Es algo que chirría. Para los hinchas más jóvenes del Sabalero era una experiencia nueva y extraña ver a su equipo jugar en estadios de la B Nacional. Casi veinte años después de su último encuentro en la categoría de plata del fútbol argentino, el Club Atlético Colón volvía a verse en la tesitura de tener que remar para retornar a Primera División, algo que no se corresponde con la historia de la entidad santafesina.

“El gol de Depetris para la Crema nos hizo daño. Más tarde nos quedamos con diez por la expulsión de Mansilla. Ahí supe que se escapaba y que no había nada que hacer” nos cuenta Adriel, ferviente seguidor de Colón y natural de Santa Fe. Atlético Rafaela y Colón de Santa Fe se veían las caras el 24 de mayo, en el desempate por la permanencia del Torneo Final 2014, en el Estadio Gigante de Arroyito, cancha de Rosario Central. El bagaje de Colón había sido bueno, pero insuficiente. A pesar de haber completado un buen campeonato final con 30 puntos alcanzando la séptima posición, el equipo estaba condenado a sufrir a consecuencia de su mal posicionamiento en la tabla de promedios. Por su parte, Atlético Rafaela se había complicado la permanencia en las últimas jornadas, ganando únicamente uno de los últimos once partidos. Finalmente, los de Jorge Burruchaga se impusieron por un gol a cero en el partido de desempate y mandaron a Colón a la segunda división. Ese mismo día el mundo del fútbol miraba hacia Europa, donde el Real Madrid y el Atlético de Madrid se batían en duelo por la corona del viejo continente.

“Este plantel merecía quedarse en Primera. Uno de los dos se tenía que ir, por suerte no fuimos nosotros” decía a pie de campo Burruchaga. La euforia de los vencedores contrastaba con la desolación de los jugadores de Colón sobre el césped. Meses atrás, en el torneo inicial, los jugadores de Colón se habían negado a jugar ante Atlético Rafaela en señal de protesta ante el impago de sus salarios. El partido se tradujo en victoria para la Crema. “De haberse disputado el partido, si Colón hubiese logrado algún punto le habría servido para quedarse en Primera División” nos explica Mauricio B., periodista de El Litoral.

Adriel cuenta para Highbury lo que sintió en esos momentos: “Fueron sensaciones de desesperación total. Desde chico había visto al Negro enfrentarse a los clubes más grandes. Colón no nació para jugar la B Nacional”.

 

EFÍMERA TRAVESÍA POR EL INFIERNO

Seis meses tardó Colón de Santa Fe en revertir la situación. La reestructuración del fútbol argentino había establecido un torneo de transición con dos grupos de once equipos: Zona A y Zona B. Colón había quedado encuadrado en el primer conjunto, donde también se encontraba el recién descendido Argentinos Juniors. “A priori el grupo de la Zona A presentaba una mayor igualdad en cuando al nivel de los equipos participantes, como así lo reflejaron los números al final del campeonato” nos cuenta Mauricio. De los once equipos por cada grupo ascendían cinco, de manera que la Primera División tendría 30 equipos. El torneo comenzó en el mes de agosto y finalizó en diciembre. El día 7 de ese mes se llegó a la última fecha del calendario con varios equipos con opciones de ascender. Colón recibía a Boca Unidos en el Estadio Brigadier General Estanislao López, conocido popularmente como El Cementerio de los Elefantes.

Adriel formó parte de las más de 40.000 gargantas que alentaron a Colón en ese partido. “Ya al entrar a la cancha se notaba la tensión de la gente, muy consciente de lo que nos jugábamos. El ambiente era fantástico”. En el primer tiempo las ocasiones de gol brillaron por su ausencia. El juego era lento y ninguno de los dos equipos parecía llevar el peso del partido. “Al menos el partido cambió en el arranque del segundo tiempo. De la primera mitad no había crónica que hacer” recuerda con sorna Mauricio. San Martín y Aldosivi iban ganando sus respectivos encuentros, por lo que los rojinegros necesitaban los tres puntos si no querían despedirse de sus posibilidades.

Los hinchas de Colón invaden el campo el día del ascenso (Foto: Télam)

Los hinchas de Colón invaden el campo el día del ascenso.
Foto: Télam

Un lamentable incidente marcó el devenir del partido. A los cinco minutos del segundo tiempo un proyectil cayó desde la grada e impactó en Gonzalo Ríos. El encuentro estuvo parado durante más de diez minutos. Mauricio explica resignado para Highbury la frecuencia con la que se suceden escenas de este tipo: “Lamentablemente estamos acostumbrados a ver este tipo de cosas. Es algo que está ahí y que lastra al fútbol argentino. En todo caso Germán Delfino estuvo correcto en la toma de decisiones y no perdió la serenidad”. El mediático colegiado Delfino agregó quince minutos al tiempo reglamentario por el tiempo perdido.

