Darío Verón colocó el esférico sobre el punto de penalti. “Si convierte…”. Millones de venezolanos escuchaban en sus televisores la pesimista voz de Juan Andrés Daza mientras las opciones de la Vinotinto de alcanzar la final agonizaban. El ‘Hechicero’ tenía en su bota derecha el pase a toda una final de la Copa América en la que ya esperaba Uruguay. Con más potencia que precisión, el paraguayo no erró su pena máxima y estableció un definitivo 5-3 en la tanda de penaltis de la segunda semifinal. “¡Qué injusticia!” lamentaba Daza, encarnando el sentir de un país que estaba viviendo un sueño desde hace días…hasta ese momento.

La Selección de Fútbol de Venezuela se quedó a las puertas de jugar una final por primera vez en su historia. Pocos rivales le auguraban demasiado recorrido en el torneo a la “Cenicienta” del fútbol sudamericano, ni siquiera en el propio país, donde se asumía la realidad de que el objetivo principal del colectivo era pasar de la fase de grupos. Un objetivo moderado y realista, pero a su vez en consonancia con la ilusión inquebrantable de llegar lo más lejos posible en la competición. Una cosa no quita la otra.

En el partido para dictaminar el tercer y cuarto puesto, los de César Farías cayeron derrotados por 4-1 ante la Selección de Perú. Ese cuarto puesto en Argentina 2011 es la mejor posición de Venezuela en la Copa América en toda su historia. Un hito imborrable para un país que por primera vez tenía motivos para celebrar un éxito de su selección nacional de fútbol. Luis P. Fernández es codirector de Diario Goleador y actualmente forma parte del Departamento de Prensa de Atlético Venezuela CF. Así relata para Highbury las claves de la hazaña: “La Copa América 2011 marcó un antes y un después, si bien es cierto que la evolución de la selección arrancó con la dirección técnica de José Omar Pastoriza y más tarde en la de Richard Páez, quien reafirmó una identidad”.

Eliminaciones tempraneras, fracasos internacionales, sensaciones amargas… Durante años Venezuela ha cosechado decepciones en la Copa América. Esa tendencia cambió en 2007, cuando el combinado -anfitrión del torneo- alcanzó los cuartos de final por primera vez en su historia de la mano de Richard Páez, seleccionador nacional por aquel entonces. Uruguay sería su verdugo en aquel torneo al imponerse por 1-4. Ya en 2011, ese meritorio cuarto puesto supuso la confirmación del crecimiento futbolístico de la Vinotinto y el destierro definitivo de sus miedos. La “Cenicienta” se hizo princesa en Argentina.

 

UN EQUIPO PARA LA HISTORIA

El sorteo de la fase de grupos de la Copa América Argentina 2011 encuadró a los de César Farías en el grupo B con selecciones que venían ofreciendo un alto nivel de juego en los meses previos, como eran Ecuador y Paraguay, así como con un serio candidato al título, la potente Brasil.

Para Highbury ha hablado Daniel Ponce, miembro del staff técnico en las categorías inferiores de la Federación Venezolana de Fútbol hasta 2009. Algunos de los jugadores que llegan a la selección absoluta han pasado por sus manos: “Tener un buen plantel no te garantiza llegar hasta el final de este tipo de torneos, pero hace que tengas más opciones. Estos jugadores tienen talento suficiente para competir con cualquiera, y así lo demostraron en Venezuela y Argentina”.

Correo del orinoco

 

Los jugadores de La Vinotinto posan antes de un partido.
Correo del Orinoco.

Venezuela no sólo dio la cara en los tres partidos, sino que se clasificó para cuartos de final como segunda de grupo por detrás de la Canarinha. Dos empates y una victoria certificaron una clasificación que disparó la euforia en Venezuela, donde ya miraban con optimismo hacia el partido que les mediría a Chile. El equipo iba lanzado. Delante tenían un rival de mucha entidad, principal favorito para alcanzar las semifinales, con jugadores de primer nivel como Claudio Bravo, Alexis Sánchez, Gary Medel, Arturo Vidal, Matías Fernández o el ‘Chupete’ Suazo. En el partido, los chilenos se vieron superados en todo momento por la Vinotinto. Los goles de Vizcarrondo y Cichero acercaron la siguiente ronda y dejaron sin efecto del 1-1 que había anotado Suazo. Con el pitido final, los pupilos de Farías estallaron de júbilo sobre el césped, sabedores de la importancia que tenía lo que habían logrado y de la repercusión que generaría en el país. El desenlace de las semifinales es otra historia, la cual constituye el punto y final a un sueño que siempre había parecido inalcanzable para los venezolanos. “El momento que mejor sensación dejó fue ver a Venezuela en el podio de medallas, a pesar del cuarto puesto tras la derrota ante Perú. Fue un momento amargo, pero de emociones encontradas y sobre todo de mucho orgullo patrio” nos cuenta Luis P. Fernández.

