No puede haber gracia donde no hay discreción”, afirmaba siglos atrás Miguel de Cervantes. Es precisamente la discreción el instrumento del que se ha servido Xavi Roca (Barcelona, 1974), un exjugador de equipos como el Barcelona, el Villarreal o el Espanyol y que ahora dirige, desde la sombra en la que reside con su actual cargo, de director deportivo en el AEK Larnaca, la gran sorpresa del país. Los chipriotas, desconocidos para la mayoría del público europeo, se han convertido en la gran revelación nacional, hasta el punto de discutir la hegemonía del todopoderoso APOEL. Y todo, en poco menos de dos años, gracias a un secreto que Xavi tiene bien guardado.

 

EL DIRECTOR DE LA PARCELA DEPORTIVA

Emigrar para ir a buscar un destino mejor lejos de las fronteras españolas no es, hoy en día, ningún secreto para mucha gente. Satisfecho tras su vivencia personal en el Auckland City de Nueva Zelanda, donde en 2009 ganó una liga y una Liga de Campeones de la OFC antes de colgar las botas en el Europa, club modesto e histórico del barcelonés barrio de Gràcia, Roca decidió no cerrarse puertas a nuevas aventuras en el extranjero y vio con buenos ojos una propuesta, cuanto menos, arriesgada.

A finales de 2013, pocas semanas después de dejar la secretaría técnica del CE Sabadell, recibió una llamada de Chipre, donde preguntaron por su situación. Hombre de fútbol, Roca se vio seducido por la propuesta de convertirse en el nuevo Director Deportivo del AEK Larnaca, un club muy joven -nació en 1994 y desde entonces apenas ha levantado un título, la Copa de Chipre de 2004- hambriento de una voz experimentada que liderase un proyecto que diera un impulso a la entidad. La restructuración del club, pasaría por sus manos y, sobre todo, su cabeza.

“El único modo que tengo de entender el fútbol es siendo protagonista con el balón y, a partir de aquí, no esperar a ver qué sucede en el campo, sino proponer”

“El único modo que tengo de entender el fútbol es siendo protagonista con el balón y, a partir de aquí, no esperar a ver qué sucede en el campo, sino proponer”, desgrana Roca, que describe la propuesta futbolística que él aprendió en en los clubs en los que jugó, especialmente en el Barça. “Creo que es la mejor manera de ganar, a través de buen juego y haciendo disfrutar a tu gente”, completa. Trabajo, seriedad, honestidad y una filosofía de juego basada en un fútbol atractivo fueron los motivos que indujeron al AEK en delegar en él toda la responsabilidad deportiva del club.

Xavi opera desde su despacho, donde gestiona el día a día de la revelación chipriota. / Foto: Xavi Roca.

Xavi opera desde su despacho, donde gestiona el día a día de la revelación chipriota. / Foto: Xavi Roca.

LA PROPUESTA COMO VALUARTE

“Tengo plenas competencias en la parcela deportiva”, prosigue Roca, que reconoce que el suyo es un caso algo atípico en el sentido que la mayoría de sus homólogos en otros clubs no poseen la libertad de acción que él tiene. “Me dan plena autonomía para hacer y deshacer en la toma de decisiones: crear una estructura de fútbol en cuanto a cuerpo técnico, fichajes y demás aspectos vinculados al primer equipo, desde la infraestructura a la logística”, asegura.

Aunque para muchos sigue siendo un país desconocido, Chipre es un país en forma de isla por el que cada vez pasan más españoles. En la última década, la colonia ha ido aumentando progresivamente, hasta el punto que los 14 equipos de la Primera División tienen en sus filas a 26 futbolistas y cuatro técnicos. Los éxitos del Barcelona y de la selección española han contribuido a dicha emigración, pues el conocimiento español es un producto al alza. En Larnaca, la tercera ciudad del país, juegan hasta nueve futbolistas españoles, algunos heredados de la dirección deportiva de Jordi Cruyff, quien en 2011 empezó una reorganización del club que duró dos años y que sirvió al AEK para clasificarse para la Europa League la temporada 2011-12.

