En la localidad escocesa de Paisley conviven cerca de 80.000 habitantes. Es el pueblo más grande de Escocia, donde cada fin de semana desfilan cerca de 8.000 personas por Greenhill Road hasta St. Mirren Park, el estadio del Saint Mirren, único equipo local desde la desaparición del Abercorn FC en 1922. A sus 138 años de longevidad, los Saints siguen manteniendo sus aires de club modesto con orgullo en la Scottish Premiership, la máxima categoría del fútbol escocés, a pesar de que la próxima temporada regresarán de nuevo a la segunda categoría, la Scottish Championship.

Nueve temporadas ha durado esta última etapa del Saint Mirren en la máxima categoría en las que ha visitado Hampden Park en tres ocasiones. Los seguidores no pueden estar más orgullosos de llevar la camiseta blanquinegra, aunque este nuevo descenso supone, sumado a la crisis institucional y económica del club, un halo de pesimismo ante las temporadas venideras. Así lo cuenta para Highbury uno de sus seguidores más fieles, Jonathon, natural de Paisley: “Hemos podido disfrutar de gestas realmente meritorias en estos últimos años y no debe haber cabida para los reproches. Pero hay que ser realistas. Aún hay deudas y la situación del club es preocupante. Los que lo vivimos de cerca somos muy conscientes”. A pesar de ello, todo el que echa la mirada atrás en St. Mirren Park sólo puede ver una etapa positiva en la élite del fútbol escocés.

 

LA COPA DE 2013

Una de las páginas más gloriosas del Saint Mirren fue escrita en Hampden Park una tarde de domingo, concretamente el 17 de marzo de 2013. Los blanquinegros habían llegado de manera triunfal a la final de la Copa de la Liga de Escocia, competición que tiene su origen en 1947, también conocida como la Scottish Communities League Cup (desde hace años el torneo recibe su nombre en función de su patrocinador. A partir de 2011 el Gobierno de Escocia comenzó a patrocinar la copa).

Los Saints habían eliminado en semifinales al gran favorito y candidato al título, el Celtic de Glasgow, tras imponerse por 3-2  con goles de Gonçalves, McGowan y Steven Thompson, el de este último de muy bella factura. El propio Thompson aseguró más tarde que la victoria sobre el Celtic fue el mejor momento de su carrera deportiva. “Fue una fiesta para los Saints. El segundo tiempo fue espectacular, ganábamos 3-1 y el resultado no peligró en ningún momento. El Celtic marcó un gol en los minutos finales, por mediación de Mulgrew si no recuerdo mal, pero no les sirvió de nada” recuerda con emoción Jonathon. Su memoria es impecable, Charles Mulgrew recortó distancias en el descuento de la semifinal, pero el gol llegó demasiado tarde para los intereses de los Hoops.

Los jugadores del St. Mirror celebran la Copa de la Liga de 2013. (Foto: Sports Journal)

Los jugadores del St. Mirren celebran la Copa de la Liga de 2013.
Sports Journal

En la final de la Copa de la Liga esperaba el  Heart of Midlothian de Edimburgo, conocido popularmente como Hearts, uno de los clubes más laureados de Escocia. Hampden Park, acostumbrado a ser anfitrión de las mejores citas, presentaba un ambiente de partido grande. Stevenson adelantó en el marcador al Hearts en los primeros compases del partido. Gonçalves, que ya tuvo su parte de influencia en las semifinales ante el Celtic, puso en el electrónico el empate con el que se llegaría al descanso. Jonathon nos cuenta cuál fue el rol de Gonçalves en el Saint Mirren: “A la vista de todos está que ofreció un buen rendimiento y que fue clave en el devenir de la temporada. Vino cedido en enero para jugar hasta el final del curso y marcó goles importantes, sobre todo en la Copa de la Liga. Ya es historia de este club”. A veces el destino reserva páginas en blanco para que sean rellenadas por los protagonistas menos esperados.

Otro protagonista, talismán del equipo y natural de Paisley, Steven Thompson, volvía a ser decisivo al anotar el 2-1 a los pocos segundos de comenzar la segunda mitad. Minutos más tarde, Newton establecía un 3-1 en el marcador que hacía retumbar al Hampden y desataba euforia entre los aficionados Saints. Un gol de Stevenson -el segundo en su cuenta particular- ponía el definitivo 3-2 de la final. Los aficionados del St. Mirren estallaron de júbilo tras el pitido final. Era el primer título que los blanquinegros conquistaban en 26 años desde aquella Copa de Escocia de 1987 que tuvo como protagonista a otro mito del Saint Mirren, Ian Ferguson. “Es el primer y único título que he visto ganar a mi equipo y debo decir que es algo indescriptible. Sólo se le puede comparar el ascenso de 2006 a la Premiership, ” relata Jonathon para Highbury.

 

UN CAPITÁN A LA ALTURA

Lo que pervive del fútbol con el paso de los años son las historias que se cuentan de las grandes gestas y los protagonistas que intervienen en ellas. Steven Thompson se ha ganado en pocos años un lugar privilegiado en la historia del Saint Mirren. El veterano ‘9’ de Paisley fue fundamental en la consecución de la Copa de la Liga. Comenzó con buen pie su andadura como Saint. En su debut con la camiseta blanquinegra en St. Mirren Park, el ariete contribuyó con dos goles a la victoria por 4-2 sobre el Morton.

Jonathon no escatima en elogios hacia el delantero: “Es ídolo de mucha gente en Paisley, también lo es para mí. Es una de las grandes figuras de la historia más reciente de este club, junto con Paul Lambert o Ian Ferguson.

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Desde la temporada pasada Thompson porta el brazalete de capitán. Su peso y su compromiso con el equipo son incuestionables. La temporada que viene en Championship será un nuevo examen para el goleador. Por si quedaba la más mínima duda, el jugador ha afirmado en más de una ocasión que su intención es “retirarse como jugador del Saint Mirren” para mayor tranquilidad de los aficionados.

 

EMPEZAR DE CERO

No ha sido una buena temporada para The Saints. En lo deportivo, el equipo no ha estado a la altura de la competición y ha descendido de categoría a varias jornadas de que finalizase la temporada, habiendo coleccionado la friolera de 25 derrotas en 36 jornadas disputadas hasta la fecha. La entidad deportiva afronta ahora el reto de retornar a la máxima categoría del fútbol escocés y para ello necesita compaginar los pequeños pasos que vaya dando en la competición con la estabilidad económica y el saneamiento de sus finanzas.

La gestión de Stewart Gilmour como presidente en el ámbito económico le ha generado más detractores que defensores. “Es el mismo caso que hemos visto en muchos otros clubes. Los presidentes priorizan sus intereses personales a la hora de tomar decisiones importantes que afectan directamente al club” explica Jonathon. Aunque el club vaya reduciendo su deuda poco a poco, la situación sigue siendo más que preocupante.

Los 138 años de historia del St. Mirren constituyen un argumento de peso para encarar la próxima temporada con la mayor de las ambiciones. El fútbol siempre da segundas oportunidades, y aunque ahora los Saints vayan a tener que bajar al barro para pelear por un ascenso -en el que ya piensan- Greenhill Road seguirá siendo la avenida más concurrida de Paisley cada fin de semana.