El hijo de Henry Carey afirma por las calles de Londres que su padre escribió en 1740 la canción Dios salve al Rey Jorge. Ningún historiador musical cree al hijo del cantante y compositor británico. Sus problemas financieros hace dudar de su sinceridad. El siglo XVIII toca a su fin y el nacimiento de los nacionalismos promueve que cada país debe tener su propio himno. Una canción que represente al país y que alabe el carácter de sus gentes.

El mencionado Dios salve al Rey Jorge -que posteriormente terminaría convirtiéndose en el Dios salve a la Reina– se había popularizado tanto, que fueron varias naciones emergentes las que lo tomaron como himno nacional. Estados Unidos y Dinamarca, por ejemplo, lo hicieron. Aunque en ambos casos se compuso un nuevo himno, empezado desde cero. No sucedió lo mismo en Liechtenstein, donde aún hoy se canta el Sobre lo alto del joven Rin al ritmo de tan británica melodía. Solo hubo una ligera modificación al respecto, pero no fue en la música sino en la letra que Jakob Josef Jauch ideó en 1850. El original Sobre lo alto del Rin alemán mutó en 1963 con la intención de desmarcarse del nacionalismo germano que había provocado la Segunda Guerra Mundial en décadas anteriores. En Liechtenstein son más de Suiza.

“La relación social y cultural es muy cercana. Son países similares”, explica Marco Pescio, periodista de uno de los dos periódicos de Liechtenstein. Su colega suizo de sport.ch, Remo Zollinger, profundiza en esta relación: “En Liechtenstein utilizan la misma moneda que en Suiza, y en caso de conflicto armado, el ejército suizo ha de defenderles, aunque no se le permite entrar en territorio liechtensteiniano en ninguna otra situación”. De hecho, y aunque recalca la dificultad de generalizar, Zollinger afirma que no existe una mentalidad cultural distinta en el valle del Rin que sirve de frontera entre Suiza, Liechtenstein y Austria. “Yo mismo suelo ir a cenar y a ver partidos de fútbol a Austria. También hay muchos austriacos que trabajan en Suiza”.

Con esta tesitura, a nadie le extraña que los siete clubs de fútbol de Liechtenstein estén integrados en el fútbol suizo. “Sería muy aburrida una liga de solo siete equipos”, reconoce Marco Pescio. Los seis equipos amateurs del principado no encuentran obstáculo alguno a la hora de competir equipos suizos. El FC Vaduz sí.

FC Vaduz Penalty

El St Gallen dispone de un penalti en casa del FC Vaduz.
Foto: Nicolas Senn.

 

ENTRE DOS TIERRAS

Lo tuvieron claro los fundadores del equipo de la capital de menudo principado. Fue fundado en 1932 y adscrito a la federación austriaca durante una única temporada. El Vaduz ha venido disputando competición liguera en suelo helvético desde 1933. Ha jugado en la segunda categoría en los últimos años aunque ha disfrutado de dos ascensos que le han permitido codearse con equipos de mayor entidad como el Basilea, el Zürich o el St Gallen. El último fue la temporada pasada. En la presente, tiene la salvación al alcance de la mano. Jamás ha permanecido dos campañas consecutivas en primera división y hoy el objetivo es factible: segundo por la cola -solo desciende el colista-, se encuentra con seis puntos de ventaja sobre el último clasificado, el FC Aarau, a falta de cuatro jornadas para el final de liga.

Los 82 años que lleva enfrentándose a equipos helvéticos no le han valido para ganarse el favor de una federación que le impide ser campeón de Suiza “aunque quede primero”, detalla Remo Zollinger para Highbury. “No tienen mucha asistencia a los partidos y tampoco atraen atención mediática”.

RheinPark

El Reinpark Stadion, hogar del FC Vaduz.
Foto: MCM Groundhopping

 

EL ETERNO CAMPEÓN DE LIECHTENSTEIN

El FC Vaduz posee un estadio cuya capacidad supera la población de la ciudad. Uno anda muy desencaminado si se imagina un recinto inmenso. El Rheinpark Stadion cuenta con 7.584 espectadores -2.212 más que residentes en la capital- algo que hace que los partidos del Vaduz como local “tengan un ambiente muy familiar” según cuenta Zollinger. “Hay mucha tranquilidad, e incluso equipos que arrastran a mucha gente como el Basilea o el Zürich tienen la sensación de jugar en casa”.

