX. El Edinburgh derby, uno de los duelos más antiguos de Europa estuvo a punto de disolverse en 2013 con la entrada del Hearts en el filo de la navaja que el fútbol moderno plantea, sin tener en cuenta su historia. Los Jambos, ganadores de cuatro Premier y ocho Copas de Escocia entraron en bancarrota y cayeron al segundo escalón del sistema de ligas escocés.

Detrás de este desplome estuvo, como en tantas otras ocasiones, un empresario con escasa capacidad de gestión. Vladimir Romanov, banquero lituano de origen ruso, puso al equipo contra las cuerdas. La salvación llegó por parte de los aficionados, que cubrieron la deuda del club accionarial mediante una fundación. Evitaron que el Hearts cayera en la desgracia que trituró a uno de los mitos del fútbol escocés, el Glasgow Rangers, condenado a refundarse en 2012 tras sufrir un derrumbe económico.

El Hearts se salvó de la desaparición gracias a las aportaciones de sus aficionados

El club quiso agradecer la aportación desinteresada de sus seguidores, que compraron más de 8.000 participaciones a precio de 120 libras, con la confección de una camiseta en la que aparecen todos los nombres de los que actuaron como salvavidas del club de sus amores. Esta temporada porta esa casaca un grupo de jugadores que han devuelto la ilusión a la masa social del Hearts, que no abandonó la pasada campaña a su equipo en su particular infierno en la Scottish Championship  En su regreso a la máxima categoría, el equipo ha arrancado con buen pie y es candidato a ganar la Liga y la Copa. Junto a escuadras como el Aberdeen, busca romper la hegemonía impuesta por el Celtic, absoluto dominador del fútbol escocés tras la caída en combate del Rangers.

Camiseta del Heart of Midlothian para conmemorar la salvación del equipo por parte de sus aficionados

La camiseta que lleva los nombres de los ‘salvadores’ del Hearts

TRAS LA ESTELA DE NACHO NOVO

Uno de los puntales de esta resurrección es Juanma Delgado (Valencia, 1990), delantero valenciano que aterrizó este verano en Edimburgo tras pasar varios años en el fútbol griego. Junto a Miguel Pallardó, ex del Valencia y Levante -entre otros-, conforma la dupla española de un conjunto ambicioso formado por futbolistas jóvenes. Ambos siguen la senda abierta por Nacho Novo, ex del Raith Rovers (2001/2002), Dundee (2002/2004) y Rangers (2004/2010); el primer español que triunfó en Escocia. “Todo el mundo conoce aquí al gallego, le adoran”, explica Juanma Delgado, quien ha firmado un sensacional arranque de curso en el que se ha convertido en uno de los máximos goleadores del equipo.

En Escocia le comparan con Fernando Torres por su estilo de juego

La carrera de este delantero puede resumirse como la de un buscavidas que nunca ha tenido miedo al cambio. En la capital escocesa ya le han bautizado como el Fernando Torres del Hearts. “Cuando llegué este verano dije que me gustaba el estilo de juego del jugador del Atlético y que, salvando las distancias, me parecía a él en el campo”, explica un jugador espigado, que se caracteriza por ser imperial en el juego aéreo. Un ‘9’ trabajador que puede sobrevivir sólo en el área. Juanma Delgado parece haber encontrado al fin su sitio tras pasar dos temporadas en el fútbol griego, en las que militó en el Asteras y el Kalloni, ambos conjuntos de la Superliga de Grecia.

EL APRENDIZAJE GRIEGO

“Decidí abandonar el fútbol español tras conseguir el ascenso a Segunda con el Alavés. No conseguí buenas opciones en España a pesar de haber cuajado un buen año”, resume un jugador que también acumuló minutos en la categoría de bronce con el Denia. Ya por entonces dejó muestras de su efectividad al anotar siete goles con la camiseta alavesa (2012/2013), a pesar de no tener asegurado un sitio en el once titular de Natxo González. En Grecia vivió de primera mano la crisis que azota al país heleno. Sufrió y aprendió en una competición que tampoco pasa su mejor momento. “Allá existen equipos grandes como el Olympiacos o Panathinaikos que realmente tienen afición. En el resto de los campos la asistencia es bastante baja. Muchas veces juegas ante mil espectadores”, comenta. A la desgracia doméstica hay que sumarle la desastrosa fase de clasificación para la Eurocopa de Rusia realizada por la selección de Grecia, que finalizó colista del Grupo F, por detrás de Islas Feroe. Atrás quedó el triunfo en Portugal de 2004.

