Más cerca de Perú que de Paraguay, entre Brasil y Chile, a algo más de 400 kilómetros de la costa del Pacífico chilena, y asentada en las riberas del río Choqueyapu, se esconde una de las ciudades más elevadas del mundo, La Paz, situada a 3.650 metros por encima del nivel del mar. Es la ciudad que alberga la sede del gobierno boliviano que preside Juan Evo Morales, pero también es el enclave donde la selección de Bolivia disputa sus partidos oficiales, en el Estadio Hernando Siles, uno de los muchos que hay en la ciudad, y que permite acoger a más de 41.000 personas y que vio, en 1993, como su país llegaba por primera vez a un Mundial por méritos propios. Lo hizo de la mano de un técnico español, el ‘Profe’ Francisco Xabier Azkargorta Uriarte (Azpeitia, Guipúzcoa, 1952), un hombre cuya trascendencia en Bolivia va más allá de lo futbolístico.

¿Mis retos personales en Bolivia? Dignificar al fútbol y a los futbolistas

LA PAZ ESTÁ EN EL CIELO

Jugar a muchos metros de altitud es una de las teóricas ventajas con las que cuentan los bolivianos cuando se miden a otros conjuntos, que deben hacer frente a una menor concentración de oxígeno en el aire, lo que dificulta y retrasa su recuperación tras cada esfuerzo. “Jugar en la altura da cierta ventaja”, relata para Highbury Azkargorta, quien acepta que puede resultar un hándicap para los contrincantes, aunque se niega a atribuir en este factor todo el mérito de las victorias de Bolivia. “Es también una magnífica excusa para muchos. Si fuera por las alturas, Bolivia iría a todos los mundiales. Además, no conozco accidentes mortales en la altura, y si en los llanos con grandes grados de humedad y temperatura”.

La pasada temporada, quien fuera, entre otros, técnico del Nàstic de Tarragona, Espanyol, Valladolid, Sevilla o Tenerife, cogió el timón del Club Bolívar, donde se encontró con otros compatriotas como Edu Moya, Juanmi Callejón o José Luis Sánchez. “Ellos pudieron desarrollar sus cualidades a tope con mi llegada. Se han portado de maravilla”, comenta. Cuando Azkargorta llegó al Bolívar, el equipo estaba en una situación difícil, pero la mano de este experimentado técnico sirvió para dar la vuelta de tuerca necesaria. En pocos meses, el Bolívar alcanzó las semifinales de la Copa Libertadores, ganó el Apertura y el Clausura. “Mi paso por este club fue muy intenso y agobiante. No tuvimos pausa y en quince meses logramos todo eso. Fue histórico y brillante, batiendo todos los récords pero con un trabajo agotador”, explica Azkargorta, que hace pocas semanas renunció al cargo de entrenador de este club alegando “motivos personales”.

Este equipo juega en una cancha que el ‘profe’ conoce bien, el Hernando Siles de La Paz, la cancha que cuenta con mayor capacidad de todo el país, y situado a 3.601 metros sobre el nivel del mar. “Es una ciudad en la que los cerros se meten entre las calles que suben y bajan en un desorden increíble. No hay tantas canchas como debería haber y la vida es dura por las condiciones climáticas. Se pasa en un día por las cuatro estaciones”, narra, describiendo uno de los puntos neurálgicos del país, y que reúne a más de dos millones de personas..

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Azkargorta le propuso a Evo Morales la creación de una escuela de fútbol profesional.
Fuente. EFE

 

DE LA REVOLUCIÓN AL MUNDIAL

Hasta finales de 1992, el pueblo de Bolivia apenas había presenciado dos veces a su selección nacional tomar parte en un Mundial de fútbol. Lo hizo en 1930 y en 1950, dos torneos celebrados en tierras americanas en los que participaron por invitación. No requirieron, por tanto, de tener que superar eliminatorias previas. En diciembre de 1992, quien fuera el técnico más joven en dirigir en la Primera División española, Xabier Azkargorta (con 29 años cogió las riendas del RCD Espanyol), tomó el difícil reto de clasificar a Bolivia para la Copa del Mundo de 1994, que se celebraba en los Estados Unidos. ¿Sus retos personales? “Dignificar al fútbol y a los futbolistas”. Toda una declaración de intenciones.