“Es muy bonito que jugadores y entrenadores contrarios reconozcan nuestro trabajo y nos digan que estamos haciendo el mejor fútbol del país”

El español es un mercado que Roca conoce a la perfección, pues le ofrece jugadores técnicos que, aunque no sean de primer nivel, le sirven para dotar al AEK de la identidad que pretende. “Es un perfil determinado, de jugador cerca de los 30 años, con una dilatada trayectoria y que está abierto a este tipo de experiencia, sino es difícil”, apunta Roca, quien también confió en un técnico de perfil similar, el hispanodanés Thomas Christiansen, buen conocedor del fútbol que se practica en España, pues se formó en las categorías inferiores del Barça. “Es muy bonito que jugadores contrarios, entrenadores y gente de fútbol reconozcan nuestro trabajo y nos digan que estamos haciendo el mejor fútbol del país”, celebra. No en vano, tras 13 jornadas disputadas, el AEK Larnaca es el colíder de la liga chipriota, empatado a 30 puntos con el Anorthosis y uno por encima del APOEL, dos clubs que multiplican varias veces el presupuesto con el que disponen en el AEK, que el curso pasado terminó segundo en la liga y finalista en la copa.

Alberto Serrán Polo es uno de los españoles a los que incorporó el AEK. / Foto: AEK Larnaca.

Alberto Serrán Polo es uno de los españoles a los que incorporó Xavi Roca para el AEK Larnaca. / Foto: AEK Larnaca.

UN PROYECTO A LARGO PLAZO

“Es un proyecto a largo plazo, queremos consolidar al AEK Larnaca como uno de los referentes en Chipre”, anuncia Roca, reacio a cualquier manifestación que exprese la idea de que son favoritos. “Al final sólo pone presión sobre el equipo, nos tenemos que mantener al margen y seguir el discurso con el que empezamos este proyecto, de humildad e ir partido a partido”. Lo cierto es que con ambición y trabajo están convirtiendo al AEK en un equipo en crecimiento al que envidian por su juego y, cada vez más, por sus resultados. Y no sólo sobre el césped. “Un paso más que daremos es la construcción de un nuevo estadio, que tal vez esté terminado un mes antes de lo anunciado por el presidente”, celebra.

Tratar de romper el monopolio de los grandes no es, sin embargo, una labor nada sencilla. El poco dinero respecto a los grandes del país es un hàndicap que, eso sí, cada vez influye menos a la hora de incorporar a nuevos jugadores. “Nuestra modestia nos obliga a movernos con jugadores de diferentes países y mercados. Por desgracia hay mucha gente que ha tenido malas experiencias en Grecia y Chipre, y eso les tira atrás”, lamenta, aunque puntualiza que el club en el que trabaja ha ido revirtiendo la situación, hasta el punto de convertirse en una entidad bien posicionada. “Poco a poco hemos ido ganando argumentos: el hecho de pagar al día, no tener deudas o construir un nuevo campo son signos de solvencia, no es nada pasajero”, matiza. Todo ello repercute a su favor a la hora de negociar con los jugadores, de forma que cada vez les es menos difícil convencer a sus objetivos.

“El pagar al día, no tener deudas o construir un nuevo estadio son signos de solvencia que nos han hecho ganar argumentos”

La reputación de Roca también juega a su favor, ya que muchos agentes le conocen, y dan fe de su fiabilidad. Él es una de las claves para vender este proyecto que él mismo se encarga de diseñar, y del que, asegura, cuando los nuevos llegan, “no se quieren ir”. Mientras gestiona el día a día del primer equipo, que pasa por tratar constantemente con representantes y problemas de todo tipo -desde pasaportes falsos, autorizaciones o comunicaciones a jugadores que no pueden seguir en el club- Roca sigue rastreando los mercados europeos -”miro ligas como la eslovaca o la portuguesa”, reconoce- que son asequibles a nivel económico, y pues ofrecen jugadores con potencial a los que puede ilusionar un proyecto en Chipre.

Todo ello, con suma discreción, algo que forma parte de su talante. “Algunos nos critican el hecho de no comunicar nada si no lo creemos oportuno”, defiende. No dar titulares hasta que las operaciones estén cerradas. Así, el club gana y no se les escapa nada ni nadie. “No beneficia a nadie retransmitir lo que haces a todos los niveles, el club ha entendido que, en la medida de lo posible, no hay que filtrar ninguno de nuestros movimientos”. Cerrar alguna promesa a un coste asequible depende de ello. Y es que, como él mismo define su trabajo, es “un cargo desconocido, a la sombra, nadie sabe muy bien qué hace un director deportivo”. En Larnaca, tras la discreción, empieza a haber gracia.