Tras la nominación del cancerbero alemán Manuel Neuer al Balón de Oro 2014, el mundo del fútbol comienza a recordar a grandes metas que fueron injustamente tratados cuando de distinciones individuales se trataba. El pensamiento general es que los porteros nunca ganan ningún trofeo individual, a no ser que sea uno destinado únicamente a ellos. Grandes porteros de la historia han sido ignorados en favor de jugadores creativos y goleadores, pese a la gran importancia que tuvieron en sus equipos y selecciones. En los últimos tiempos, aficionados y voces autorizadas del panorama balompédico han roto lanzas a favor de la candidatura de Neuer. Su magnífico Mundial con Alemania, que se hizo con el campeonato, lo afianzó en el puesto de mejor portero del mundo. Pero, antes que él, hubo otros guardametas que llegaron a lo más alto. Algunos, incluso, consiguieron reconocimiento a nivel mundial. Pero solo uno fue capaz de hacerse con el máximo galardón individual del mundo del fútbol: Lev Yashin.

Lev Ivanóvich Yashin nació el 22 de octubre de 1929 en Moscú. Miembro de una familia obrera de la Unión Soviética de Stalin, a los doce años se vio forzado a trabajar en la industria militar, como mecánico de aviones, a causa de la Segunda Guerra Mundial. No sería la primera ni la última vez que serviría a su patria. Allí le dieron la oportunidad de jugar como portero… de hockey sobre hielo. A la tardía edad de diecisiete años comenzó su pasión por el fútbol, cuando tuvo que reemplazar al portero del equipo de fútbol por una lesión. No tardó en sobresalir por sus excelentes reflejos y los ojeadores del Dinamo de Moscú, un equipo tradicionalmente asociado a la policía y a los servicios de seguridad soviéticos, recomendaron su fichaje.

 

INICIOS DIFÍCILES

Tras pasar un tiempo curtiéndose en el filial, al joven Lev, que solo contaba con diecinueve años, debutó con el Dinamo en un amistoso contra el Traktor de Volgogrado, ciudad que por aquel entonces se llamaba Stalingrado. El portero del equipo rival despejó un balón que alcanzó el área de Yashin, y cuando este intentó cazarlo, chocó con un centrocampista de su equipo, que intentaba defender. El esférico acabó colándose en su portería. Un año más tarde, en un trascendental encuentro ante el Spartak de Moscú, sustituyó al portero titular, Khomich, que se había retirado a causa de una constusión. Cuentan que a Yashin le temlaban las rodillas por los nervios, y que, al igual que un año atrás, volvió a colisionar con un compañero, lo que aprovechó un jugador del Spartak para convertir el empate. Tras el partido, un policía entró al vestuario y ordenó que echaran al joven cancerbero. No eran extraños los casos en que los funcionarios del OGPU (Directorio Político Unificado del Estado, la policía secreta) se inmiscuían en asuntos del equipo, sobre todo cuando temían que la reputación del club pudiera ser perjudicada. Hasta 1953 Yashin aguantó sentado, partido tras partido, en el banco de los suplentes. Una nueva oportunidad llegó en un partido en el que iban ganando 4-1, pero tras saltar al campo en sustitución de Belyaev los rivales consiguieron empatar. Afortunadamente para él, en los últimos minutos el resultado se transformó en el definitivo 5 a 4 para el Dinamo.

Los inicios de Yashin en el Dinamo no fueron fáciles. Fuente: rsport.ru

Los inicios de Yashin en el Dinamo no fueron fáciles. Fuente: rsport.ru

Tras no aprovechar ninguna de las oportunidades que el Dinamo le había brindado sobre el terreno de juego, su confianza en sus posibilidades como portero de fútbol decrecieron, hasta tal punto que decidió abandonar el balompié y volver a probar en el hockey sobre hielo. Esta vez, en la sección de este deporte del Dinamo. Ese mismo año, ganó la copa de la URSS y fue nombrado tercer mejor portero en el campeonato nacional. En 1954, llegó a ser candidato para jugar en la selección soviética de cara al Mundial de hockey sobre hielo. Pero, sorprendentemente, decidió volver al fútbol.