“Fue un desafío la clasificación para el Mundial de 1994, derrotando a Brasil por primera vez y dejar fuera a Ecuador y Uruguay”, recuerda Azkargorta, respondiendo a la pregunta de los motivos que le llevaron a dejar España para entrenar en el segundo de los tres continentes que le han visto dirigir. “Vine a vivir, no a entrenar. Eso fue luego”, completa el ‘profe’, apodo que reciben en Bolivia los entrenadores, algo así como ‘míster’. Su empresa no fue nada fácil, pues consiguió que la Verde terminase segunda en un grupo con Brasil, Uruguay, Ecuador y Venezuela. “Fue un acontecimiento nacional y todos fuimos héroes, algo así como cuando España fue campeón mundial”, espeta.

Bolivia llevaba 44 años sin acudir a un Mundial, y su único logro en la Copa América (campeón en 1963), se produjo en la primera edición que organizó el mismo país. En la segunda que albergaron, en 1997, quedaron subcampeones. Lo que consiguió aquella selección, fue digno de estudio. Lograron cinco victorias consecutivas: 1-7 a Venezuela, 2-0 a Brasil, 3-1 a Uruguay, 1-0 a Ecuador, 7-0 a Venezuela; perdieron dos partidos (6-0 contra Brasil y 2-1 contra Uruguay), y empataron el último, 1-1 ante Ecuador, un duelo que, combinado con una derrota charrúa en Río de Janeiro, permitía a Bolivia viajar a los EUA. Ahí, el combinado de Azkargorta solo pudo lograr un punto -el primer y único punto de la selección boliviana en un Mundial- en un grupo con Alemania, España y Corea del Sur. La figura del ‘profe’ Azkargorta, sin embargo, ya era algo más que la de un simple entrenador de fútbol.

Cuando uno vive en Bolivia no puede girar la cara a muchas realidades, y si puedes ayudar lo haces, pero cuidado con adoptar una postura colonialista como hacen muchos europeos

PSICOLOGÍA PARA CAMBIAR A UN PAÍS

“Queda prohibida cualquier expresión que empiece por … ‘es que’…”. No hay lugar para reproches, en eso el ‘profe’ lo tiene claro. “A veces se llenan de excusas y no desarrollan su potencial como debieran”. Tajante, Azkargorta da gran peso al factor motivacional como clave del éxito. “Tiene una importancia total”, resume. En una de sus charlas en su segunda etapa dirigiendo a la selección de Bolivia (la primera fue de finales de 1992 a 1994, y la segunda, de 2012 a 2014), apeló a la unidad de sus discípulos como modo para estimular el hambre del equipo. “Compromiso con los compañeros, comunicarse y animarse continuamente. Sientan el juego. Es muy difícil ser bueno en algo si no lo sienten”, animaba, con tono que tenía un punto de épica in crescendo. “Luchar hasta morir para que no nos quiten lo que queremos. El bienestar de todo un país y de nuestras familias. ¿Nos vamos a dejar quitar todo esto sin jugar?”, son algunas de las frases que marcaron uno de sus discursos a la plantilla.

“A Bolivia no les falta nada, tienen de todo. Les falta creérselo”, apuntó en un reportaje para Canal+ hace un par de años. Sus métodos tácticos han ido acompañados de un fuerte componente motivacional, necesario para que los jugadores bolivianos pudieran entender que podían afrontar los retos que se propusieran. “¿La clave de ese equipo que fue al Mundial? Personas antes que futbolistas”, retoma, “elevar la autoestima y creer mucho más en uno mismo fueron claves para desarrollar un buen trabajo físico, técnico y táctico”. Logró, por tanto, conseguir a partir de la psicología sacar partido de otros aspectos del juego.

