Imagínese que usted, fanático del fútbol y ávido lector de proyectos como Highbury, está caminando por la calle y se le acerca un hombre joven con un portafolios negro. Vamos, un encuestador. Decide, contrariamente a lo que suele hacer, otorgarle esos valiosos dos minutos que requiere de su tiempo. Él enuncia su pregunta, pero usted no sabe responder. Nervioso por titubear ante una cuestión inesperada, le pide que la reformule. «¿Qué sabe usted del fútbol chino?» Poco, muy poco o nada, ¿verdad? Acompáñeme en este pequeño repaso al fútbol de uno de los países más importantes del mundo y no volverá a tener sudores fríos si alguna vez se topa con un encuestador así.

En los medios de comunicación, hay muchas ocasiones en las que nos hablan de China en el ámbito futbolístico. Que si los horarios los adaptan para que el mercado chino tenga más acceso, que si aquella vieja estrella a punto de colgar las botas tiene una oferta para irse a jugar allí… y lo cierto es que apenas tenemos conocimiento de qué se cuece por allí. ¿A los chinos les gusta el fútbol? Pues sí. Y mucho. Pero hablaremos de ello más adelante. Primero, contextualicemos el asunto que nos concierne: ¿cómo es el fútbol en China?

Desde el año 1994 hasta hoy existe una liga profesional de fútbol en China. Es una competición relativamente joven, que ha sufrido transformaciones en los últimos años. En los años 80, la CFA (Asociación China de Fútbol), comenzó a plantearse la idea de organizar una liga semiprofesional. Hasta entonces, la liga nacional china había sido amateur, con clubes que eran propiedad de los comités deportivos locales, institutos deportivos y secciones deportivas del ejército. En 1980 la CFA permitió el acceso a las ligas nacionales a equipos dirigidos por empresas. Cuatro años después, algunos equipos como el Beijing Snowflakes (hoy conocido como Beijing Guoan) comenzaron a ser patrocinados por grandes empresas privadas. La CCTV, la emisora televisiva nacional, comenzó a emitir a nivel nacional partidos de la liga china. Y en 1988, el Liaoning Dongyao se convirtió en el primer equipo de fútbol profesional de China. En el año 1990 fueron campeones de la Champions asiática, la ACC.

El Liaoning Dongyao, ganador de la FCC en 1990.

El Liaoning Dongyao, ganador de la ACC en 1990.

Esto provocó que la CFA se planteara la necesidad de organizar un torneo nacional profesional. Así fue cómo surgió el proyecto de la Liga Jia-A, en 1992. Dos años antes ya se había permitido a las empresas privadas la adquisición de clubes de fútbol y la inversión de capital privado en sus arcas, teniendo como resultado más visible la constitución del Dalian Wanda, que fue el gran dominador de la Jia-A en la década de los 90, tras lo cual cambió su nombre a Dalian Shide. En 1994, los doce equipos que cumplimentaron las exigencias de la CFA en cuanto a profesionalismo, formaron parte del arranque de la primera liga profesional de fútbol en la historia de China. Este sistema perduró hasta 2004, cuando el interés por el fútbol había descendido tras la desastrosa actuación de China en su único Mundial, el de 2002, y los sucesivos escándalos de corrupción y amaño de partidos.

La CFA decidió renovar por completo el sistema. Las anteriores diez temporadas de la Jia-A habían sido fructíferas en cuanto al desarrollo futbolístico del país, pero el progreso parecía estancarse y las autoridades consideraron necesaria la reestructuración de la liga. Para ello, planearon que durante la temporada 2003, la última de la Jia-A, descenderían tres equipos y no ascendería ninguno. La primera temporada de la nueva liga, la Super Liga China (CSL), arrancaría con doce escuadras luchando por el campeonato. Comparada con la Jia-A, la CSL es más exigente con los equipos. Los comités reguladores impusieron un compendio de criterios básicos para asegurar el profesionalismo, la rectitud financiera y un programa de desarrollo de jóvenes jugadores en cada club. La Liga Uno China, la segunda división, también fue reestructurada de manera similar. Aparte de la liga profesional, la CSL organizó varias ligas: de reservas, sub-19, sub-17 y sub-15. Con el paso de los años, la CSL ha visto el número de equipos que compiten aumentado a los actuales 16.

 

UN FÚTBOL CORRUPTO

Desde 1998, el fútbol chino se ha visto salpicado por numerosos escándalos de corrupción y amaño de partidos. La prueba más clara de ello y, por ende, el caso más grave, es el del Shanghai Shenhua, que en febrero de 2013 fue despojado del título de campeón de la Liga Jia-A que conquistó en 2003. Una red de amaño de partidos fue destapada y la CFA decidió que el título de 2003 quedaría desierto. Para tener una referencia futbolística, algo así como el Moggigate acaecido en Italia en 2006 que acabó con la Juventus en la Serie B.

