Existen dos realidades en Eslovenia. Está el oeste, que recibe prácticamente todo el turismo del país, las soleadas costas de Piran y Koper, los idílicos lagos de Bled y Bohinj, las cuevas y los alpes, con el monte Triglav ocupando la cota más alta. También Ljubljana, la capital. Allí se concentran los capítulos más importantes de la historia de la exrepública yugoslava. Allí está el poder. También la cultura, la inspiración de la vecina Italia. En el oeste está el Olimpija Ljubljana, un grande en reconstrucción.

El este ocupa el otro lado de la balanza. Fuertemente industrializado, ha sufrido las peores consecuencias de la crisis económica y se sienten olvidados por el gobierno. El paro es más alto y también los índices de pobreza. “La globalización ha traido a Eslovenia, como a todo el mundo, grandes diferencias entre las élites y el resto de la población”, afirma Marko Funkl, miembro de Gibanje za dostojno delo in socialno družbo, una organización que trata de señalar los puntos flacos de la democracia eslovena. En el este está el Maribor, el equipo que ocupó el trono huérfano tras la caída de los dragones verde de la capital.

En Maribor nació Dare Vršič hace treinta años. Creció en la vecina localidad de Apače, donde empezó a darle a la pelota. Despuntó ya con 19 años en el Mura 05 -otro equipo del este-, antes de firmar por el Celje. Tras un breve paso por el Žilina eslovaco, Vršič encontró su primera gran oportunidad en el Politehnica Timişoara. Fue un calvario.

La condición física en la carrera de un futbolista es aquello que determina que logre los objetivos a su alcance o que por el contrario suponga una frustración tras otra. Dare no ha tenido suerte en su carrera en este sentido, pero no iba a ser este el único obstáculo a sortear. El contrato de tres años que firmó con los rumanos contaba con una cláusula por la que el club se reservaba la opción de renovar al futbolista de forma unilateral.

Dare se despide de los aficionados del Olimpija en 2012. | Foto: NK Olimppija Ljubljana.

 

Tuvo problemas con la pierna derecha. Vršič estuvo dos años sin jugar y el club le envió una carta cuando trataba de regresar al césped a principios de la campaña 2009/10. “Me dijeron que me pagarían el 50% de mi salario. A partir de octubre y durante tres meses recibí solo el 50% del jornal, luego dejaron de pagarme”, recuerda el centrocampista zurdo. Aún así, el club quiso reternerlo dos temporadas más y logró convencer al pelotero de que se quedara en el Timişoara bajo la promesa de devolverle el dinero adeudado.

[blockquote text=’Fueron tiempos difíciles, el mayor desastre de mi vida. Llegué a plantearme el fin de mi carrera”’ text_color=” width=” line_height=’undefined’ background_color=” border_color=” show_quote_icon=’yes’ quote_icon_color=”]

 

Dare quiso volver a sentirse bien sobre el verde, volver a sentirse importante. Para ello tenía que volver a Eslovenia. Recaló en el Koper en calidad de cedido, y tras seis meses volvió al club al que pertenecía. En su vuelta a Rumanía, regresaron las hostilidades con la directiva. Ésta incumplió su palabra y Vršič no recibió su dinero. Quiso bajarse del barco y abandonar la nave, pero no resultaría sencillo.

 

DEJAN STEFANOVIĆ AL RESCATE

Durante el tira y afloja en el que se convirtieron las negociaciones, Dare Vršič encontró el apoyo que necesitaba en Dejan Stefanović. El abogado y presidente del sindicato de futbolistas eslovenos creyó que aquella cláusula era ilegal y decidió escribir al club y a la FIFA. Ganaron y el jugador logró deshacerse del ancla que había frenado su travesía.

Stefanović volvió a mediar para volver a iluminar el futuro de Vršič. Fue tras unos meses en los que Dare no recibió oferta alguna, regresó a casa y siguió entrenando solo con la intención de mantener un nivel demasiado mermado en las temporadas previas. El abogado explicó al presidente del Olimpija Ljubljana la situación por la que había pasado el futbolista de Maribor. Y éste lo fichó.

 

TRIUNFAR EN TERRENO RIVAL

No suele ocurrir que uno destaque y sea amado en suelo rival. No suele suceder que un bético triunfe en el Pizjuán o un madridista en el Camp Nou. Bueno, siempre hay excepciones, como aquel colchonero que se convirtió en leyenda llevando el 7 del Real Madrid. O como Dare Vršič, aficionado del club de la ciudad que lo vio nacer y estrella del Olimpija Ljubljana. En los dos años que vistió de verde y blanco se hinchó a marcar goles, a dar asistencias y a escuchar a los dragones verdes corear su nombre.

Vršič viste ahora la zamarra del Maribor. | Foto: Grega Wernig.

 

Destacó en liga y ayudó al Olimpija a avanzar varias eliminatorias previas de la Europa League en el verano de 2012 hasta que llegó el Austria Vienna y les apeó. Dare puso en peligro el avance de los austriacos en Europa, y estos terminaron llevándoselo seis meses más tarde previo pago de un millón de euros. Vršič volvía a retomar la senda del éxito. Pero las lesiones quisieron que, de nuevo, su brillantez se viera oscurecida. Una vez más.

 

REGRESAR A MARIBOR

La oferta del equipo de su ciudad no se hizo esperar. Dare volvió a Maribor el pasado verano. “No fue un fichaje sentimental”, afirma el periodista esloveno Dejan Mitrović, “que fuera aficionado del Maribor no era el motivo principal. Ya no estaba jugando en Vienna, necesitaba irse a otro club y Maribor era la mejor opción”.

En su país natal ha vuelto a dejar mostrar la calidad que posee. No en vano es el máximo asistente de la liga, aunque de nuevo las lesiones han frenado su ascenso. Ahora mismo sigue parado, y lo estará como mínimo durante un mes más. Este perjuicio ha desteñido uno de los días que el futbolista tenía marcado en rojo a conciencia. La fecha en que se suponía que regresaría al estadio Stožice de Ljubljana para encontrarse al Olimpija, el equipo que le dio el cariño y la confianza que deseaba.

Hoy se juega el derbi. Hoy miércoles hay un Olimpija Ljubljana – Maribor, pero Vršič no formará parte de él.