Amanece en Klang, a treinta y dos kilómetros de Kuala Lumpur, capital de Malasia. Allí, Sivan John, como tantos otros malayos, sufre las primeras consecuencias de haber tardado en conciliar el sueño tras la derrota de su equipo nacional ante Vietnam en la ida de las semifinales de la Suzuki Cup (1-2), competición que tiene lugar entre los países ubicados en el sudeste asiático. El encuentro, disputado en la ciudad de Selangor ante casi 80.000 espectadores, tendrá revancha el próximo día 11 de diciembre en Hanoi.

Competiciones de este tipo son las que nos hacen recordar que hay fútbol internacional más allá de los grandes torneos. Es el caso de Malasia, donde el fútbol es una religión a pesar de la escasa relevancia internacional de su selección. No obstante, los aficionados malayos no pierden la esperanza en su equipo, quien ya levantó la Suzuki Cup en 2010 ante uno de sus eternos rivales, Indonesia, en lo que está considerado el mayor hito del fútbol malayo en su historia, por encima incluso de su participación en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972.

Los jugadores malayos se lamentan tras la derrota ante Vietnam (Foto: The Star)

El deporte rey en Malasia ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos años. Si bien hace no demasiado el único interés balompédico de la población se limitaba al combinado nacional, a día de hoy el abanico es mucho más amplio. Sivan reconoce que “actualmente vivimos un interés por la liga doméstica que nunca antes había existido. Todos los fines de semana puedes encontrar a gente siguiendo nuestra competición doméstica en el estadio, en los bares o en casa con sus familias”.

 

LA COMUNIÓN CON LA GENTE

El motivo no es otro que la inclusión de los aficionados en el día a día de los clubes. La buena dinámica de la selección malaya en la región, unida a la llegada del satélite al país y al bajo precio de las entradas, que oscilan entre los 15 y 25 ringgits, 3’50 y  5’84€, respectivamente, ha despertado el interés de los hinchas por la Malaysia Super League: “Hace no mucho, nuestra liga peleaba por llevar gente a los estadios porque la mayoría de los partidos se disputaban ante gradas casi vacías. Hoy, cada equipo tiene su grupo de animación, aficionados que se han movilizado para generar ambiente en los estadios y traer de nuevo la emoción a nuestro fútbol”, afirma Sivan.

Malasia vive un interés por la liga local que nunca antes había existido en nuestro país.

Sin embargo, la vinculación con sus equipos trasciende más allá del día de partido: “Viajan a otras ciudades acompañando a su club y los medios de comunicación tienen programas y columnas que relatan sus actividades. Además, están interesados en cómo se gestiona el fútbol, llegando a conseguir un vocal en la FAM (Football Asociation of Malaysia)”.

El fútbol malayo está viviendo una época dorada en cuanto a su comunión con los aficionados. Los medios de comunicación han jugado un papel importante en la popularización de la Malaysian Super League, ampliando las informaciones de la misma y desplegando una cobertura televisiva nunca antes vista: “Prácticamente todos los medios generan noticias acerca del fútbol malayo y todas las semanas se emiten partidos en directo por televisión. Siempre hemos tenido tradición futbolera porque fuimos una colonia británica y equipos como el Liverpool, el Manchester United o el Arsenal  tienen una importante comunidad de aficionados aquí. Por eso, todos los veranos viene alguno de estos equipos a jugar contra nuestra selección, para fidelizar a sus fans”.

 

EL EQUIPO DEL HEREDERO

Actualmente es el Johor Darul Takzim, coloquialmente conocido como JDT, quien comanda la clasificación. Para Sivan no es ninguna sorpresa, ya que el club está presidido por Tunku Ismail Ibni Sultan Ibrahim Ismail, príncipe heredero del sultanato de Johor, con más de tres millones de habitantes: “Es el mejor club el país de lejos. Atrae a grandes jugadores extranjeros y locales por su facilidad de conseguir inversores. Es considerado un club de referencia y un modelo a seguir en cuanto a gestión deportiva, ya que el resto de clubes dependen de la asistencia financiera del gobierno. Por eso es apodado como el Manchester City malayo”.