Tras la reanudación, ambos equipos despertaron y buscaron con más insistencia la portería rival. Fueron los locales quienes ‘se llevaron el gato al agua’. Alario, de penalti, y el recién entrado Ramírez, en dos ocasiones, establecieron un contundente 3-0 en el tanteador que cerraba prácticamente el ascenso de Colón de Santa Fe. “Fue bárbaro. Con el tercer gol todos nos volvimos locos. Me abracé con gente que ni conocía” nos cuenta Adriel al revivir aquellos momentos de éxtasis. Reconoce que él mismo fue uno de los miles de aficionados que saltaron al campo: “¿Cómo no iba a hacerlo? ¡Acabábamos de decir adiós a la B! Era un momento para festejar”. Adriel hace referencia al momento que supuso el final del partido. Cuando Ramírez hizo el tercero, los hinchas sabaleros invadieron el campo y provocaron que Germán Delfino decretara el final del encuentro a siete minutos del final. “Lo que vimos en la segunda mitad empañó un ascenso que Colón había merecido con justicia” nos dice Mauricio. Aún quedaría un ápice de suspense. El Comité Ejecutivo de la AFA tuvo que dar por ganado el partido a Colón, confirmando así su regreso a Primera División.

 

CONTROVERTIDA REESTRUCTURACIÓN

La reestructuración del fútbol argentino fue la última decisión de peso de Julio Grondona, el que fuera presidente de la AFA. En 2014 decidió, junto a su Comité Ejecutivo,  establecer un sistema inédito de campeonatos, en el que se veía afectado el número de participantes por torneo y las plazas de ascenso y descenso. De esta forma, la Primera División quedó configurada de la siguiente manera: la liga la forman 30 equipos (20 equipos más los 10 equipos ascendidos de la B Nacional, esto es, cinco de la Zona A y cinco de la Zona B). Descienden de categoría dos equipos en función de la tabla de promedios. En total cada equipo juega 30 partidos repartidos en dos fases (la Copa América 2015 separará ambas etapas en los meses de junio y julio).

Mauricio no está del todo satisfecho con la reestructuración: “No había ninguna necesidad de hacer esta revolución en nuestro fútbol, pero a Grondona ya le conocíamos todos. Cuando lo propuso nadie se atrevió a oponerse, salvo el presidente de Belgrano, que no obtuvo resultado alguno”.

Una decisión que levantó bastante polémica fue la de implantar “clásicos por pareja” en la jornada 30 de Primera División. Después de que cada equipo se enfrente en una vuelta a todos los rivales del campeonato, en la última jornada deberá medirse a un club con el que guarde una rivalidad clásica. Si un equipo no tiene pareja, se le asigna un rival en función de la cercanía geográfica. Este es el único partido que se repite en el campeonato (alternando el estadio). Pero lo cierto es que muchos emparejamientos no tienen demasiado sentido si se tiene en cuenta la rivalidad histórica.  Así lo confirma el periodista de El Litoral para Highbury: “No se sabe muy bien cuál fue el criterio que utilizó la AFA, ya que no hay rivalidad ni cercanía entre muchos de los equipos involucrados. Es una decisión improvisada que tiene poco sentido”. En la misma línea opina Adriel sobre la reestructuración: “Acá no entendemos muy bien por qué se inventaron estos nuevos clásicos, es una manera de favorecer la adulteración de la competición”.

 

LOS GRANDES SEGUIRÁN VISITANDO EL CEMENTERIO

Si El Cementerio de los Elefantes ha resistido a casi todo, ¿cómo no lo va a hacer el equipo? En la presente campaña los rojinegros ocupan la 22ª plaza de la tabla de clasificación después de diez jornadas. En la tabla de promedios, sin embargo, el conjunto santafesino tan sólo está situado dos posiciones por encima del descenso, marcado por Nueva Chicago y Crucero del Norte.

Adriel es optimista con su equipo: “Aún quedan muchas fechas por jugar y estoy convencido de que Colón va a ir a más en el campeonato”. Los hinchas del Sabalero confían en los jugadores. El ambiente es positivo y en Santa Fe están viviendo esta temporada con alegría por tener a su equipo en primera. Esa es la historia de Colón: luchar contra los grandes.

Colón ha escrito en El Cementerio de los Elefantes páginas de oro en la historia de la entidad deportiva. La leyenda del mítico estadio creció con el paso de los años cuando los grandes equipos se marchaban del campo sin lograr la victoria a pesar de que partían como favoritos. “Una de las hazañas que más se recuerdan es el partido ante el Santos de Pelé. Era un partido amistoso. Colón jugó ese partido al día siguiente de haberse enfrentado al Platense en partido oficial. Ganó Colón, y claro…al día siguiente la noticia estaba en todos los periódicos. Ahí creció el mito del Cementerio” nos cuenta Mauricio. Otro periodista de El Litoral, Ángel José Gutiérrez, fue el autor del sobrenombre con el que se conoce al estadio de Colón. Las epopeyas del periodista aún son recordadas en Santa Fe.

El Cementerio de Elefantes inundado en 2003 (Foto: infobae)

El Cementerio de Elefantes inundado en 2003.
Foto: infobae

En 2003 un fuerte temporal asoló la ciudad de Santa Fe e inundó el Brigadier. A pesar de quedar cubierto de agua prácticamente en su totalidad, el estadio apenas se vio afectado de gravedad y pudo ser restaurado en poco tiempo. “Supongo que nada ni nadie puede derrumbar el Cementerio” cuenta orgulloso Adriel.

Colón ha conseguido dejar atrás su calvario para resurgir -aún sigue resurgiendo- y recuperar el lugar que le corresponde en el fútbol argentino. La hinchada sabalera no vivía un descenso desde hacía más de veinte años. Este pequeño paso por la B Nacional ha servido para reforzar al club si cabe aún más. En Santa Fe ya miran hacia el futuro, han recuperado las ganas de rivalizar con Unión y de plantar cara a los grandes. Y hacen bien. Este es su sitio. Colón no nació para la B.