La plantilla era de las más compensadas del torneo, como así lo consideraba Farías: “Es un conjunto verdaderamente de altísimo nivel, un grupo de primera”. La Vinotinto contaba con jugadores de la talla de Vizcarrondo, Tomás Rincón o Maldonado. También con buenos conocidos en el fútbol español, como son Arango, Miku y Rondón. Luis, por su parte, prefiere subrayar el trabajo colectivo por encima de las individualidades: “Algunos jugadores destacaron por encima de otros, pero hay que resaltar que cada uno de los seleccionados que estuvo en ese ciclo sudó la camiseta al cien por cien”.

Mención especial merece el fantástico rendimiento que ofrecieron Arango y Vizcarrondo, principales líderes del equipo en todas las líneas. Ambos jugadores estuvieron incluidos en el once ideal de la Copa América 2011 y fueron de los más aclamados por la afición en su regreso a Venezuela. “Vizcarrondo hizo un fantástico torneo. Respondió en el campo como el líder que es y, además, marcó un gol muy importante ante Chile. Es un seguro para cualquier seleccionador” nos cuenta Ponce. En la misma línea opina el periodista: “Vizcarrondo siempre ha mostrado una gran jerarquía en el momento de defender y en el juego aéreo ofensivo. El capitán Arango, por su parte, ha perdido la intensidad que pudimos ver en 2011, pero tiene una virtud de poder cumplir con otras facetas dentro del campo”. En las calles de Caracas, los venezolanos recibieron eufóricos a sus héroes.

 

VENEZUELA ES UNA FIESTA

“¡Viva Venezuela, viva la Vinotinto!”. La plantilla y el cuerpo técnico de la Selección fueron recibidos entre cánticos y gritos nada más aterrizar en el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía. Desde allí comenzaron en caravana un recorrido por las calles de Caracas arropados por miles de venezolanos orgullosos, agradecidos a sus jugadores por dejar en buen lugar el nombre de Venezuela. En el vehículo personalizado, un mensaje escrito: “Vinotinto heroica, Vinotinto histórica”.

“Fue emocionante ver a la gente echarse a las calles para recibir a los jugadores. Era un momento histórico y nadie se lo quería perder. Momentos así pasan una vez en la vida, nunca se vio nada igual en Venezuela que estuviese relacionado con el deporte” relata Ponce para Highbury.

Afición de Venezuela

Caracas se inunda de aficionados para recibir a la Selección.
Agencia Venezolana de Noticias.

Trompetas, bombos, banderas tricolor… Caracas era una fiesta y se había engalanado como nunca antes lo había hecho para festejar un éxito de su selección nacional de fútbol. La expedición recorrió zonas emblemáticas de Caracas como Plaza Catia, Plaza O’Leary y Plaza Venezuela. En los días previos, diversas plazas de la ciudad se habían abarrotado de seguidores para seguir los partidos a través de pantallas gigantes.

Lo cierto es que la Selección Venezolana se ha quitado de encima la etiqueta de ‘selección débil’ que se le ha atribuido a lo largo de los años. Así nos lo cuenta el técnico venezolano: “A Venezuela nunca se la miró con respeto, deportivamente hablando. Era uno de esos equipos que a ninguna selección le importaba tener en su grupo. Ahora esto está cambiando, señal de que las cosas se han hecho muy bien”. De cara a la Copa América 2015 de Chile, la Vinotinto puede mirar de igual a igual a cualquier selección, sabedora de que ahora puede competir con quien sea, como ha demostrado en los últimos torneos. La ilusión depositada en esta cita de 2015 es más fuerte que en ninguna otra ocasión y el bagaje de los últimos años sólo invita a ser optimistas.

