Hacía mucho tiempo que no nos veíamos en persona. A decir verdad, nunca nos habíamos visto en unas condiciones similares. Le estábamos esperando muy cerca del campo de fútbol donde yo comencé a hacerme mayor y empecé a pensar en aquella época. En la primera vez que nos habíamos visto. Ahora las posiciones son radicalmente distintas, esta vez íbamos a poder hablar de tú a tú. Cuando saltó al césped de Mestalla por primera vez, ese ya era el terreno sobre el que se edificaban mis sueños. Yo era un niño y mi padre, o quizás mi abuelo, que en el fondo era lo mismo, habían pagado para que yo pudiera ver al equipo al que él empezaba a defender.

Han cambiado cosas. El protagonista entonces era el escudo, pero él se hallaba más cerca del centro de atención. En esta ocasión el punto hacia donde deben dirigirse todos los focos es él. Que hable el Fari.

 En apenas cuatro años pasaste de tu barrio (La Torre, Valencia) a la final de París (24/06/2000). ¿Qué sensaciones te causó aquella rápida escalada?

La verdad es que uno no se espera cuándo va a tener un éxito como participar en un evento de ese calibre, algo que antes no había imaginado. Llegar a jugar una final tan importante… Aunque era consciente de que podía y quería ser jugador profesional. Uno, mientras está jugando, no está pensando en un objetivo tan grande, pero sí, la verdad es que flipamos todos mucho.

Habíais sido el mejor equipo de aquella Champions, pero el Madrid os arrolló. ¿Cómo lo explicas y qué sentiste?

Creo que nunca lo sabremos. Todo el mundo puede opinar sobre qué pasó, pero nadie puede demostrarlo. Llegamos muy convencidos de lo fuertes que estábamos y a la vez perdimos la conciencia de lo que nos había hecho llegar hasta allí. El Madrid tenía mucha más experiencia en ese tipo de partidos y nosotros olvidamos de dónde veníamos. Fue muy duro porque estuvimos jugando muy bien durante todo el campeonato, con unas sensaciones muy buenas en cuanto a la concentración y el juego, pero ese día no salió prácticamente nada.

El siguiente paso -inmediatamente después- fue el Inter de Milán. Echando la vista atrás… ¿error o acierto?

Acierto. Es lo que siempre digo. Una experiencia maravillosa, que no fue todo lo agradable que me hubiera gustado. Tuve muchas lesiones, no participé todo lo que me hubiera gustado y al final no demostré lo que pagaron por mí, entonces… positivo para mí, pero no tanto para el equipo que me fichó.

En el Valencia habrías terminado siendo emblema de un proyecto que iba para arriba.

Bueno, que alguien lo crea no significa que hubiera pasado así. La experiencia de cada jugador la tiene que decidir él y luego asumir las consecuencias. Esa fue la que tomé y estoy encantado: aprendí muchísimo, me fui a otro país, conocí un fútbol diferente y la verdad es que estuvo genial.

Llegaste a una de las mejores plantillas (por nombres) de la historia del Inter. ¿Cómo fue compartir vestuario con gente como Ronaldo, Zanetti, Vieri, Seedorf y tantas otras estrellas?

Al principio, el primer o segundo día, me di cuenta de la repercusión que tiene estar en un equipo tan grande, porque estaba rodeado de jugadores que antes veía por televisión y, sin duda, sentía aprecio a su trayectoria futbolística. No me esperaba que iba a estar a su lado en tan poco tiempo.

En la 2004/05 fuiste uno de los héroes de la histórica remontada que salvó a un Mallorca prácticamente descendido a dos meses de acabar la Liga. ¿Cómo lo viviste?

 Es de los mejores recuerdos que tengo porque fue algo increíble para nosotros, ya que nadie podía imaginarlo. A falta de ocho partidos, estábamos a once puntos y todo el mundo nos condenaba ya a la Segunda División y con el esfuerzo de todos conseguimos hacer una remontada histórica al final.

Y luego, sin embargo, a los 28 años, no lograste encontrar sitio en Primera.

