Si no existiera la Albufera, Silla tendría playa. En verano es una putada. El mar está a pocos kilómetros en línea recta, pero hay que rodear el lago para ir a la playa del Saler o conducir directamente hacia la Malvarrosa, en la ciudad de Valencia. La ruta más convencional, sin embargo, es la que conduce en dirección sur hasta Cullera.

Esto no significa que en Silla no se tenga aprecio a este parque natural. Es un orgullo para los silleros. También el pequeño puerto del pueblo. Desde allí se puede dar un paseo en barca hasta llegar al lago. Pura tranquilidad.

Cerca de allí, entre campos de arroz, se encuentra el Camp del Port. Otrora hogar del Silla CF que permanece en pie pese a que el equipo blanquet se trasladó al Vicent Morera en los años noventa. En este último recinto se foguearon jóvenes que llegarían a jugar en Primera División, como José Vicente Simeón, o que incluso vestirían la zamarra de la selección española, caso de Javi Moreno.

En la actualidad, hay un jugador que está centrando todas las miradas. No es difícil escuchar a los habituales explicar a los curiosos quién es el chaval que lleva el número 22. En el Vicent Morera se está viviendo un buen año. El equipo marcha líder de Primera Regional y roza ya el ascenso ofreciendo un juego tan exquisito como efectivo. Hay ilusión en la localidad valenciana y uno de los culpables es él.

He jugado en categorías superiores y eso lo quiere ver todo el mundo, es normal

David Verdú creció regalando asistencias en el campo de fútbol de su pueblo. Allí, junto a los suyos, regresó tras sendas experiencias en las canteras del Valencia y el Levante para entrar en el primer equipo del Silla con edad juvenil. Con 19 años ya jugaba en Preferente, ascendió a Tercera División y le llegó la oportunidad de debutar en Segunda B. Su carrera avanzaba con calma y determinación, como su juego.

Vistió la camiseta de clásicos del balompié regional valenciano como el Dénia, el Alzira o el Ontinyent, donde cuajó una gran temporada a nivel personal. Sus nueve goles en la campaña 2013/14 le valieron un billete para Grecia.

 

EL INFIERNO GRIEGO

Como a tantos otros jóvenes de su generación, a David le esperaba un futuro mejor en el extranjero. Era el verano de 2014 y no lo dudó, lio los bártulos y puso rumbo al AE Larissa de la segunda división griega. De sobra conocida es la pasión de Grecia por el balompié. Sin embargo, lo vivido por Verdú en el país heleno “era todo menos fútbol”, según asegura el valenciano a Highbury. “Se torció todo muy pronto”.

“Es uno de los equipos más importantes de Grecia y acababan de ascender a Segunda después de que los bajaran por impagos”, explica David. La empresa propietaria del club pretende lograr el ascenso por la vía rápida. Para ello, antes de iniciar la presente campaña, decidió pescar en el fútbol español. El presidente pidió futbolistas españoles de Primera y Segunda División, y los agentes e intermediarios decidieron hacer negocios con futbolistas de categorías inferiores. Era el pistoletazo de salida a un sinfín de mentiras.

De mentiras y presiones. No son buenos ingredientes si uno pretende hacer un buen plato. “Perdimos un partido amistoso y nos multaron con 500€. El presidente dijo que no sentíamos la camiseta”. Era pretemporada, y al final de la misma, los españoles que habían llegado a Larissa esperaban tener un hogar. Un piso decente. “Yo no tenía nevera ni lavadora”, relata Verdú. “Mi piso solo tenía cocina, baño y una habitación. Los engaños se encadenaban de forma casi natural. Se pretendió hacer fortuna, pero el fútbol rara vez entiende de apuestas seguras.Celebración de Verdú

David Verdú celebra un gol con el ’22’ a la espalda
Foto: Xavi Heras.

A pesar de todo, las cosas sobre el césped funcionaban. El Larissa fue líder durante las primeras jornadas y antes de navidad los del este de Grecia solo perdieron tres partidos y sumaron 16 puntos de 27 posibles. Las desigualdades entre equipos de la misma categoría eran evidentes, y lo cierto es que Grecia aún tiene un largo camino hasta recuperarse definitivamente de la crisis que ha asolado el país. También el fútbol.

El verde del estadio Alkazar era el rincón de David. Allí se sentía bien. “Vivía de eso, trabajaba para eso y cuando salía a jugar la afición siempre estaba ahí”, evoca un Verdú que pudo sentirse futbolista profesional. Un sueño -casi- hecho realidad. Aún así, lo que ocurría fuera del césped le superaba. En navidad decidió volver a casa. Y quedarse. Antes de regresar a España, comunicó al Larissa su decisión. Club y jugador llegaron a un acuerdo.

 

LA ODISEA

El desencanto fue tal, que el valenciano no quería saber nada del fútbol.“Tenía ofertas de equipos de Segunda B y Tercera, o eso decía mi representante, pero yo solo quería volver a casa y desconectar”. El balón atrae, mucho, y David no pudo terminar de desprenderse de la pelota. Ricardo Peris, presidente del Silla, lo convenció para que se quedara a jugar en el equipo del pueblo. Verdú aceptó, solo necesitaban que el Larissa enviara el transfer para inscribir al jugador en la federación valenciana. Los griegos se hicieron los suecos. Las llamadas de los silleros encontraban una y otra vez la misma respuesta: mañana. Un bucle eterno que se rompió cuando el club griego instó al futbolista y al Silla CF a pagar por el documento.

Primero fue la federación regional la que trató de resolver la situación, pero fue necesario que RFEF y FIFA intervinieran para acabar con la odisea de David Verdú. El de Silla entrenaba con los blanquets pero la ausencia de partidos en el horizonte mermaba la motivación joven mediapunta. Finalmente, y tras un mes dando guerra, el transfer llegó.

Campo Vicent Morera Silla

El Vicent Morera, hogar del Silla CF.
Foto: Xavi Heras.

 

HOGAR, DULCE HOGAR

El dichoso documento se recibió el martes 10 de febrero, al día siguiente se tramitó la ficha para que el futbolista pudiera entrar en la convocatoria del viernes. El día siguiente fue titular y marcó los dos goles de su equipo en la victoria frente a la UE Vall dels Alcalans. Ya se ha plantado como segundo máximo goleador del equipo, aunque él reste importancia a este hecho: “Para esta categoría, el Silla tiene un equipazo”. David es consciente de la expectación que genera: “He jugado en categorías superiores y eso lo quiere ver todo el mundo, es normal”.  En poco más de un mes ha remontado siete puntos a L’Alcúdia y ahora le saca cuatro de ventaja. Con el valenciano entre sus filas, el ascenso del Silla parece inevitable.

De nuevo junto a los suyos, Verdú no piensa en nada más. “Aquí he encontrado trabajo y tengo mi casa. Solo pienso en ascender este año. Si alguien se vuelve loco y me ofrece un ofertón, habría que pensarlo, pero por ahora quiero seguir en el Silla”. Hogar, dulce hogar.