El Shenhua recibió una multa de 1 millón de yuanes (unos 121.000 euros) y una reducción de seis puntos para el próximo campeonato al ser declarado culpable del amaño de un partido contra el Shanxi Guoli en su carrera hacia el título. Aparte, 33 personas recibieron una sanción de por vida que los expulsaba de cualquier trabajo profesional en el fútbol chino. Entre ellas se encontraban el árbitro del Mundial 2002 Lu Jun y los jugadores internacionales Shen Si, Qi Hong, Jiang Jin y Li Ming, que cumplirán una condena de cinco años y medio por aceptar sobornos. Los jugadores formaban parte del otro equipo de la ciudad, el Shanghai International, que se disputaba el título de campeón con el Shenhua. Lou Shifeng, director general del Shenhua, se hizo pasar por un intermediario de un equipo que quería evitar el descenso de categoría para amañar el último partido de la temporada de su rival. Entregó a los jugadores del International una suma de 12 millones de yuanes (1’3 millones de euros). Otra figura de peso en el fútbol chino, Xu Hong, ex jugador internacional y actualmente entrenador, fue sancionada con cinco años de expulsión del fútbol poco después de hacerse cargo del Dalian Aerbin.

 

EL PROBLEMA DE LA SELECCIÓN NACIONAL

Si bien la liga china está en claro auge y desarrollo, la selección nacional no acompaña en esa mejoría. En China, la figura del veterano entrenador Bora Milutinovic es adorada. Él fue quien les guió a su única participación mundialista, en el Mundial de 2002. El Mundial fue organizado por Corea del Sur y Japón, lo cual implicó que sus dos selecciones clasificaran automáticamente para el campeonato y no tomasen parte en las rondas clasificatorias. Por tanto, las selecciones asiáticas de segunda línea tuvieron más oportunidades para acceder, y China no la desaprovechó. Su participación en el Mundial fue desastrosa, con tres derrotas (ante Costa Rica, Brasil y Turquía) y nueve goles en contra. Pese a ello, es considerado el mayor logro de su historia y los aficionados se sienten realmente orgullosos de ello. En la Copa Asiática de 2004, bajo la dirección de Arie Haan, consiguieron el subcampeonato tras perder en la final contra Japón (1-3). Pero a partir de ahí, las cosas no han ido bien para el Long Zhi Dui, el Equipo Dragón.

¿Qué problema tiene el fútbol chino? José Antonio Camacho, ex seleccionador español y seleccionador chino desde 2011 hasta 2013, lo resumió así pocos días después de ser contratado: «Existe un problema con los clubes chinos y es que contratan a jugadores extranjeros para puestos clave dentro del campo. Esto evita que salgan jugadores seleccionables en algunas posiciones con la carga de partidos adecuada y el ritmo competitivo idóneo». Benrui Huang, un joven chino loco por el fútbol que ha decidido estudiar Periodismo en España, nos asegura que «a pesar de que el fútbol sea el deporte que más aficionados tiene en China, el nivel de la selección es tan malo que la sociedad bromea sobre ello».

José Antonio Camacho fue seleccionador chino durante dos años (2011-2013).

José Antonio Camacho fue seleccionador chino durante dos años (2011-2013).

Los grandes equipos han decidido ceder el peso de sus plantillas y cuerpos técnicos a extranjeros, coartando así el desarrollo del fútbol chino. Las grandes estrellas de los equipos no son futbolistas chinos, y tan solo el Guangzhou Evergrande ha desarrollado una estructura de club similar a la de los equipos europeos, promoviendo verdaderamente las categorías inferiores. Gracias, en parte, a un acuerdo de colaboración con el Real Madrid por el que se abrirán escuelas de fútbol en China. También es cierto que parte de su plantilla la componen varios de los mejores jugadores de nacionalidad china, a los que ha ido fichando en los últimos años.

 

LOS ‘NUEVOS RICOS’ Y LAS ESTRELLAS EXTRANJERAS

Varios equipos en China se han visto beneficiados por inversores externos que han aportado ingentes sumas de dinero a las arcas del club. Desde que en 2011 se comenzaran a tomar medidas anticorrupción, la imagen de la Super Liga China ha mejorado notablemente. Equipos como el Guangzhou Evergrande y el Shanghai Shenhua comenzaron a invertir en estrellas extranjeras. El Evergrande se hizo con el argentino Darío Conca, mejor jugador de la liga brasileña, a quien asignó un sueldo de más de 10 millones de dólares por temporada. Conca duró dos años y medio en el club. También llegaron jugadores de nivel al equipo como Lucas Barrios o Elkeson, quien consiguió la Bota de Oro de la CSL con 24 goles en 2013. Actualmente, sus estrellas extranjeras son los reputados italianos Diamanti y Gilardino. Otros jugadores de nivel que disputaron la liga china han sido Seydou Keita y Fábio Rochemback (Dalian Aerbin), Frédéric Kanouté (Beijing Guoan), Yakubu Aiyegbeni (Guangzhou R&F), Vágner Love (Shandong Luneng) o Misimovic (Guizhou Renhe), . El fútbol español también ha tenido jugadores en la CSL, con jugadores como Nano y Rafa Jordá (Guizhou Renhe) e Iban Cuadrado (Shanghai East Asia), quien aún continúa en la plantilla.

