Inevitablemente tenía que llegar el día. Jack sale de casa, se sube la cremallera de la chaqueta hasta arriba. Hace frío. Quiere dar un paseo por Killingworth antes de prepararse para acudir a la cita. Un encuentro que lleva meses rondándole la cabeza y que no podrá eludir. Le gusta caminar y pensar cuando tiene algo importante que hacer. Está nervioso, no puede parar de darle vueltas.

Piensa en todos los años que han compartido, cada momento, cada vivencia. Se conocieron durante su infancia. Ella le acogió como a un hijo propio, aunque viniera del otro lado de un muro invisible que se alzó hace mucho tiempo, en el siglo XVII ni más ni menos. Jack era un Geordie, pero ella no tuvo reparos en sostenerlo entre sus brazos, cuidarlo, mecerlo y ver como se hacía mayor, como crecía. ‘Madre de instinto’, maestra y centinela. Sunderland se lo había dado todo.

Pero Jack siempre se había sentido atraído por una muchacha que vivía cerca suyo. Newcastle era su nombre y el mayor impedimento para ese amor era el dolor que provocaría en aquella mujer que hace tanto tiempo que le protegía. Llegó un día en que Jack no pudo contenerse más y corrió hacia los brazos de la chica de sus sueños, a sabiendas de que nada volvería a ser igual con la mujer a la que, a pesar de no serlo de sangre, tantas veces había llamado mamá.

Colback exultante con la camiseta del Sunderland.

Colback exultante con la camiseta del Sunderland.
Foto: Richard Sellers, Getty Images.

La traición se había consumado hacía unos meses y hoy, en esta gélida mañana del nordeste inglés, Jack no tiene otra cosa en mente. Hoy Jack Colback tiene que visitar Sunderland, y lo hará vestido con la camiseta del acérrimo rival, Newcastle United.

 

DOMINGO 5 DE ABRIL, DERBI  DE TYNE AND WEAR

“Se dice que empezó la rivalidad en 1642, con la guerra civil, cuando Sunderland se puso en el lado de los escoceses contra las tropas reales de Charles I. Hubo una batalla en Boldon Hill y una fuerte enemistad desde entonces” nos cuenta Dermot Ledwith, periodista de Sunderland afincado en Madrid. “Ganó el Sunderland socialista contra el Newcastle monárquico. Desde entonces siempre ha sido al revés, Sunderland siempre ha perdido. Newcastle se encuentra en la línea ferrocarril entre Londres y Edimburgo y Sunderland está en la costa, un poco apartado” prosigue Dermot para Highbury.

“El derbi se vive con mucha pasión y a la vez odio hacia el otro equipo” relata el periodista. “En los derbis ha habido problemas desde los años 70, aunque se dice que había ya en los primeros derbis del siglo XIX. Los habitantes de una y otra ciudad trabajan juntos y se conocen, pero el día del derbi son dos bandas distintas” explica Ledwith. “No es un derbi de una misma ciudad donde son familiares, este a veces es violento y hay mucho odio, insultos, etc.” detalla Dermot.

El Sunderland lleva cuatro derbis seguidos ganando, en tres de ellos Colback defendía su camiseta. En el último, en cambio, la contraria. “Los de Newcastle no aguantan bien la derrota. En 2014 el Sunderland ganó allí 0-3 y acabaron destrozando su ciudad, atacando a la policía y uno fue grabado dándole un puñetazo directamente a la boca de un caballo de policía” cuenta Dermot.

La policía siempre ha metido mano para que el partido sea pronto.

Dermot Ledwith.

Precisamente la policía está preocupada por el horario del partido. Al ser por la tarde da mucho más tiempo para que todo el mundo se emborrache y esto puede provocar más altercados. “La policía siempre ha metido mano para empezar el partido pronto, desde cuando yo iba en los años 80 siempre se ha jugado a mediodía. Esta vez, por motivos televisivos se juega a las 16 (17 en España). El problema es el alcohol, hay mucha cultura cervecera en el nordeste. La gente se pondrá a beber desde las primeras horas de la mañana y esto puede suponer más problemas para la policía” explica Dermot.

Hincha del Newcastle en el momento del puñetazo al caballo.

Hincha del Newcastle en el momento del puñetazo al caballo.
Foto: North News & Pictures.

 

EL CAMINO DE REGRESO

Jack ha terminado su paseo, se acerca la hora del partido. Entra en Sunderland y va viendo rincones que le son  muy familiares. Las contradicciones sentimentales van creciendo según se acerca al estadio. Entra en el vestuario, se ve a sí mismo cuando era un crío luchando por llegar a jugar en la Premier. Se pone la camiseta del Newcastle mientras escucha las últimas indicaciones de Advocaat. Encara el túnel de vestuarios, siente el griterío. Salta al césped, sonríe seguro de sí mismo, dispuesto a dejarse la piel por el Newcastle como tantas veces había hecho por el Sunderland.

 

Foto de portada: Colback, con la camiseta del Newcastle, se lleva la mano al corazón.
Fuente: AFP.