“Grecia es un país roto, pero hay que salir de Atenas para comprobarlo”

“El país está roto, tal y como se ve en las noticias. La pobreza es acuciante. Ves hasta animales abandonados en la calle. Pero claro, para ver todo esto hay que salir de la realidad turística que muestra Atenas”, explica Juanma Delgado, quien no considera su paso por el fútbol griego como una mala experiencia. Todo lo contrario, cree que el haber estado fuera de casa en una tierra no apta para cuentos de hadas ha forjado su actual carácter competitivo. Y reitera: “No tuve problemas para cobrar. Siempre al día. No quiere decir que los equipos de mitad de la tabla para abajo no tuvieran dificultades”. De su paso por Grecia también se queda con la amistad que entabló con Ximo Navarro (Levadiakos) o Fernando Usero (Atromitos), dos jugadores españoles que también se fueron a la conquista de la Hélade, en la que todavía continúan.

Tras demostrar suma capacidad para adaptarse al fútbol escocés en un par de meses afronta el reto más difícil: hacerse entender en Escocia. “El inglés que se habla aquí no es precisamente fácil, menos mal que tengo la ayuda de Miguel Pallardó”, bromea el ariete, quien sí se expresa a la perfección en el lenguaje universal que constituye el fútbol. Su desembarco en las Islas Británicas no fue fácil. El galimatías de contrato que había firmado su anterior representante obligó a Clive Jagger, su nuevo agente, a viajar varias veces a Grecia. “Tuvimos que desplazarnos varias veces. Rescindimos el año que me quedaba. Perdimos dinero pero mereció la pena”, recuerda.

El jugador del Hearts of Midlothian Juanma Delgado salta ante Emilio Izaguirre, del Celtic

Juanma Delgado, ante el jugador del Celtic Emilio Izaguirre | foto: BBC.

EL VERDE, ‘PROHIBIDO’ EN LOS HEARTS

Todo ha cambiado para bien en la vida de Juanma Delgado, quien por fin se ha podido expresar libremente en el campo gracias a Robbie Neilson (Paisley, 1980), el joven entrenador milagro del Hearts. Un técnico que utiliza el diálogo como método de trabajo y que ha sacado de sus cenizas a un club al que sirvió durante 200 partidos oficiales. “Es el mejor entrenador que he tenido. Tiene nuevas ideas y muchas ganas de trabajar”, confiesa el futbolista, quien desgrana así su carrera: “He pasado de jugar en Grecia, donde se lleva más el patadón hacia arriba y a buscársela; a caer en el paraíso del contraataque, algo que a mí me encanta”.

Juanma Delgado ha sabido combinar la garra del futbolista escocés con la técnica del español, un cóctel con el que se ha atragantado alguno sus adversarios. El mejor ejemplo es el defensor Brad McKay, zaguero del St. Johnstone, el primer defensa al que tuvo que hacer frente. McKay no llevó muy bien el debut de un atacante que rompe con la norma del ariete escocés, más recio que habilidoso. Tras el partido dijo: “Es el típico extranjero. Le tocas y se tira. Ganará muchos penaltis y faltas peligrosas”. Estas palabras le costaron cuatro partidos de sanción a McKay, porque como recuerda el artillero, en Escocia no se andan con medias tintas. Frente al St. Johnstone se estrenó como goleador.

“No me importaría ser el ‘9’ de Escocia”

Cubierta con éxito la primera fase de la temporada, Juanma Delgado espera con ansias la llegada del derbi frente al Hibernian. “No he tenido la oportunidad hasta el momento de poder vivir un partido de semejante rivalidad. Tengo ganas de jugarlo”, confiesa. Una anécdota que ha experimentado en carne propia sirve a la perfección para explicar esta rivalidad: “¡Tenemos terminantemente prohibido llevar prendas verdes, que recuerden al color que visten los Hibs!”. Por el momento tendrá que esperar, al encontrarse los Cabbage en la Scottish Premiership (la segunda escocesa), que el Hearts abandonó la pasada temporada tras conseguir el ascenso. Tan sólo un hipotético cruce en la Scottish League Cup, podría enfrentar a ambos equipos, que han alcanzado los cuartos de este torneo. De no producirse, sería la primera vez desde el curso 1998/1999 que no se juega el Derbi de Edimburgo.

Aunque no niega que su prioridad es volver algún día a España, no rechazaría una posible llamada de la selección de Escocia, el único combinado británico que no consiguió clasificarse para la Eurocopa de Francia. 

Pero antes tendrá que mantener viva la línea de juego que ha conseguido establecer. Quiere cubrir de besos sus tatuajes, un gesto que repite en la celebración de muchos de sus goles, que tienen un claro destinatario: su hermano, “la persona más importante” de su vida. Su mejor y mayor fan que vive en la distancia el crecimiento de un jugador obcecado con triunfar en el Hearts, al que quiere ver alzando un título de liga 45 años después. Un William Wallace valenciano dispuesto a poner patas arriba el fútbol escocés con su magia y talento.