Aquel éxito propulsó su figura, hasta el punto que fue condecorado como ‘Cóndor de los Andes’, máxima distinción que se otorga en Bolivia a ciudadanos por servicios prestados a la nación. “Tengo los reconocimientos de todas las ciudades importantes. De estos años me quedo con el cariño de la gente. A veces me abruma, pero es bonito sentirse tan querido”, rememora, haciendo un guiño hacia una sociedad que le mantiene en un pedestal. Hasta el punto que, pese a sus pasos por países como Japón, China, Chile o México, además de España, ese afecto recíproco ha conseguido que se asiente en Bolivia, de forma que actualmente reside en Santa Cruz. “Es el país que más me ha impactado, pero Japón y China también”.

Azkagorta

Cuando el ‘profe’ habla, los pupilos escuchan con atención.
Fuente. Reuters

 

UNA MIRADA ANTE LA POBREZA DE BOLIVIA

Bolivia es la segunda mayor reserva de gas natural sudamericana, y aunque sus exportaciones de este recurso y de su producción agrícola ha ganado peso en las últimas décadas. Durante muchos años, fue uno de los países más pobres de su zona territorial, hasta el punto que en 2005 acumulaba una tasa de pobreza del 38%. Sin embargo, casi una década más tarde, las políticas sociales de Evo Morales han resultado efecto, y en 2013 la misma tasa se redujo hasta casi la mitad, un 20%. Eso son casi dos millones de personas, que han dejado de vivir bajo el riesgo de pobreza extrema.

La desigualdad en la distribución de los ingresos y las riquezas es un problema no único en este país americano, pero sí uno de los que más le afecta. “Se ha mejorado mucho su situación, y hay menor desigualdad. Está aumentando la clase media. La corrupción es la normal hoy en día como ocurre por ejemplo en España o la FIFA”, expone Azkargorta, que ve con cierto optimismo la nueva realidad del país, más ilusionante que la que vivía hace pocos años. “Ha mejorado mucho y muchos emigrantes que por ejemplo estaban en España han vuelto porque ahora mismo están mejor aquí”, señala, aunque matiza que aún queda un largo trabajo por delante: “En organización social, educativa y de salud hay que mejorar mucho”.

Azkargorta no es simplemente un técnico al uso. Alguien que viva única y exclusivamente por y para el fútbol. Su vinculación con la sociedad boliviana va más allá de los resultados, pues ha participado activamente en distintas acciones en pos de mejorar su situación social, como la iniciativa, juntamente con la Dra. Pilar Mateo, de acercar el fútbol a una comunidad guaraní a la que ayudó a construir casas, blindarlas con pinturas contra los insectos y facilitarles un campo de fútbol. “Cuando uno vive en Bolivia no puede girar la cara a muchas realidades, y si puedes ayudar lo haces, pero cuidado con adoptar una postura colonialista, que a veces cometen ese error muchos europeos”, puntualiza.

Su testimonio finaliza con una frase que, por muy evidente que pueda sonar, no deja de ser muy significativa, ya que proviene de alguien que ha comprendido que, en Bolivia, sus funciones como técnico no terminan en el terreno de juego: “Yo también soy persona antes que entrenador”. Sin embargo, esto no quita que, como en muchos otros países del mundo, se utilice el fútbol como herramienta de desarrollo e integración social. “Hay una gran pasión, y para muchos jóvenes es una elección de vida para mejorar sus condiciones”. Muchas vivencias en un país al que ama, y sobre el que deja una reflexión final. “Me lo dijo en 1992 el embajador español, Carmelo Angulo: Bolivia es un país difícil de entender, imposible de olvidar”.

Xabier Azkagorta

Psicología y fútbol, las recetas de Azkargorta para llevar a Bolivia a superarse.
Fuente. EFE