Irene tiene 17 años y está en 1º de bachillerato. Como a todas las chicas de su edad le gusta salir con amigos y como a todos sus compañeros de clase le toca dedicar bastantes de sus horas a estudiar para poder aprobar. Pero Irene no tiene demasiado tiempo, tuvo que dejar alguna de sus aficiones, como el saxofón, por falta de horas. Y es que ella tiene un sueño: Irene entrena por las tardes para algún día poder debutar con la selección española absoluta. Le gustaría ser una mezcla entre Vero Boquete y Louisa Nécib. Irene tiene la suerte de haber nacido en una tierra propicia para el talento futbolístico femenino.

 

ASTURIAS Y SU CANTERA

El trabajo de los clubes a nivel de base es fenomenal. Ha habido un cambio de mentalidad de las familias gracias al auge del fútbol femenino y al eco que se están haciendo los medios de comunicación y ahora se trabaja con niñas muy jóvenes, que desde pequeñas desean practicar fútbol” cuenta para Highbury Pedro Santos, directivo del Gijón FF.

En apenas dos años las selecciones asturianas sub-12, sub-16 y sub-18 han cosechado un buen puñado de éxitos, algo meritorio teniendo en cuenta las pocas licencias de fútbol femenino con la que cuenta la Real Federación de Fútbol del Principado de Asturias en comparación a otras como la catalana, la vasca o la madrileña. Esto es debido al buen trabajo que relata Pedro: “Cada vez hay más entrenadores titulados que dan pie a una adecuada progresión. Además, la Federación organiza cada año unas jornadas destinadas exclusivamente al fútbol femenino, donde los entrenadores conocen y valoran a niñas venidas de toda Asturias y toman buena nota de su progresión”, explica.

 

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Jugadoras de la sub-16 celebrando un tanto ante Murcia.
Foto: Pedro Santos.

 

La sub-12 ha sido campeona de España en este 2015, la sub-16 fue subcampeona en 2014 y la sub-18 alcanzó las semifinales este mismo año. Pedro cree que “se conjugan varios factores” y analiza la situación: “No tenemos ninguna receta ni pócima mágica, simplemente se empiezan a ver resultados del trabajo de base“. Otra de las claves para Pedro Santos es la cercanía entre sus futbolistas: “Al ser una comunidad pequeña muchas jugadoras se conocen y todas juntas funcionan realmente bien en las distintas categorías de la selección. Parece más un club que una selección territorial. Hay una fuerte cohesión entre las chicas”.

En esta línea Irene Santos, capitana de la sub-16 que fue subcampeona e integrante de la sub-18 este año nos relata este hecho: “Mientras otras jugadoras de otras selecciones se conocen menos puesto que viven lejos, nosotras nos vemos, la gran mayoría, cada fin de semana y muchas jugamos en el mismo equipo. Esta es una gran generación porque llevamos varios años jugando juntas y hemos hecho un bloque. Más que un equipo somos una piña y luchamos todas con el mismo objetivo“.

 

ESPÍRITU DE SACRIFICIO

La falta de medios hace fundamental que desde todos los estamentos del fútbol femenino asturiano se construya y se comparta el espíritu de lucha y sacrificio por conseguir buenos resultados y asomar la cabeza entre otros territorios con más subvenciones y ayudas. Así lo entiende Pedro Santos: “La falta de medios hace que con poco se haga más, que se valore más lo que hay. Se potencia el espíritu de sacrificio, de lucha por hacer algo que te gusta“.

Hace unos años nadie daba nada por nosotras, pero fruto del trabajo aparecieron los buenos resultados y la gente se empezó a fijar en nosotras.

Irene está muy orgullosa de representar a su tierra haciendo lo que más le gusta, jugar al fútbol, aunque le gustaría recibir más apoyo económico: “Es un privilegio poder jugar representando a tu comunidad ya que detrás de ti vienen niñas más pequeñas con las mismas ganas que tú por estar ahí y sabes que tienes que darlo todo por intentar ganar el respeto que merece el fútbol asturiano y recibir las mismas ayudas que puedan tener las grandes comunidades“.

Irene Santos es medio centro ofensivo, aunque este año ha jugado más de media punta. Acaba de fichar por el Oviedo Moderno y empezó a jugar en la selección asturiana a los 11 años. Una sonrisa inunda su cara cuando recuerda lo que han conseguido: “Hace unos años nadie daba nada por nosotras, pero fruto del trabajo aparecieron los buenos resultados y la gente se empezó a fijar en nosotras”, cuenta orgullosa.

En su opinión la única desventaja que tiene la selección asturiana respecto a otras de federaciones más potentes es a la hora de elegir jugadoras, donde tienen menos posibilidades. Pero por lo demás piensa que está igualado: “En un partido gana el que pone más ganas y lucha más fuerte. Nosotras somos una piña, sin individualidades y eso nos beneficia. Todas luchamos por un mismo objetivo“, concluye.

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La sub-18 se prepara para jugar contre Madrid.
Foto: Pedro Santos.

En Asturias una generación de valientes futbolistas viene pisando fuerte y espera dar que hablar en un futuro próximo. Será el premio al trabajo bien hecho, desde todos los estamentos. Un trabajo que empieza a dar sus frutos. Quien lucha y persevera termina venciendo. En eso están en el Principado, una tierra de luchadoras.

 

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Foto de Portada | La sub-12 celebra el tanto que les dio el campeonato de España.
Foto: Pedro Santos.