La capacidad económica del JDT bajo el mandato del heredero, que se extiende desde 2012, ha hecho que las diferencias con sus rivales se hayan disparado: “Desde su desembarco han traído a jugadores de renombre mundial como Dani Güiza, Simone del Nero, Lucho Figueroa o Pablo Aimar, el jugador más importante que jamás ha jugado la Malaysian Super League. Además ha firmado a los mejores jugadores del país: Sali, Yahya, Rahim, Jasuli, Eldstal o Chanturu”, reconoce Sivan.

No obstante, Tunku Ismail Ibni Sultan Ibrahim Ismail también ha invertido millones en mejorar las infraestructuras del club que preside: “Para mí, el Stadium Larkin es el mejor del país. Han construido una pista de atletismo de color azul y han cambiado el color de sus asientos al rojo, coincidiendo ambas cosas con los colores de la camiseta del JDT. También han instalado un videomarcador, el primero del país, para mejorar la visión del partido a los aficionados”.

Imagen del Stadium Larkin, feudo del JDT (Foto: Johor Southern Tigers)

REGLAS PARA MANTENER LA IGUALDAD

Para tratar de fomentar el crecimiento de jugadores nacidos en el país y evitar la desigualdad entre los clubes, la Malaysian Super League únicamente permite un cupo de cuatro extranjeros por equipo de los cuales únicamente tres pueden coincidir sobre el terreno de juego, algo que Sivan considera positivo para el futuro: “Es importante porque, aunque Europa es un salto muy grande para nuestros jugadores, confío en que varios puedan encontrar acomodo en las mejores ligas de Asia, como la japonesa, la surcoreana o, incluso, la australiana. Jugadores como Jasuli, Robbat o Nazmi Faiz, que llegó a jugar en el Beira Mar portugués, tienen nivel para ello”.

Jugadores como Pablo Aimar o Dani Güiza participaron en la Malaysian Super League.

Los sueldos pagados por los clubes malayos han crecido de forma paralela a los ingresos. Estos se dividen en tres escalas en función del rol que tenga el futbolista en cuestión dentro de la liga. Las principales estrellas, procedentes del extranjero, cobran entre los 60.000 y los 100.000 ringgits semanales (14.008’40 – 23.348€). El segundo peldaño corresponde a los futbolistas nacionales que tienen un hueco en la selección, recibiendo cerca de 30.000 (7.004’40€ semanales). En el último lugar se encuentran los jugadores nacionales cuya presencia se limita a sus clubes, quienes perciben entre 6.000 y 15.000 ringgits (1.400’88 -3.502’20€).

 

LAS CURIOSAS AFICIONES DE SIVAN

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Sivan John

A pesar de reconocer ser un apasionado del fútbol local, Sivan John busca el placer del deporte rey más allá de sus fronteras. No es extraño verle tuitear acerca del Huddersfield Town, una de sus grandes pasiones lejos de Klang: “Estuve en Huddersfield en 2011 visitando a mi tío, que hacía veinte años que no le veía. Como conseguir entradas para la Premier League es prácticamente imposible, fuimos a ver al Huddersfield Town contra el Wycombe Wanderers y ganaron 3-0. Me quedé impresionado con el ambiente que viví junto a mi tío, algo surrealista. Desde entonces me considero un aficionado más”.

A nivel internacional, más allá de su Malasia querida, Sivan es un auténtico seguidor de la Albiceleste, de la cual tiene hasta un blog en inglés actualizado con bastante frecuencia: “Mi tío, el mismo de Huddersfield, me invitó a ver un partido en 1986 entre Argentina e Inglaterra en casa. Tenía seis años. Me dijo que no perdiese de vista a un argentino bajito que llevaba la camiseta número 10. El segundo gol me impresionó tanto que a día de hoy les sigo muy de cerca”, demostrando que el fútbol no entiende de lenguas.

Foto principal: ESPN