El regreso a los orígenes siempre es un momento especial para muchos futbolistas, especialmente si llega a una edad veterana, lo que significa que es el paso previo al adiós definitivo a una carrera. En una época en la que está cada vez más extendida la tendencia de retirarse en ligas lejanas de países exóticos que pagan fortunas a viejas leyendas, aún existen casos de jugadores cuya nostalgia prima por encima del dinero. Uno de estos es el del irlandés Damien Duff (Ballyboden, Dublín, 19779), quien con 35 años, tras una envidiable trayectoria en Inglaterra y un fugaz paso por Australia, llegó el pasado verano a su país natal para jugar el fútbol en el Shamrock Rovers. Un regreso sentimental y, además, solidario.

 

CON SU HIJO EMPEZÓ TODO

Una dolencia detectada en el corazón de Woody, el hijo de Damien Duff, a los pocos meses de vida, supuso un auténtico giro vital para quien fuera el primer gran desembolso multimillonario del Chelsea de Roman Abramovich, que pagó por él al Blackburn Rovers 25 millones de euros en el verano de 2003. Woody fue intervenido en Londres, aunque fue en Irlanda donde le hicieron los chequeos posteriores para mantenerle en un buen estado. Aquello cambió la mirada de su progenitor, que decidió premiar a dos organizaciones benéficas con el dinero que ingresara en los 18 meses que firmó con el Shamrock, cerca de 150.000 euros que irían destinados a partes iguales al hospital infantil ‘Temple Street’ y a la asociación ‘Heart Children Ireland’. “Mi hijo ha sido clave para que colaborase con estas asociaciones”, se sinceró el centrocampista.

“Cada penique que reciba irá destinado directamente a la caridad; no quiero un penique, quiero jugar a fútbol”

“Cada penique que reciba irá directamente a la caridad. No quiero un penique, sólo quiero jugar al fútbol”, explicó el propio Duff, que aunque no quiso dar más importancia al gesto -”no quiero hacer una gran historia de todo esto”, fueron sus palabras-, no pudo evitar causar un gran revuelo en su país natal. Un país, Irlanda, al que regresó casi dos décadas después de su marcha, y en el que aún no había jugado de forma profesional, pues se marchó al Blackburn Rovers en edad de juvenil, con 17 años, y no regresó hasta este año. “Lo único que tomaré del club será un coche prestado de Hyundai mientras arregle mi situación”, contó pocos días después de su presentación.

Hyundai y Pepper Ireland, los dos sponsors del Shamrock, son los encargados de pagar directamente a las organizaciones el sueldo que le correspondería a Duff, quien desestimó cobrar por jugar, una acción solidaria que sirvió para fortalecer los lazos con la comunidad de Dublín, su ciudad natal y la que acoge los partidos del Shamrock en el Tallaght Stadium, un campo modesto, en el que apenas caben 3.000 espectadores, pero que rindió un sentido homenaje a Duff en su debut, el pasado 17 de agosto, en el triunfo de su equipo ante el Cork City. Apenas dispuso de unos pocos minutos, pero en ellos mostró entusiasmo pidiendo cada pase, y dando una clase magistral de cómo debe colocarse el cuerpo para ganar una falta en el vértice del área.

 

Duff posa con Luke Grimes, uno de los niños enfermos a los que ayudó. Foto: Markets Field

Duff posa con Luke Grimes, uno de los niños enfermos a los que ayudó. Foto: Markets Field

 

DEBUT TARDÍO, SENTIMIENTO DE NOVEL

“Soy un poco joven para tener una lista de deseos, pero este era uno: quería volver a casa, Irlanda ha hecho mucho por mí”, explicó Duff hace unas semanas en una entrevista al The Telegraph. Cumplía así una promesa que se había hecho a sí mismo. Debutó en la liga de su país a los 35 años, con el 32 en su espalda y ganándose la ovación del Tallaght Stadium, que rugió como nunca para ver a una figura que había causado gran revuelo en el país. No en vano, Duff es toda una institución en Irlanda: más de 100 veces internacional absoluto, ha disputado 392 partidos en la Premier League -jugó en Blackburn Rovers, Chelsea, Newcastle y Fulham- en la que ha anotado 54 tantos, siendo el máximo anotador de esa liga sin que ninguno de sus goles sea de cabeza.

Los Hoops no fueron el único equipo irlandés que se interesó por Duff, quien tuvo que esperar para debutar en la liga irlandesa debido a una lesión en el tobillo sufrida en febrero con el Melbourne City. El Shamrock, sin embargo, siempre fue su opción preferencial. “Es el club más grande de Irlanda”, argumentó, para después elogiar a su técnico, Pat Fenlon. “Es sensacional regresar a Dublín, siempre quise jugar aquí. Estoy tan emocionado con esta nueva etapa como cuando fiché por el Chelsea o el Newcastle”, explicó el escurridizo y técnico extremo, que reconoció sentir “mariposas” cuando viajó a Longford en su primera convocatoria con el Shamrock, en un partido en el que no jugó, pero que sintió como especial. “Fue como ir a Old Trafford, no había jugado en siete meses, y tenía ganas de seguir adelante”, celebró.

“Es sensacional regresar a Dublín, siempre quise jugar aquí, estoy emocionado”

Aquella lesión en el tobillo le impidió jugar ante el Longford Town, pero no la semana siguiente ante su afición, el primero de los nueve partidos en los que ha participado en su primer curso en el Shamrock. “La mayoría de lesiones que he tenido pudieron haber terminado conmigo”, bromeó. “Supongo que el hambre y el deseo de volver a la liga de Irlanda me ayudaron”, se sinceró. Tal es su profesionalidad que, mientras duró su rehabilitación, llevó a cabo un proceso de investigación acerca de los primeros rivales a los que se debía medir su equipo. Además de presenciar in situ al St. Patricks y al Longford en persona, grabó “cuatro o cinco” programas de ‘Soccer Republic’ -el principal espacio televisivo sobre fútbol del país- para verlo junto al resto de plantilla. Duff, además, asumió las riendas de la dirección del equipo sub-15 del Shamrock, compaginando así sus últimos pasos como futbolista con su primera etapa como técnico.

Estar compitiendo por el título de liga es presión, pero una bonita presión, diferente a la de luchar por evitar descender, una sensación que he vivido tres veces en mi carrera”, relató. La liga irlandesa terminó la semana pasada, y el Shamrock terminó tercero, a dos puntos del Cork City, una posición que da derecho al equipo de Dublín a participar en la próxima edición de la Europa League. Así que, si el físico se lo permite, Duff aún podría disputar sus últimos minutos en competición europea. Sería un premio para un notable futbolista cuya influencia ha ido más allá del terreno de juego. Él es Damien Duff, un buen chico irlandés.

Duff posa con la camiseta del Shamrock, el pasado verano. Foto: James Crombie.

Duff posa con la camiseta del Shamrock en su presentación. Foto: James Crombie.