 

¿Y AHORA QUÉ?

La Selección de Venezuela ahora es respetada por sus rivales. El objetivo principal en la Copa América 2015 es ratificar su evolución y confirmar que puede hacerse un hueco entre las grandes a medio o largo plazo. Soñar con un título aún se presume demasiado complicado. “El objetivo es alcanzar o superar lo realizado en la edición pasada, pero la Vinotinto está en un nuevo proceso de la mano de ‘Chita’ Sanvicente como seleccionador. Ha sido poco el tiempo que ha tenido el director técnico para hacer notar el juego que quiere plasmar. Lo ideal es terminar de fortalecer la idea de juego de cara a las próximas eliminatorias sudamericanas del Mundial de Rusia 2018″ considera el periodista de Diario Goleador.

La dificultad es máxima. Venezuela ha quedado encuadrada en el mismo grupo que la poderosa Brasil de Neymar, el combinado peruano -que ya privó del bronce a la Vinotinto en 2011- y Colombia, que atraviesa uno de sus mejores momentos después de su intachable actuación en el mundial de Brasil 2014 y que actualmente ocupa el 4º puesto del ránking FIFA.

El actual seleccionador, Noel Sanvicente, ha optado por la veteranía y ha confeccionado una lista de 23 convocados aprovechando los últimos retales de la mejor generación de fútbol venezolana. La columna vertebral del equipo la forman jugadores de dilatada experiencia como Cichero, Vizcarrondo, Lucena, Miku… sin olvidar a su capitán, el veterano Juan Arango. Luis nos analiza la actual Vinotinto: “Sanvicente no ha conseguido definir una línea defensiva que le transmita seguridad, sobre todo por las bandas. Otro punto débil es no haber encontrado el acompañante ideal para Tomás Rincón en la primera línea de volantes. Se han probado distintas variantes, pero sin buen resultado. En cuanto a los puntos fuertes, el arco está bien resguardado con Baroja, pues pasa por un buen momento de su carrera. El Ataque también forma parte de las buenas virtudes que tiene esta selección. La juventud y el roce internacional le da mucho vértigo”.

Una de las bazas importantes de la selección es el momento de forma de Rondón. El venezolano ha completado una notable temporada con su club, el Zenit de San Petersburgo, con el que ha anotado casi una veintena de goles. “Se ha convertido en una pieza fundamental de la Selección. Junto a Tomás Rincón y Juan Arango, es uno de los jerarcas dentro del plantel nacional. ‘Salo’ ya está para trescender a un club europeo de más renombre. El gol es lo que necesita Venezuela y él sabe cómo aportarlo” explica para Highbury Luis. Nos habla también sobre la irrupción del ex de Athletic de Bilbao, Fernando Amorebieta: “En Venezuela fue recibido de buena manera a su llegada. Siempre y cuando venga a aportar con la Selección, a sudar la camiseta y marcar diferencia -y vaya si lo está haciendo- será aceptado por todos”

Sanvicente ha sabido combinar la experiencia y la veteranía de sus jugadores más importantes con la incorporación de jugadores jóvenes, nuevos talentos que han llamado a la puerta de la selección y se han hecho con un billete para Chile 2015. El caso más singular es el del guardameta Wuilker Faríñez, de tan sólo 17 años de edad, que hizo su debut con el primer equipo del Caracas Fútbol Club el pasado mes de octubre. “La convocatoria de Faríñez es un premio al jugador. Tendrá por delante a Baroja y Hernández y probablemente no juegue un minuto, pero es muy joven y vivir una Copa América de forma tan prematura le va a ayudar mucho en su formación”, nos comenta Daniel Ponce.

Para varios futbolistas venezolanos la Copa América 2015 significa el punto y final a su trayectoria con la selección. En la historia de Venezuela quedará su servicio al equipo y su contribución al mayor éxito colectivo que se recuerda. Por su parte, Noel Sanvicente tiene por delante un reto mayúsculo ante un panorama que se antoja complicado. Lograr el pase a cuartos es, a priori, el objetivo principal de un país que ha dejado atrás sus miedos y que encara un torneo de máxima exigencia con la cabeza bien alta. Los héroes de 2011 ganaron ese derecho para siempre, para que la Vinotinto pueda ocupar el lugar que le corresponde en el fútbol sudamericano.