Puede que algún día te encuentres andando por Rose Street y te envuelva un halo de misterio indocumentado, como el que seguramente envolvió a Sir Arthur Conan Doyle cuando trataba de encontrar la maldita inspiración en el fondo de una copa inundada del mejor whisky del mundo, o de olvidar que su padre hizo lo propio demasiadas veces, quién sabe. Quizás cruces el North Bridge y te sientas como en casa o lejos de ella. A lo mejor, un día paseas despacio bajo la lluvia a través de la Real Mille que separa el Castillo de Edimburgo y Holyrood Palace, y te encuentras un corazón desdibujado en el suelo, erosionado por el desprecio y la memoria de los que no tuvieron nuestra misma suerte.

 

En memoria de los caídos

“El que suba una escalera, debe empezar por el primer peldaño”, dijo un día Walter Scott (uno de los escritores escoceses más importantes de Europa en su tiempo). Puede aplicarse a todo, también al fútbol, por supuesto. No sólo la ciudad está dividida en dos (Old Town y New Town, construída sobre una antigua acequia), también las aficiones. Heart of Midlothian e Hibernian protagonizan una de las rivalidades (sanas) más antiguas de Europa y se disputan la corona de Edimburgo, ahora en segunda división.

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Estatus de Haymarket en honor a los caídos | News.STV

El Heart of Midlothian es el tercer club que más títulos posee en el país de las kilts (las faldas típicas), nació en 1874 y representa a la población protestante de la capital. Los Jams (apodados así por el color de su escudo, muy parecido a la mermelada) tuvieron su época de esplendor a finales del XIX y a finales de los años 50, cuando ganaron dos de los cuatro títulos de liga que lucen sus vitrinas. Unas décadas antes, durante la Primera Guerra Mundial, la sociedad británica se indignó al no detenerse la competición mientras muchas personas morían en el frente. Incluso Frederick Charrington (famoso filántropo londinense) organizó una campaña -pública y privada- para avergonzar a futbolistas y directivos. La liga no se detuvo, pero en un momento en el que el equipo peleaba por ser segundo, hasta 16 jugadores se alistaron en el ejército y 7 nunca volvieron. Cada año se les rinde un pequeño homenaje y se les levantó un monumento en Haymarket.

 

Los latidos del regreso y el desfibrilador de Tommy Walker

Tras 48 años sin títulos y tras la desgracia de las dos grandes guerras, el Hearts volvió a la senda de la victoria bajo la dirección de Tommy Walker, ex futbolista del equipo que disputó 170 partidos en 13 años (1933-46), anotando 190 tantos. En 1948, el mítico jugador -también ex del Chelsea- se convirtió en entrenador-jugador del club del distrito de Gorgie junto a David McLean, pero éste falleció el día de San Valentín de 1951 y Walker dejó su cargo para dedicarse enteramente al papel de entrenador. Y el club viviría la etapa más brillante de su historia.

Alfie Conn, Willie Bauld y Jimmy Wardhaugh formaron el llamado Terrible Trio y lideraron en el campo a unos Hearts que consiguieron cuatro Copas de la Liga (años 54, 58, 59 y 62), una Copa de Escocia (56) y dos ligas (58 y 60). Tommy Walker continuó unos años más, intentando adaptarse a sus nuevos jugadores, a los nuevos tiempos y los nuevos conceptos del fútbol, pero no volvió a ser lo mismo y terminó marchándose en 1966. No han vuelto a ganar más títulos de competición regular desde entonces, sí algunas copas.

 

El fútbol moderno alcanzó un corazón herido

Con la entrada del nuevo siglo, en 2004, el director general del club Chris Robinson anunció la venta del estadio que llevaba siendo su casa desde 1886, el Tynecastle Stadium. La razón (como acostumbra a ser habitual en el fútbol moderno): una deuda de más de 20 millones de libras. Una decisión que movilizó a la afición, lanzando una campaña llamada Save our Hearts para bloquear la iniciativa. No se alargó mucho en el tiempo.

El Hearts venció al Hibernian en 2013 en la final de Copa | Pieandbovril

El Hearts venció al Hibernian en 2013 en la final de Copa | Pieandbovril

Llegó Vladimir Romanov, el que fuera propietario de Ūkio Bankas, un banco lituano que dejó de funcionar en 2013 por su mala gestión. Pero antes, se hizo con progresivamente con la mayoría de acciones del Hearts y prometió reducir la deuda. En 2005, el club dirigido por George Burley (primer entrenador de la era Romanov) empezó ganando los primeros ocho encuentros de liga, igualando el récord establecido en 1914. Sin embargo, el polémico presidente le despidió poco después y terminaron la competición en el segundo puesto de la tabla. El utópico objetivo del club, según el lituano, era ganar la Champions League, en la que participaron (2006-07) y terminaron cayendo en tercera ronda ante Olympiakos. En Copa de la UEFA, no consiguieron pasar de la primera ronda y fueron eliminados por el Sparta de Praga. Desde entonces, el dominio del Old Firm (Rangers-Celtic) ha sido aplastante y nadie ha vuelto a Champions salvo ellos.

Cuando en la temporada 13/14 descendieron al Championship tanto el Hibernian como el Heart of Midlothian, Edimburgo se quedó sin representantes en la máxima categoría del fútbol escocés. A estas alturas de campeonato, sólo los del oeste tienen prácticamente asegurado el regreso a la Scottish Premier League; A los de Leith (Hibernian) les costará pelearlo un poco más.

 

Legitimados a escupirle al pasado

Heart of Midlothian, en The Real Mille | Gordi Munro en Flickr

Heart of Midlothian, en The Real Mille | Gordi Munro en Flickr

Pese a todo, tú aún puedes seguir caminando por las calles de Edimburgo y puede que te encuentres un corazón pintado en los adoquines de la Milla Real, o lo que es lo mismo: el escudo que utiliza actualmente el Hearts. Este símbolo en ese lugar, simboliza la entrada de un antiguo edificio del siglo XV llamado Old Tolbooth, demolido en 1817 y que era el centro administrativo de la ciudad, la cárcel y uno de los varios puntos de ejecución pública. Dicta la tradición que cuando se cruza por delante de este mosaico, uno debe escupir encima como gesto de desaprobación y conocimiento de causa. Los vecinos y ciudadanos esbozarán una sonrisa de orgullo y respeto.

Otra de las leyendas que se cuentan es que si cumples con lo anteriormente dicho, algún día volverás a pisar ‘la Atenas del norte’, como la bautizaron en la ilustración. No será la última vez que tengas la oportunidad de sentirte como J.K. Rowling en aquellas eternas tardes en The House Elephant las se dedicó a imaginar a un niño mago y sus aventuras; o como Irvine Welsh absorbiendo drama para filmar Trainspotting. Quizás sientas la adrenalina de ser James Bond, como lo fue Sean Connery durante más de 20 años; o como David Hume reflexionando acerca del libre albedrío o del determinismo. Puede que vuelvas y te sientas así. O puede que no y tan sólo sea una leyenda más…