Mérida, una de las ciudades más antiguas de España, alberga en sus rincones una milenaria historia marcada por un claro acento romano. El Anfiteatro, su principal legado. Fundado a finales del siglo I antes de Cristo, acogía en sus dominios a miles de personas  deseosas de presenciar las impactantes batallas de gladiadores que bien podrían ser consideradas, por aquello que generaban en la gente, el fútbol de la época.

No hace demasiado tiempo la capital extremeña formó parte del elenco de ciudades que tenían un lugar en Primera División. Privilegiado, por supuesto. Los emeritenses cambiaron las armaduras por las camisetas, las espadas por balones y el Anfiteatro por el Estadio Romano. Eran buenos tiempos para el fútbol extremeño en general y el emeritense en particular. Sin embargo, y aunque no tan sustanciales, los cambios se han seguido sucediendo en Mérida. La Primera División es toda una desconocida para muchos jóvenes locales y los grandes de nuestro fútbol dejaron de rendir visita al Romano hace más de una década. Los malos resultados económicos continuaron a los deportivos y el Club Polideportivo Mérida dejó paso a un refundado Mérida Unión Deportiva a comienzos de siglo. No sería el único caso, ya que en 2013 tomaría el testigo definitivo el Mérida Asociación Deportiva, un equipo que ha reenganchado a una hinchada entregada por y para que la ciudad tenga un equipo a la altura de su historia.

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Nico posa en el Romano con una pancarta dedicada a él (Foto: @NicoChietino)

“Mérida fue especial en mi vida. Me brindaron demasiado cariño y eso es lo más gratificante del fútbol”

En su carrera por reverdecer los laureles que algún día portó en su cabeza Octavio Augusto, fundador de Emerita Augusta, nombre romano que recibió la ciudad de Mérida, el club de la capital de Extremadura comanda la clasificación del Grupo XIV de Tercera División. Su última gran victoria, el derbi a domicilio ante el Badajoz con más de 2.000 aficionados emeritenses en las gradas del Nuevo Vivero. A pesar de no saltar al césped ese día, Nico Chietino disfrutó del triunfo como el que más. Días más tarde se despediría públicamente de sus aficionados con una emotiva rueda de prensa. El centrocampista argentino tomaría un avión días más tarde rumbo al Pogon Siedlce, equipo de la segunda división polaca: “Me emocioné en aquella rueda de prensa porque la gente de Mérida me ha hecho sentir especial. El sentimiento que me dieron no se paga. No me crié en la cantera, llegué al club y la gente me trató impresionante, impresionante. Por eso este sentimiento. Defendí esa camiseta y ese escudo como si fuera mío”, afirma Nico ante nuestros micrófonos.

 

UNA MALETA LLENA DE ILUSIONES

Nico Chietino llegó a Mérida en el verano de 2013, apenas un curso antes de su despedida. Sin embargo, fue tiempo suficiente como para convertirse en uno de los ídolos del Romano. Tanto, que en el último encuentro como local, más de una semana después de la marcha de Nico, la afición coreó su nombre en el minuto 14, coincidiendo con el dorsal que vistió durante su periplo en el club ‘romano’: “Mérida fue especial en mi vida. Siempre lo dije: me trataron genial. No tengo palabras de agradecimiento para el club ni para la gente de afuera. Se volcaron conmigo, con mi familia y sinceramente creo que no me merecía tanto cariño. Me brindaron demasiado cariño, me hicieron sentir especial y me decían que era por lo que había dado en el campo. Es de agradecer y creo que es lo más gratificante del mundo del fútbol, lo que te pueda llegar a querer la gente más allá del fútbol”.

Criado en la cantera de Argentinos Juniors, escuela de la que surgieron jugadores de talla mundial como Diego Armando Maradona o Juan Román Riquelme, Chietino compartió vestuario con Coloccini o Nico Pareja, jugadores asentados en la élite. A los 21 años cruzó el charco para vestir la camiseta del Racing de Ferrol y, a partir de ahí, se convirtió en todo un trotamundos de la Segunda B. Novelda, Melilla, Algeciras, L’Hospitalet, Marbella, Villanovense y Burgos, sus paradas con una breve vuelta a Argentina para jugar en Temperley: “Llegar a Europa fue un paso muy, muy importante para mí porque salir de Argentina y venir para España es un salto importantísimo. Me encontré con un club espectacular como es Racing de Ferrol. Encima dio la casualidad de que ese año ascendimos y solo tengo palabras de agradecimiento para ese club que me dio la posibilidad de poder mostrarme en España”.

 

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Nico, durante su presentación con el Pogon Siedlce (Foto: @NicoChietino)

 

EL GRAN SUEÑO POLACO

A pesar de la gran cantidad de experiencias y oportunidades que guarda en su historial, Nico reconoce que la que le brinda el Pogon Siedlce a día de hoy es la más importante de su carrera: “Nunca me imaginé que con 32 años me iba a ocurrir algo así. Es una oportunidad muy importante en mi carrera y por eso tomé la decisión de marcharme de un club tan querido para mí como es el Mérida”, reconoce sonriente.

Ni el idioma ni el clima de Polonia han supuesto una traba en los primeros días de Nico en su nuevo hogar: “La afición del Pogon Siedlce es impresionante. Me paran por la calle y claro, no entiendo nada (risas). Los compañeros me dicen que nos dan fuerzas para esta segunda vuelta. ¿El clima? Lo comparo un poco con el de Burgos pero me dicen en el vestuario que este año no está haciendo nada de frío y que en diez días viene el de verdad. Va a ser una experiencia un poco más extrema pero habrá que adaptarse”.

Nico ha cambiado la opción de pelear por un ascenso por la de luchar por la permanencia. El peaje, ser profesional.

Pero tantos grados de diferencia como puntos son los que ha dejado Nico en Mérida. Y es que el Pogon Siedlce se bate el cobre por mantener la categoría y evitar unos puestos de descenso que a día de hoy ocupa: “Tengo que adaptarme rápido para ayudar al equipo a salvar la categoría. Llevo una semana trabajando con el grupo y veo un equipo con un margen de mejora buenísimo. Llegó un entrenador español – Carlos Ferrera, ex de la cantera del FC Barcelona – y varios jugadores nuevos y hay unas ganas tremendas de trabajar. Sabemos que si uno trabaja y deja todo en la cancha se multiplican las opciones. Hay que dejarse el alma y la vida”.

Sin embargo, y a pesar de la distancia y de la ilusión que le genera su nueva andadura futbolística, Nico no se olvida del Mérida ni para cerrar nuestra entrevista: “Créeme, tienen que ascender por hinchada. Están haciendo cosas increíbles como tener más de 6.000 personas cada domingo en la cancha. Eso no es acorde a la categoría en la que está”, sentencia  mientras uno se lo imagina caminando y guardando su espada mientras el Anfiteatro de Mérida se va haciendo pequeño a sus espaldas.

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Nico Chietino conduce un balón (Foto: Mérida AD)