Esta no es una historia de fútbol. Es una historia sobre cómo la política, la propaganda, y los choques ideológicos convergen en tiempos de guerra. La historia de un puñado de hombres que en 1942 desafiaron con un balón a los enemigos que invadían su país. Hombres que dieron una lección al mundo.

Casi en el ecuador de la Segunda Guerra Mundial, Kiev se encontraba sitiada por los soldados alemanes del Tercer Reich. En los primeros meses de 1942 los habitantes de la ciudad vivían prácticamente en la indigencia. Muchos de ellos eran prisioneros en campos de concentración. En plena contienda no había cabida para los espectáculos deportivos, por lo que no había competiciones y los clubes de fútbol se encontraban temporalmente desaparecidos. Pero… a veces suceden cosas que parecen escritas. Un panadero ucraniano de origen alemán no daba crédito cuando vio en la calle con evidentes síntomas de desnutrición a Nikolai Trusevich, el que hasta hacía poco tiempo había sido guardameta y una de las estrellas del Dinamo de Kiev. El panadero hospedó a Trusevich y le ayudó a reunir a varios de sus excompañeros de equipo, que junto a algunos miembros del equipo rival de la ciudad, el Lokomotiv Kiev, dieron forma a un nuevo combinado de futbolistas ucranianos: el FC Start. Trusevich, Klimenko, Timofeev, Putistin, Balakin, Tyntchev, Komarov, Gundarev, Sukhrev, Sviridovsky, Melnik, Goncharenko, Chernega y Korotkich formaban el conjunto. De ese modo, en una panadería, se dio cuerda de nuevo al fútbol ucraniano.

Alexei Voynov es natural de Kiev. A sus 57 años recuerda que su padre -que era tan sólo un adolescente en la Segunda Guerra Mundial- le contaba relatos sobre el heroico FC Start. “El recuerdo del Start nos hace sentir orgullosos a todos los ucranianos. El contexto en el que se creó el equipo es una de las historias más grandes del fútbol” cuenta Alexei para Highbury.

En verano de 1942 se creó una liga en la que el Start se mediría a equipos que representaban a los ejércitos del Eje. Uno a uno, el combinado ucraniano fue venciendo a todos sus rivales, estableciendo resultados realmente abultados. Los éxitos del FC Start servían como bálsamo para un pueblo devastado por la guerra. Los altos cargos nazis temían que las victorias deportivas incentivasen la moral de los ucranianos. Con el fin de utilizar el fútbol como instrumento de propaganda política, el ejército alemán confeccionó un equipo con miembros de la fuerza aérea alemana bajo el nombre de Flakelf. Los ucranianos le infligieron un severo correctivo al conjunto alemán (5-1) y les humillaron públicamente, algo que no gustó en las filas alemanas. Poco tardaron los nazis en organizar un partido de revancha.

 

LOS HÉROES SE CITAN EN EL ‘PARTIDO DE LA MUERTE’

En el norte de la ciudad de Kiev, el 9 de agosto, el estadio Zenit acogía un nuevo enfrentamiento entre el FC Start y el Flakelf. Antes de que echase a rodar el balón, el árbitro del partido -miembro de las SS- advirtió a los jugadores ucranianos que debían saludar con el brazo en alto. No lo hicieron.

Jugadores alemanes haciendo el saludo nazi

Los jugadores del Flakelf hacen el saludo fascista.
Null.

La indumentaria del Start estaba compuesta por camiseta roja y pantalón blanco, mientras que los alemanes vestían camiseta blanca y pantalón negro. Con el balón en juego, los jugadores locales pronto se dieron cuenta de que el partido iba a estar ligeramente condicionado por el arbitraje favorable a los alemanes. Pese a ello, el encuentro llegó al descanso con 2-1 para el Start. Los alemanes estaban heridos en su orgullo al verse superados de nuevo por los ucranianos, por lo que en la pausa entraron en su vestuario y les amenazaron con matarlos si ganaban el partido.

Lejos de complacer los deseos de los nazis, los jugadores del Start salieron en el segundo tiempo dispuestos a ganar el partido. Un gol detrás de otro…hasta llegar a un 5-3 que a la postre sería definitivo. La situación estalló cuando -según cuentan las historias- Klimenko arrancó desde su campo sorteando rivales hasta llegar al área y driblar al meta alemán. Una vez solo ante el marco de la portería, y con el gol prácticamente hecho, se dio media vuelta y golpeó el balón hacia el centro del campo. Este gesto no fue bien recibido por los alemanes.

Días más tarde, la Gestapo irrumpió en la panadería donde había dado comienzo la historia del FC Start y apresó a varios de los futbolistas. Unos murieron después de ser duramente torturados. Otros fueron enviados a campos de concentración.

Monolito en honor de los jugadores del FC Start

Monolito erigido en honor a los jugadores del FC Start.
Segodnya.

Los jugadores del FC Start se convirtieron en héroes, mártires del Tercer Reich por su valentía y su determinación ante la muerte. Los ucranianos recuerdan a sus jugadores con orgullo, sabedores de que hicieron historia. Años más tarde, el estadio Zenit fue renombrado como Start Stadium en honor a los jugadores. También se erigió una estatua en Kiev en la que se puede leer: “A los deportistas que con su lucha y su honor contribuyeron a la liberación de nuestra patria y a la derrota de los invasores alemanes”.

La prensa alemana, controlada por Hitler y Goebbels, describió así el partido: “Un encuentro en el que lo de menos fue el resultado. En el partido primó la deportividad y la igualdad. Enhorabuena a ambos equipos”.

Corren rumores de que la leyenda del FC Start no es del todo fiel a la realidad. Hay quienes aseguran que la historia se ensalzó con fines propagandísticos, que los jugadores en ningún momento fueron amenazados de muerte e incluso que predominó la deportividad en el terreno juego. Así lo cuenta Alexei para Highbury: “Se dice que las detenciones de los jugadores fueron totalmente ajenas al partido. Algunos jugadores fueron fusilados tiempo después por pertenecer al Partido Comunista o a las NKVD, la policía para asuntos internos de la URSS. No sé si la historia que se conoce es la verdadera, lo que sí sé es que la mayoría de los ucranianos cree esa versión”.

El gran Eduardo Galeano, al que perdimos recientemente, dijo: “En plena ocupación alemana, ellos cometieron la locura de derrotar a la selección de Hitler. Entraron resignados a perder, temblando de miedo y hambre, pero no pudieron aguantarse las ganas de ser dignos”. Sucediese en realidad o no, forma parte de la historia del fútbol mundial. Siempre se recordará con el paso del tiempo que unos pocos se enfrentaron a todo un régimen. Que el débil se impuso al fuerte. Que los jugadores del FC Start eligieron morir saboreando su última victoria, la más grande de todas.