En la parcela técnica, también han llegado entrenadores de fama internacional a equipos chinos: Marcello Lippi, campeón del Mundial 2006 con Italia, fue hasta hace un mes el preparador del Guangzhou Evergrande. Sven-Göran Eriksson estuvo a cargo del otro equipo de la ciudad, el Guangzhou R&F, pero ahora entrena al Shanghai East Asia. El ex jugador holandés Arie Haan, quien llevó a la selección china al subcampeonato en la Copa Asiática 2004, es el entrenador del Tianjin Teda. Entre los que ya no están en la liga china, podemos destacar a Sergio Batista, entre otros. En el Shanghai Shenhua tuvieron al ex seleccionador argentino como técnico entre 2012 y 2013. Otro ex seleccionador, el de Japón en el Mundial 2010, Takeshi Okada, entrenó al Hangzhou Greentown entre 2011 y 2013. Radomir Antic también tuvo una experiencia en China, en el Shangdong Luneng. Gregorio Manzano, un viejo conocido de la liga española, entrena al Beijing Guoan, y esta temporada fue el único capaz de plantarle cara al todopoderoso Evergrande, lo cual le fue recompensado con el premio al mejor entrenador del año.

Para profundizar un poco en el fenómeno de los nuevos clubes ricos en China, tomaremos dos ejemplos. Primero hablaremos del Shanghai Shenhua. En 2007, Zhu Jun, un magnate de los videojuegos en red en China y propietario del Shanghai United, se hizo con el control del accionariado del Shenhua y fusionó ambos equipos en el Shenhua. El estilo de Zhu Jun es considerado estrafalario, ya que interfiere en los asuntos de dirección técnica y carece de respeto por sus empleados. En agosto de 2007, obligó al entrenador a alinearle en un partido contra el Liverpool. En 2012, el equipo dio un golpe de efecto al contratar a los famosos delanteros Nicolas Anelka y Didier Drogba. Este último venía de ganar la Champions League en una actuación memorable contra el Bayern de Múnich. El ‘retiro dorado’ en China de Drogba duró poco. El club le había prometido un contrato de siete millones de euros por temporada, pero se retrasó en los pagos. Desde agosto de 2012, apenas unas semanas después de la llegada del marfileño, el propietario Zhu Jun amenazó con dejar de aportar fondos a menos que el resto de accionistas le otorgaran mayor control del club. Finalmente, las grandes estrellas del equipo empezaron a sufrir retrasos en sus pagos. Anelka se marchó cedido a la Juventus y Drogba, traspasado al Galatasaray. El experimento del Shenhua, un equipo que además no cuenta con apenas cantera propia, está abocado al fracaso.

La aventura de Drogba en China no acabó bien.

La aventura de Drogba en China no acabó bien.

En Guangzhou, la historia es bien distinta. Después de que la CFA condenase al Guangzhou GPC al descenso a segunda división en febrero de 2010 por amaño de partidos, el equipo fue puesto en venta. A finales de ese mes, el grupo inmobiliario Evergrande compró el equipo por 100 millones de yuanes (unos 12 millones de euros). Inmediatamente, fichó a uno de los mejores delanteros chinos, Gao Lin, del Shanghai Shenhua, y sustituyó al entrenador por el coreano Lee Jang-Soo. También llegaron al club ese año Sun Xiang y Zheng Zhi, jugadores internacionales con China, y el brasileño Muriqui. Como era de esperar, quedaron campeones de la Liga Uno y ascendieron a la Super Liga. En su primer año, ficharon a Conca (a quien hicieron uno de los mejores pagados del mundo) y el brasileño Cléo, entre otros. En su regreso a la CSL, ganaron la Liga. En verano de 2012 llegaron al equipo Marcello Lippi (que ganaba 10 millones de euros al año antes de dejar su puesto en manos de Fabio Cannavaro hace poco) y Lucas Barrios, y volvieron a hacerse con el título liguero. En 2013, llegaron el portero Zeng Cheng y el brasileño Elkeson. Triunfaron en la CSL de nuevo, esta vez con récord de puntos, y se hicieron con la AFC Champions League, el título continental de clubes. Esto le dio el pase al Mundial de Clubes que se disputó en Marruecos, donde fueron eliminados por el todopoderoso Bayern de Múnich.

Podemos ver en el fútbol chino un potencial competidor de cara al futuro del fútbol mundial. Pero es sintomático que diversas figuras del fútbol internacional a primer nivel analicen, tras su paso por él, estén de acuerdo en el hecho de que queda mucho trabajo por hacer. Comenzando por potenciarlo a nivel nacional, construyendo los cimientos de un nuevo fútbol a través de un fútbol base competente y bien organizado, dando la oportunidad a talentos locales en lugar de confiar en el producto extranjero… solo el tiempo dirá si la apuesta china por el balompié dio sus frutos.