Claro, imagina… Tras estar con 22 rodeado de grandes jugadores y jugar (algunas de) las competiciones de mayor calidad y máxima exigencia que existen en el mundo del fútbol, los años pasaron y se apagó la llama porque no jugaba tanto, tuve bastantes lesiones, ya no era el que había sido y tuve una época donde no me quería nadie.

Subirats apareció para volver a encender el fuego.

La verdad es que Javier, desde el principio, cuando no tenía equipo me dijo que ahí, en Alicante, tenía las puertas abiertas. Que si no encontraba nada yo encajaba en el perfil y que podía ayudarles allí. Y así fue. Estuve probando en Londres, en el Charlton Athletic durante tres semanas y no me hicieron contrato al final. Tuve que volver a España y acabé en el Hércules.

Y en Alicante, tras un año muy duro, volviste a demostrar de qué pasta estás hecho.

La transición de Primera a Segunda División no me sentó nada bien al principio. El primer año fue bastante duro y estuve pensando incluso en dejarme el fútbol, pero había tocado fondo futbolísticamente y solamente podía ir para arriba. A partir de ahí me centré en las cosas que sabía hacer bien, en lo que me gustaba, que era disfrutar del campo y de los compañeros y poco a poco las cosas se fueron poniendo en su sitio. Yo sabía que tenía una calidad y una forma de pensar, que se traducía en una forma de ser, y eso tenía que salir a flote. En definitiva, los cuatro o cinco años después del primero en el Hércules, fueron de los más bonitos de mi vida.

Caíste muchas veces, pero siempre supiste levantarte.

Ha sido muy duro, he caído bastantes veces en el tema de las lesiones, que ha sido determinante en mi trayectoria y siempre he tenido la sensación de no poder mantener el nivel que tenía en Valencia. Con esa fuerza. Era mucho más joven y tenía muchas más prestaciones, como un coche. Cuando me fui haciendo mayor me fui deteriorando en mis principales virtudes sobre el césped. En definitiva, me quedo con toda mi carrera. Los buenos momentos fueron buenos y los malos, también fueron positivos.

Cúper en Valencia, Cúper en Milán y Cúper en Mallorca. ¿Cómo fue esa relación?

Al principio, en Valencia, fue bastante buena porque era muy joven y lo que quería era jugar y hacía caso a todo y por unas circunstancias (lesiones de compañeros) empiezo a jugar, me pone en mi posición y empiezo a hacer buen fútbol y a estar muy a gusto dentro del campo.

La relación se retomó cuando él llegó al Inter, donde aún seguía siendo muy joven y él vino cuando estaba operado de pubis. Después no contó tanto conmigo y por mi juventud, esperaba haber recibido más oportunidades pensando en la Champions League que vivimos juntos. Pero eso es desde la cabeza de un Farinós que tenía 21/22 años y no de un hombre que era bastante mayor y que tenía otros objetivos, que eran permanecer en un club importante. Los objetivos no iban de la mano y ahí me di cuenta de que cada uno miraba por su bien, como es normal.

Debutaste como jugador de campo en Riazor con el Valencia y como portero en Mestalla contra el Valencia. Vaya nochecita, ¿no?

Fue una anécdota que nadie pensaba que podía pasar, empezando por mí, pero llegó un momento del partido en el que expulsaron al portero (y no quedaban cambios por hacer) y nadie se quería poner. Me acerqué al entrenador, Héctor Cúper, y le dije que me ponía yo. Él lo aceptó, a pesar de que era de los más jóvenes del equipo y él había confiado en otros jugadores durante todo el año y pensaba que los que le iban a sacar las castañas del fuego en alguna ocasión eran otros. Pero ellos le dijeron que no y yo me lancé y me ofrecí voluntario. Es muy complicado desarrollar una actividad en un puesto en el que no tienes costumbre.

De todas formas, en ningún momento pensé que era Mestalla y si hubiera sido otro campo habría hecho lo mismo, lo que pasa es que lo que se ha quedado es que fue en ese estadio la primera vez que volví a jugar allí… Bueno, fue una anécdota interesante.

Marcaste tres goles en el primer partido de la Selección Valenciana y hoy trabajas en el departamento de selecciones autonómicas de la Federación Valenciana. ¿Es una cosa fruto de la otra?