 

EL REGRESO TRIUNFAL AL FÚTBOL

Tras su retirada como portero del Dinamo, Alexey Khomich, cuyo apodo era “El Tigre”, se convirtió en el preparador de porteros del club. Esto influyó decisivamente en la meteórica ascensión de Yashin, quien, de estar a punto de dejar el fútbol, acabó por convertirse en una de las figuras más determinantes de este deporte a nivel mundial. Khomich comenzó una serie de entrenamientos de gran dureza para Yashin. Pronto, comenzó a demostrar a los aficionados soviéticos su calidad, inusitada por aquella época, para los uno contra uno, blocar con eficacia la pelota e incluso salir del arco para cortar jugadas del equipo rival. Tras afianzarse bajo los tres palos del Estadio Dinamo, defendió los colores del club, el único en toda su larga carrera, hasta 1970, cuando decidió retirarse con 42 años. Durante este período fue campeón de liga cinco veces (1953, 1955, 1957, 1959 y 1963) y tres de copa (1953, 1967, 1970). Pero la fama internacional le llegó jugando con el equipo nacional de la Unión Soviética.

La estatua de Yashin, delante del ya inexistente Estadio Dinamo. Fuente: mlssoccer.com

La estatua de Yashin, delante del ya inexistente Estadio Dinamo. Fuente: mlssoccer.com

Él fue el primer portero en usar guantes para proteger sus manos de los fieros disparos de los rivales. Su envergadura, de metro ochenta y nueve centímetros, y su perenne vestimenta larga de color negro le valieron su famoso apodo de “Araña Negra”, aunque en la Unión Soviética era mejor conocido como la “Pantera Negra”. Su debut con la selección llegaría en 1954, y se enfundaría la zamarra soviética en 74 ocasiones. Dos años más tarde, en los XVI Juegos Olímpicos, celebrados en Melbourne, la URSS se hizo con el oro en fútbol, en gran parte gracias a las buenas actuaciones del portero. Pero Yashin se daría a conocer a nivel internacional y profesional en el Mundial de Suecia de 1958, donde partiría como portero titular. En la fase de grupos cayeron a manos de Brasil, a la postre campeona del mundo, en la que ya brillaba un jovencísimo Pelé. Los informes de la época hablan de que el portero soviético fue el auténtico héroe, pues consiguió evitar una humillación soviética gracias a sus múltiples y espectaculares paradas. En los cuartos de final, cayeron ante Suecia. En la Eurocopa de 1960, la URSS se proclamaría campeona al vencer 2-1 en la final ante Yugoslavia. Yashin, una vez más, fue el salvador de su equipo, al detener numerosos intentos yugoslavos, en especial algunos potentes tiros libres cobrados por Bora Kostic.

Tras este partido, Santiago Bernabéu, presidente del Real Madrid, se acercó a Yashin y le ofreció un cheque en blanco. Le pidió que escribiera la cantidad que él quisiera para poder traérselo a la capital de España. Los compañeros de Lev rieron y le dijeron que escribiera una cantidad desorbitada, y Yashin se negó. Cuando le tradujeron las palabras a Bernabéu, este sonrió y dijo: “estaría dispuesto a pagarle el dinero que sea, incluso aunque tenga que vender todos los diamantes de mi familia y endeudarme. Pero cualquier cantidad será insuficiente, porque el señor Yashin es como los mejores cuadros de los mejores pintores del Museo del Prado: no tiene valor”.

 

ASCENSO Y CAÍDA DE UN MITO

Yashin fue el primer portero en llevar guantes. Fuente: Bajo los 3 palos

Yashin fue el primer portero en llevar guantes. Fuente: Bajo los 3 palos

El Mundial de 1962 fue una enorme decepción para Lev Ivanóvich. La selección alcanzó de nuevo los cuartos de final, pero las actuaciones de Yashin dejaron que desear. En el segundo partido de la fase de grupos, la URSS se enfrentó a Colombia. En el minuto 68, el marcador mostraba un contundente 4-1 a favor de los soviéticos. Córner para Colombia. Marcos Coll, el centrocampista cafetero, vio que sus rivales eran demasiado bajitos comparados con los defensores soviéticos, así que decidió intentar algo que nunca antes había ocurrido en una Copa del Mundo. Y ocurrió. El balón, muy cerrado, sorprendió a Yashin, mal colocado, y se convirtió en el primer y único gol olímpico de la historia de los mundiales. Colombia se creció y el marcador acabó en 4-4. La URSS se clasificó, pero en cuartos de final cayó ante Chile por 1-2. En aquella época, la televisión no retransmitía los encuentros, pero la versión de los periodistas soviéticos es que los goles de Chile, obra de Leonel Sánchez y Eladio Rojas, fueron culpa del arquero.

Tras el adiós del equipo al Mundial, los textos de L’Équipe en los que predecían el final de la carrera del “viejo” Yashin, que contaba con 33 años, ante sus fatales errores, y la presión de los aficionados soviéticos que pedían la cabeza del portero tras su decepcionante actuación, Lev decidió retirarse del fútbol e irse a vivir a su casa de campo. Sin embargo, poco tardó en retractarse de su decisión y volver, con más fuerza que nunca.