Es el único club de fútbol profesional de Liechtenstein. Ningún otro equipo del principado ha logrado jamás obtener tal estatus. “Cuando juega en liga, todo el país se alegra si el Vaduz vence, pero en copa es el rival a batir”, puntualiza Marco Pescio. Los residenzler son un equipo menor dentro del fútbol helvético, pero un gigante en su pequeño país. De las 69 ediciones de la Copa FL1-Aktiv, el equipo capitalino ha levantado la copa en 42 ocasiones.

Es el eterno campeón de Liechtenstein, aunque en contadas ocasiones algún equipo logra ganar una batalla más desigual que la de David contra Goliat. La última vez fue en 2012. “Aquello fue divertido”, relata Pescio, “nadie esperaba que el USV Eschen-Mauren ganara, pero lo hizo por penaltis después de empatar 2-2 tras 120 minutos de partido. Fue decepcionante para el Vaduz pero el USVEM tuvo la oportunidad de participar en la Europa League, aunque no pasó de la primera ronda clasificatoria”. En efecto, el Hafnarfjördur islandés despertó del sueño europeo a un equipo que no hizo un mal papel según recuerda el periodista del rotativo Volksblatt. El USV Eschen-Mauren acababa así con una racha inmaculada del Vaduz en la competición doméstica en la que sumaba catorce títulos consecutivos. Ganó todas las copas disputadas entre 1998 y 2011, con sus respectivas participaciones europeas.

Cuando juega en liga, todo el país se alegra si el Vaduz vence, pero en copa es el rival a batir

En Liechtenstein hay siete clubes, pero en la copa participan hasta 20 equipos, pues cada club inscribe tanto al primer equipo, como al filial, al juvenil, o en algunos casos a equipos de jugadores de la misma nacionalidad como el Schaan Azzurri o el Triesen Español.

 

EL REPRESENTANTE DEL PRINCIPADO

El FC Vaduz no solo representa al fútbol de Liechtenstein en la liga suiza, sino que además lo hace cada año en las rondas preliminares de competiciones europeas por su condición, casi eterna, de campeón del principado.

Aunque jamás haya superado más de dos rondas consecutivas, en Vaduz recuerdan enfrentamientos en la Recopa, en la Copa de la UEFA y en la Europa League ante equipos tan dispares como el Paris Saint-Germain, el Beşiktaş o el College Europa de Gibraltar, al que superó el pasado verano para caer posteriormente frente al Ruch Chorzów polaco.

El carácter representativo del Vaduz también se ve plasmado en los jugadores que aporta al combinado nacional. “De los diez futbolistas profesionales que hay en Liechtenstein, el Vaduz aporta cinco a la selección”, clarifica Marco Pescio antes de reconocer que el número de compatriotas suyos en el equipo de la capital decrece paulatinamente: “No hay suficientes jugadores de Liechtenstein que puedan jugar a ese nivel”.

 

CONTINUISMO ASEGURADO

La soberanía del Estado de Liechtenstein emana tanto del Príncipe como de la ciudadanía. Aunque la constitución asigne al Príncipe algunos poderes que han podido producir algunas controversias, la popularidad de Hans-Adam II es alta. Éste, propuso dejar la Jefatura de Estado y trasladarse junto a su família a Viena en caso de que la ciudadanía así eligiera en el referéndum que se celebró en 2003. Liechtenstein optó por el continuismo y la mayoría del pueblo depositó su confianza en el Príncipe.

Algo similar ocurre cada temporada cuando el FC Vaduz llega a la final y se enfrenta a quien ose arrebatarle la corona. El Rey de Liechtenstein tendrá una nueva reválida esta misma tarde a las 18:30 frente al Triesenberg, que eliminó al filial del Vaduz en semifinales como quien interfiere en una línea sucesoria.

FC Vaduz

Los jugadores del Vaduz celebran un nuevo título.
Foto: Liechtensteiner Fussballverband.

 

Foto de portada: los futbolistas del Vaduz celebran una victoria por penaltis.
Foto: Eddy Risch.