(Risas) No, seguramente no. A nadie le entra en la cabeza que por meter tres goles vayas a acabar trabajando en la selección. Empecé ahí, esos fueron mis inicios y después de mi año sabático me llamaron para ver si quería participar como coordinador de la sub16 y la sub12 y me hizo ilusión porque fui campeón de España con esa selección cuando tenía 15 años. No tenía ningún proyecto en mi cabeza, me apeteció y me hizo mucha ilusión, así que dije que sí.

¿Podría volver la selección valenciana absoluta a disputar partidos? ¿Sería necesario y/o posible?

Creo que es posible, pero no necesario. Si tú quieres tener a los mejores jugadores y que haya público necesitas llevar jugadores que llamen la atención, valencianos que están por ahí fuera o que estén jugando en el primer nivel para que la gente quiera ir a verlos. La gente está cansada de tanto fútbol y los jugadores están aburridos de jugar. Todas las semanas tienen incluso tres partidos y ellos necesitan descansar y tomar sus vacaciones. Disfrutar sus cinco o seis días de navidad y no tener que estar pensando en un partido donde aún tienen que cumplir como profesionales. Creo que no sería favorable para nadie. Ni para el espectador ni para los jugadores. Por tanto, creo que no merece la pena.

¿Un chaval de tu barrio tendría posibilidades en el Valencia actual o debería haber nacido en cualquier distrito de Lisboa o Braga?

 Depende de lo bueno que sea. Creo que en el fútbol injusticias hay muy pocas pero si un chico de La Torre es muy bueno al final acabará jugando en el Valencia. Los entrenadores o los clubes no quieren tirar piedras a su propio tejado. Otra cosa es que haya una igualdad y se decanten por un jugador u otro, pero cuando hay mucha diferencia, el criterio es el del rendimiento. El fútbol se rige por resultados, todos quieren ganar, todos quieren competir y avanzar en la clasificación a través de los puntos.

Pero… de la situación actual del Valencia, ¿qué piensas?

 Tuvo un momento muy delicado económicamente y salir de ahí es complicado. Tienes que acertar para resolver primero el problema financiero y poder salvar al club. Para ello, la gente que rodeó a la entidad tenía que ser de dinero, no de fútbol. Por eso se ha recuperado un poco económicamente, o eso parece que han dicho, pero futbolísticamente queda bastante. Poco a poco lo iremos recuperando, o se irá recuperando deportivamente. Confío en ello y con el tiempo volverá a ser el Valencia que era antaño, seguro.

Esto (el fútbol) ha cambiado mucho desde que empezaste, ¿no?

Lo hace constantemente, pero al final lo que cambia son las maneras de jugar. Siempre con una velocidad importante, pero cada vez más rápido. Ahora hay muchos más mecanismos para que el fútbol sea más interesante a la hora de entrenar. Hay más tipos de entrenamiento, los entrenadores están mucho más preparados que antes y todo es porque esto va a una velocidad muy grande y la gente está muy preparada hoy en día para saber manejar mejor el fútbol y que sea un espectáculo más agradable.

Entonces… ¿el fútbol es actualmente un deporte o solamente un negocio?

Es deporte, pero hay que tener en cuenta que también es negocio y que lo ha sido siempre, de toda la vida, y esto lo tenemos que tener claro todos. Se mueve mucho dinero en el fútbol, y se mueve por intereses también y hay que aceptarlo. Pero a la vez pienso que es en gran parte, deporte.

Hoy que es más importante casi lo que diga una persona relacionada con el fútbol en Twitter que en rueda de prensa.  Sin embargo, tú no tienes redes sociales. ¿Por algo en especial?

Para mí no son interesantes porque no me interesa la vida personal de los demás. Si tengo algún amigo le llamo por teléfono y le pregunto cómo está, mis familiares sé cómo están y tampoco me interesa, de momento, que la gente vea lo que estoy haciendo o tener que decir a los demás qué hago en cada momento. He tenido mi momento donde he tenido la satisfacción de poder agradar al público, me han aplaudido, me han silbado… más no se puede pedir.

Ahora mismo no me hace falta. No sé si un día las necesitaré, no digo que nunca me vayan a interesar, ya sea por mi trabajo o por circunstancias, pero no estoy en ese momento.