Dicen que Estados Unidos es el país de las oportunidades. Cuentan que la cultura americana es de las pocas que te permiten introducirte en la sociedad, y más concretamente en el mundo laboral, sin importar quién eres y de dónde vienes, tu clase social o tu aspecto físico. Quizás por esa capacidad de romper clichés y tópicos, el soccer femenino alcanza cotas que en otros países resultan inimaginables.

 

EL AUGE DEL SOCCER

Cuando apenas tenía cinco años, Madeleine Harper comenzó a dar patadas a un balón. Lo hacía en Portland, su lugar de origen, y acaparaba todas las miradas en los parques. Sin embargo, no llamaba la atención por ser mujer, si no por practicar el soccer en un país poco acostumbrado a lo que en el resto del mundo se conoce como fútbol: “El interés en el soccer ha crecido mucho en los últimos diez años. Cada Mundial que disputamos aumenta la cantidad de personas que lo sigue. Creo que la sociedad americana está comenzando a entender que hay más acción en el soccer que en otros deportes como el béisbol o el golf, aunque indudablemente el éxito de nuestra selección ha jugado un papel importante”, nos cuenta Madeleine para Highbury.

La sociedad americana está entendiendo que hay más acción en el soccer que en otros deportes como el béisbol o el golf

No obstante, Madeleine no reduce el fútbol estadounidense al papel de su selección en los torneos internacionales, reconociendo la importancia que ha ido tomando la liga local: “Es un deporte que crece cada año y que cada vez es más practicado por la juventud del país. La popularidad que está alcanzando tiene que ver mucho con la profesionalización de la MLS, una liga que recibe mucho dinero y que ha traído a jugadores famosos como David Villa, David Beckham o Kaká”.

 

EL PAPEL DEL FÚTBOL FEMENINO

La repercusión mundial del fútbol femenino tiene como epicentro Estados Unidos. Y es que gran cantidad de americanos lo consumen de forma habitual. Su pronta explosión en América no ha podido evitar que la vertiente masculina le haya comido la tostada: “El fútbol femenino ya no es más apoyado que el masculino. Su éxito es increíble pero cuando comparas las cifras de espectadores con las del fútbol masculino, la diferencia es drástica. Esto se debe a un aspecto cultural que hace que la gente piense que se puede tener un equipo de hombres tan fuerte como el de mujeres y por eso se pagan millones de dólares en sueldos para atraer jugadores. Las futbolistas profesionales reciben mucho menos dinero y necesitan buscar otras vías de financiación para poder ser profesionales. Por ejemplo, Alex Morgan ha sido reconocida como la mejor jugadora del mundo, juega en un equipo profesional, juega en la Selección y aun así no gana suficiente dinero. Necesita del apoyo de patrocinadores como Nike, Panasonic, CocaCola o Bank of América. Los hombres no lo necesitan. Si Morgan no fuera guapa, ¿podría encontrar estas ayudas? La sociedad apoya el fútbol femenino pero al masculino mucho más”, asegura Madeleine.

Fútbol femenino USA

Madeleine se arroja a cortar un balón con la camiseta del Lewis & Clark College
Fuente: Madeleine Harper

Con el Mundial tan cerca, da comienzo el día 6 de este mismo mes, la ilusión y el interés por el fútbol femenino entre los estadounidenses se ha disparado. La propia Madeleine nos lo explica: “Podemos ser campeonas del mundo este año. Tenemos jugadoras muy fuertes que tiene mucho talento. Será un torneo impresionante porque hay muchos otros países que llevan un equipo muy fuerte”, matizando que “todo el país piensa que la mejor jugadora es Alex Morgan. Tiene mucha velocidad y es una delantera muy inteligente. Aby Wambach también es muy buena rematadora de cabeza, pero para mí la estrella es Tobin Health. Juega en el PSG y es una centrocampista muy creativa”.

 

UNA VIDA TRAS EL BALÓN

Ante tal despliegue de conocimientos, resulta imprescindible preguntarle a Madeleine acerca de la procedencia de su afición, más si cabe teniendo en cuenta que hace dos décadas el soccer era un deporte prácticamente marginal en el panorama deportivo americano: “Me encanta porque es un deporte muy divertido. La pelota está siempre moviéndose y hay acción en todos los lugares del campo. Mucha gente juega al fútbol y la pasión que se tiene es impresionante. Todo el mundo lo puede practicar y no importa de dónde vienes porque una persona del campo puede ser el mejor del mundo. No importa su cuerpo, su inteligencia o su forma de ser. Solo importa su pasión y la determinación para jugar, cosa que en otros deportes es imposible”.

 Madeleine Harper

Madeleine, durante un campus de tecnificación del FC Barcelona
Fuente: Madeleine Harper

Madeleine Harper no se dedica al fútbol profesionalmente, lo que no le ha impedido vivir experiencias únicas a lomos de un balón: “Empecé a jugar con cinco años y a los 14 me di cuenta de que quería jugar en un nivel alto. Trabajé muchísimo para mejorar y para poder ingresar en un equipo universitario. Conseguí entrar en el equipo del Lewis & Clark College, en Oregon, durante cuatro años. Fuimos a Nicaragua y jugamos contra el equipo nacional. Después de graduarme me trasladé a Illinois, concretamente a Chicago y actualmente trabajo como entrenadora de jóvenes y juego en una liga de mujeres latinas”, nos cuenta mientras sonríe y desvela el mayor de sus objetivos: “en un futuro quiero seguir trabajando como entrenadora y, quien sabe, si tener una oportunidad de trabajar con Nike o Adidas”.