Sus actuaciones a lo largo del año 1963 con el Dinamo, que llegaron a su culmen con el partido disputado con el “Once Mundial de la FIFA”, en el que figuraban estrellas como Puskás, Di Stéfano, Kopa o Eusebio, contra Inglaterra, en el que tuvo una impresionante actuación, acabaron con Yashin siendo galardonado con el premio al Mejor Futbolista Europeo. Irónicamente, L’Équipe, que un año antes lo había dado por acabado, cedió ante la obviedad del rendimiento tan espectacular de un guardameta y le otorgó el Balón de Oro, siendo el único cancerbero hasta el día de hoy que ostenta tal honor. A partir de esto, se convirtió en uno de los ciudadanos soviéticos más reconocidos en el mundo. Su brillante actuación en el Mundial de 1966, colaborando a que la URSS alcanzara el cuarto puesto, ayudó a ello.

Yashin fue un portero adelantado a su tiempo. Fuente: emezzelani

Yashin fue un portero adelantado a su tiempo. Fuente: emezzelani

Su revolucionario estilo bajo los palos, dominando el área con seguridad, combinado con unas excelentes habilidades como portero que incluían unos rapidísimos reflejos, gran salto y una magnífica anticipación del juego, lo convirtieron en el mejor portero del mundo. Además, tal y como relata su compañero en el Dinamo, Valeri Máslov, “era como un entrenador que juega. Podía avisar a tiempo a los defensores hacia dónde correr, a quién cubrir y a quién dar el pase. Ni lo pensábamos, hacíamos todo lo que él nos decía”. Y es que las grandes figuras de este deporte tienden a ser grandes líderes para sus compañeros.

En su partido homenaje, en mayo de 1971, jugó una selección de jugadores del Dinamo contra el “Resto del Mundo”, con Eusébio, Bobby Charlton o Gerd Müller, quien, curiosamente, nunca fue capaz de anotar un tanto contra Yashin. Su último partido fue el número 813. Se calcula que, a lo largo de su carrera, detuvo unos 150 penaltis. Al finalizar el encuentro, Yashin se quitó los guantes y se los regaló al portero rival, Ladislao Mazurkiewicz, arquero de la selección uruguaya y del Peñarol, y le dijo “tú serás mi sucesor”.

 

YASHIN FUERA DEL TERRENO DE JUEGO

Lev era un tipo de costumbres. En sus primeros años como titular en el Dinamo y en la selección, siempre llevaba el mismo gorro, de color marrón oscuro, cuando jugaba los partidos. Cuando acabó por desgarrarse, en lugar de tirarlo, lo conservó con él. Cuando tenía que viajar con el equipo, siempre lo llevaba con él. Y en los partidos lo colocaba cerca de su portería.

También era un gran apasionado de la pesca. Siempre intentaba encontrar un sitio para pescar en las concentraciones de su equipo, y a veces se le veía rebuscando en las basuras a la caza de cebo. Yashin decía que, si había conseguido una buena pesca, el Dinamo ganaría el partido.

Otra de sus grandes aficiones era el tabaco. Desde que comenzó a trabajar, los cigarrillos fueron sus compañeros a lo largo de los años. Esto le creó graves problemas de salud, ya que fumaba cuatro cajetillas al día. Una úlcera estomacal también decidió quedarse a su lado para siempre, como pago por su adicción. Antes de los Juegos Olímpicos de 1956, los jugadores pasaron un mes en la India para aclimatarse al calor australiano. En un momento, decidieron sacarse una foto con un elefante. Yashin siempre llevaba encima una cajetilla de cigarrillos, y el animal se la robó de las manos, lo que provocó las risas de sus compañeros. Siempre dijo que el mejor truco para preparar los partidos era fumar un cigarrillo para calmar los nervios y un trago de vodka para tonificar los músculos.

Incluso después de su retirada, Yashin siguió siendo un ídolo soviético. Fuente: rian.ru

Incluso después de su retirada, Yashin siguió siendo un ídolo soviético. Fuente: rian.ru

Lev recibió la Orden de Lenin en 1967 y la Orden Olímpica en 1986. Ese mismo año comenzaron sus problemas de salud. Le diagnosticaron na tromboflebitis causada por su adicción al tabaco mientras estaba en Budapest, y finalmente acabó necrosando parte de su pierna izquierda, que le fue amputada por gangrena. Cuatro años después, un cáncer de estómago, también relacionado con su tabaquismo, acabó con su vida a la edad de 60 años. La Unión Soviética, que pronto correría su mismo destino, lloraba.

El mejor portero de la historia no había podido parar al destino.